martes, 28 de noviembre de 2017

El fuego invisible, la llama que prendió Planeta

Para cerrar las entradas de este año, pues las premuras laborales, familiares y otros misterios de la vida no me dejan mucho tiempo para escribir entradas, traigo esta reseña de uno de los más inesperados de este año. Aprovecho para desearos a todos, queridos lectores y amigos, felices fiestas, feliz navidad y feliz y próspero año nuevo.

Sorpresivamente, este año el premio Planeta no ha sido para una obra que se aproximase a la realidad social actual como en otras ocasiones, sino que ha decidido apostar por algo diferente, concretamente por la obra que, bajo pseudónimo, presentó Javier Sierra, un conocido escritor e investigador. Su título es...


El fuego invisible es una obra publicada por Planeta en el presente mes de noviembre en tapa dura con sobrecubierta en la que luce con orgullo, junto a una ilustración que representa una escena de la historia que va a contar, el premio que se le ha concedido. El interior, que cuenta con algunas reproducciones en blanco y negro, cuenta con un total de 467 páginas numeradas.


La historia da comienzo cuando David Salas, un español afincado en Irlanda, regresa a Madrid a pasar sus vacaciones alentado por su madre y recibe una enigmática invitación de una antigua pupila de su abuelo, la gran novelista Victoria Goodman, quien le introduce en una nada ortodoxa escuela de literatura, uno de cuyos miembros falleció en extrañas circunstancias. Alentado por la búsqueda de la verdad y de algo más allá de cuanto ha podido imaginar, recorrerá una senda marcada por inscripciones, relieves y textos con antiguos códigos para desvelar algo que jamás ha sido nunca antes desvelado: el origen de la verdadera inspiración, la luz que guía a los artistas.

En cierto modo sería fácil comparar El fuego invisible con cualquiera de las obras de Dan Brown pues siguen un esquema parecido en el cual se plantea un enigma, hay una persona que debe descubrirlo y un grupo de individuos que quieren pararle los pies, sin embargo la obra de Brown, pese a tener sus seguidores no llega al nivel de interés y profundidad que alcanza la obra de Javier Sierra, quien presenta una historia más coherente e hilvanada, unos símbolos y pistas a resolver más elaborados y un misterio que toca lo histórico en cierto modo, algo que novelas como Inferno o la reciente Origen no consiguen alcanzar. 


Javier Sierra sabe tocar esa parte trascendente de cada lector y la impulsa a saber, a ver, a descifrar por sí mismo a través de los ojos de David Salas, un personaje con sus propias ideas, incertidumbres, puntos fuertes y débiles un misterio que tiene muchos rostros y que sigue todavía en boca de muchos, tratado en muchos libros y en películas de todo tipo: ¿qué es el grial? Si algo falla en la historia es el final, un tanto apresurado, y un enemigo más que evidente y presente en toda la historia, aunque sea la representación de un concepto metafísico. Aun así, bonito, ágil, interesante y que plantea interrogantes, que busca dejar a un lado lo material y crear una búsqueda personal hacia lo sagrado que habita en cada uno. Una recomendable historia que se lee de un tirón y será un regalo acertado a tener en cuenta en la ya incipiente llegada de las fiestas navideñas.

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