martes, 10 de octubre de 2017

La sustancia del mal

Desde la bella Italia llega la siguiente reseña del mes, en una línea que recuerda en cierto modo a lo ya visto en Monteperdido, de Agustín Martínez: la combinación de una comunidad pequeña y crimen es sinónimo de éxito.


La sustancia del mal es una novela policíaca escrita por Luca D'Andrea y publicada por Alfaguara en su colección Narrativa internacional. El formato elegido es rústica con solapas y portada a todo color con las montañas, trasfondo de la historia, como motivo elegido para presentar la obra. También va acompañado por una faja publicitaria con las consabidas opiniones de medios internacionales y el impactante lema "No devorarás este libro: este libro te devorará a ti".


Ya sea cierto el lema de la faja o no, La sustancia del mal presenta a una familia americana que decide mudarse al pequeño pueblo natal de la esposa, una pintoresca localidad llamada Siebenhoch, Tirol del Sur. El protagonista de esta historia, Jeremiah Salinger, se instala en la pequeña localidad junto a ella y a su hija pequeña. Fascinado por el trabajo de salvamento alpino, Jeremiah decide hacer un reportaje sobre el trabajo de estos valientes hombres y comienzan a acompañarlos en sus expediciones de salvamento hasta que un día ocurre una tragedia. Esto marcará la vida de Jeremiah, quien comenzará a buscar en el pueblo y su gente redención y algo nuevo en lo que pueda sentirse útil. No tardará en descubrir un caso nunca resuelto con el que acabará obsesionado y que, al empezar a remover, comenzará a tener consecuencias en su entorno hasta convertirlo en una auténtica tempestad.

Con la máxima de que todo el mundo esconde secretos inconfesables se levanta la premisa de este thriller que trata sobre la resolución de lo que se llama un cold case, un caso antiguo no resuelto y que al estar focalizado en una comunidad tan pequeña da pie a contar todas esas pequeñas rencillas y secretos que no se dicen pero se saben. Como suele ser normal en este tipo de obras, el único personaje claramente descrito es el propio protagonista y los demás se presentan en pinceladas según sea necesario, siempre en función de la trama. 

La historia está escrita con sencillez, sin entrar en descripciones demasiado complejas, utilizando una prosa más ágil con frases más cortas para mantener el ritmo de la historia. No hay apenas parones dignos de mención y la labor de traducción de Xavier González es consistente y sin errores ortográficos apreciables. Como en el caso de muchas de estas obras, pese a todos los ganchos publicitarios que incluye no pasa de ser otra obra más del género, sin aportar nada especial ni relevante, que gustará a los lectores del género, pues encontrarán en ella una historia entretenida y que no se detiene hasta casi el final del libro y que cumple bien con lo que se espera de una obra enmarcada dentro del thriller. Una entretenida lectura para una tarde de verano.

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