martes, 31 de octubre de 2017

La casa del callejón, otro mito de Drácula

Coincidiendo con el final del mes temático dedicado al terror, introduzco una última reseña que podría clasificarse en la línea del terror clásico o una intriga con ecos de otros tiempos, del estilo que es difícil que pase de moda.


La casa del callejón, publicada por Random House en rústica con solapas y 222 páginas, es obra del autor David Mitchell, quien ya escribiera otros títulos bastante reconocidos aunque de temática bien distinta como son El atlas de las nubes o Mil otoños, entre otros. La portada es muy llamativa pese a su sencillez: el reflejo de una casa en un charco en el suelo de una calle, todo en tonos grises y oscuros. 


La historia, concebida en la forma de cinco pequeñas historias con sus respectivos saltos temporales, presentan al lector un lugar recóndito dentro de la cosmopolita ciudad de Londres donde un callejón poco transitado y aún más estrecho contiene un elemento que no todo el mundo está capacitado para ver: un portón negro sin pomo ni cerradura. Si el observador consigue abrir este peculiar umbral, se encontrará frente a un exuberante jardín y una casa antigua pero llena de esplendor cuyo misterio es tan grande como el espacio en el que se debería encontrar y que parece no existir. ¿Qué tendrá este bello lugar que sus visitantes rara vez regresan?

Otro punto interesante, el intervalo de tiempo entre una y otra historia es siempre de nueve años. ¿Casualidad o causalidad? Aunque al principio puede parecer que estas historias no están conectadas, acaban por referirse unas a otras hasta llegar a la última, que cierra la trama y da fin a la historia de un modo inesperado y curioso.

Sin ser una novela que cause escalofríos, no deja de ser curioso su planteamiento, en cierto modo similar a Drácula, con la que la comparan. También por esa cotidianeidad que destila este tipo de novelas, capaces de hacer que el lector mire por encima del hombro más de una vez al encontrarse en una situación similar. Los personajes, salvo dos, solo se esbozan lo necesario para dar coherencia a la historia, como suele pasar en este tipo de libros. La traducción, bien llevada, ayuda a leer con facilidad. Aunque las opiniones vertidas a modo de publicidad en la faja exageran bastante y es mejor obviar su contenido y leer el libro con mente abierta, libre de cualquier pretensión. No defraudará.

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