martes, 16 de mayo de 2017

El libro de los espejos

Seguimos de thriller para mantener a raya al tiempo cambiante que tenemos. Esta vez, un autor nuevo para este blog.


El libro de los espejos es una obra de E. O. Chirovici, periodista de origen rumano y residente en Bruselas que ya tiene varias obras, no publicadas en nuestro idioma, que le hicieron destacar en el panorama editorial. No es por ello extraño que finalmente su último trabajo haya acabado por llegar a nuestro país, en este caso de la mano de Random House. Está editada en rústica con solapas y cuenta con faja en un llamativo color rojo con las opiniones de diferentes medios y escritores mediáticos sobre la obra. Cuenta con un total de 312 páginas numeradas y portada en la que priman el blanco y negro con los grises, dándole un poderoso contraste con las letras rojas del título y autor y con la faja roja que la acompañan, colores muy propios del género.


El libro está dividido en tres partes y un epílogo. Cada una de estas partes continúa la historia de la anterior pero cambia el punto de vista desde el que se narra. Así, la primera parte está narrada por Peter Katz, la segunda por John Keller y la tercera por Roy Freeman, personajes cada uno con una ocupación y una implicación en la historia que se va descubriendo conforme avanza el libro que darán su punto de vista sobre los hechos y harán avanzar la trama hasta su resolución.

Peter Katz es un representante para escritores, un cazador de talentos literarios, que recibe una propuesta de un libro para su publicación que incluye solo una parte de este. El contenido de este libro, que se entiende que se solapa con la lectura de Peter, cubre la primera parte de la historia y presenta a su autor, Richard Flynn, quien cuenta su vida como estudiante en Princetown, su relación con el profesor Joseph Wieder y donde pretende desvelar la verdad sobre la prematura muerte de este hombre. Sin embargo, el documento no está completo y Katz debe recurrir a la ayuda de un investigador y periodista. Aquí entra en juego John Keller. El periodista, tras haber leído también la historia, debe encontrar todos los datos de la antigua investigación y a sus antiguos protagonistas que todavía sigan con vida. Sus peripecias cubren la segunda parte del libro. El testigo lo recoge finalmente Roy Freeman, un policía retirado que estuvo asociado al caso en su momento y será el encargado de dar conclusión a este y al libro en sí. 

La historia se mueve de forma fluida, incluso teniendo en cuenta que cada parte del relato cambia de punto de vista, al estar narrado todo en primera persona y cambiar el protagonista, donde cada uno toma el testigo del anterior siempre de una forma muy correcta y lógica para continuar con la historia y la investigación donde la dejó el anterior. Son tres personajes bastante distintos pero todos con una meta común: averiguar la verdad de este caso antiguo que deben repasar todo lo que se hizo en su momento y cotejarlo con sus propias averiguaciones y testimonios recabados en este momento, muchos años después de todo aquello. La conclusión es sorprendente, como bien se cita en la faja del libro a modo promocional: La memoria es el arma más peligrosa de todas.

Se trata, por tanto, de una buena adquisición para los que les guste el género. La investigación es completamente clásica, sin apenas recurrir a elementos modernos sino más bien al trabajo de indagar, seguir y recabar testimonios. El autor juega con la memoria y el recuerdo, sus flaquezas y sus fortalezas, sus entresijos y lo poco que sabemos del tema incluso en este momento. Su precio es bastante ajustado, la traducción y el texto están bien presentados y se lee con rapidez. Es, por tanto, una buena idea a tener en cuenta de cara a las lecturas durante las tórridas tardes del verano que está al caer.

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