martes, 18 de abril de 2017

El silencio de la ciudad blanca

Después de un obligado parón por Semana Santa debido, como siempre, a motivos laborales, regreso con una nueva reseña. Aprovechando que ha salido la segunda parte, he pensado en hablar del primero de los libros de esta trilogía, El silencio de la ciudad blanca, publicado el pasado año, cuya decimotercera edición se encuentra en las estanterías de las tiendas.


El silencio de la ciudad blanca está publicado por Planeta en tapa dura con sobrecubierta y cuenta con 473 páginas numeradas. Su autora, Eva García Sàenz de Urturi, estudió optometría pero su éxito como escritora ha hecho que siga cultivando esta faceta laboral suya con cursos de escritura creativa y otras facetas relacionadas con el mundo de la cultura. La portada es sencilla, fotográfica, representando el lugar donde se va a desarrollar prácticamente toda la historia narrada en esta novela. Acompaña a la novela una faja donde se incluyen opiniones de lectores, así como una frase que va a aparecer varias veces durante toda la historia.


«Aquí termina tu caza, aquí comienza la mía.»
Uno de los que antaño fuera un célebre hijo de la ciudad de Vitoria pero que fue acusado y condenado por una serie de asesinatos en serie está a punto de salir en su primer permiso penitenciario. Casi como si de una señal se tratase, los asesinatos que hace veinte años lo llevaron a prisión se reanudan donde se quedaron y un dedo invisible pero inexorable vuelve a apuntar hacia él. Es labor del inspector Unai López de Ayala y su compañera Estíbaliz  descubrir quién es el responsable de esta nueva ola de asesinatos que ha conmocionado a la ciudad y si están conectados con los que antaño llevaron a Tasio Ortiz de Zárate a la cárcel por este asunto.

En lugar de optar por una visión en tercera persona, la autora cuenta los hechos a través de los ojos de su protagonista: Unai López de Ayala, alias Kraken, inspector de policía especialista en perfiles criminales, un joven que, precisamente, quiso entrar en el cuerpo a raíz de los crímenes ocurridos veinte años atrás. Como suele ocurrir en las novelas de este género, conforme la investigación avanza también lo hace la información que se proporciona al lector sobre los personajes, cuyas vidas son mucho más complicadas que el simple trabajo (ya de por sí complicado). Para complicar las cosas, en la vida de los inspectores se cruza una recién llegada, la subcomisaria Alba, un elemento que desestabilizará el desempeño normal de la pareja de investigadores.

La historia está bien trazada y cerrada. Mantiene en vilo constantemente al lector produciendo interrogantes mientras va solucionando otros, abriendo vías conforme cierra otras, con lo que la trama no deja de avanzar aunque el verdadero final y el verdadero artífice de todo esto no se revelará hasta el final, como cualquier novela del género que se precie. Los personajes, como también suele ser normal en este tipo de historias, son personas atormentadas por vidas personales convulsas, matrimonios rotos o familiares problemáticos. Tal vez el único punto en el que flojea un poco el acercamiento a estos personajes sea que su protagonista, pese a ser alguien en principio inteligente y capaz en su trabajo, se presenta en demasiadas ocasiones bordeando la forma de pensar de un adolescente más que de un adulto. El elenco que rodea a este protagonista y narrador de la historia, el Kraken, resultan más coherentes y desempeñan bien su papel. Hay una amplia variedad de caracteres, tantos que es difícil no empatizar con alguno de los que aparece y que las actitudes representadas no sean, en muchos casos y para bien o para mal, cotidianas en la actualidad. También muchos problemas de esta era, como la ambición, la presión mediática, los celos, la violencia de género... aparecen plasmadas en la historia en una sociedad que la autora vuelve tan sombría como lo es el amanecer de la portada del libro.

Se aprecia una buena labor documental para escribir la historia. La investigación está contada de forma interesante y sencilla, sin elaborados golpes de efecto o pistas poco creíbles, aunque el recurso de la negligencia en investigaciones de otros asuntos previos aparece tal vez con demasiada frecuencia para explicar que detalles o hechos relacionados no se investigaran en su momento.

Tras leer El silencio de la ciudad blanca se hace comprensible su éxito de ventas. El trasfondo es actual, la ubicación es cercana y la historia está bien narrada, sin demasiados abalorios. Los personajes se mueven dentro de lo que cabe esperar en el género, los avances van sucediéndose de forma fluida, lo que hace que cueste despegarse de sus páginas, y el final no es sino el principio de una serie de investigaciones que aparecerán en sucesivas novelas. De hecho, como ya he comentado, Los ritos del agua, la segunda novela, ya está a la venta. Veamos si Kraken es capaz de hacer de su Vitoria un lugar mejor a la par que arregla sus propios dilemas personales.


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