martes, 14 de febrero de 2017

Monteperdido

Nunca se acaba uno de convencer, pero la literatura de autores españoles cada vez está ganando más en calidad y en cantidad. Frente a la apabullante presencia de los escritores extranjeros, nórdicos sobre todo, dominando el panorama de la novela policíaca y el thriller, una recién llegada hornada de escritores se van haciendo un hueco en las librerías y en nuestros corazones lectores y uno de esos casos es el que ocupa esta reseña.


Agustín Martínez presenta Monteperdido, una novela publicada por Plaza y Janés de 464 páginas de extensión en rústica. Su sencilla portada ya esconde un misterio en forma de siluetas oscuras que permiten ver el entorno de naturaleza en el que se va a desarrollar parte de la historia.


Monteperdido no es sólo el nombre de una historia, es también un lugar, un recoleto pueblo perdido en la sierra que vive sobre todo del turismo rural y alguna que otra empresa, uno de esos pequeños pueblos donde todo el mundo se conoce y la comunidad está casi tan unida como si todos fueran miembros de una gran familia sin importar apellidos o procedencia. Es en este entorno donde se desarrolla la historia principal: la desaparición de dos niñas pequeñas, una de las cuales reaparece en extrañas circunstancias. La investigación del caso, que ya dura varios años, propicia que la policía envíe unos agentes especializados para que se encarguen de su resolución y es de este modo como la protagonista, Sara, llega al pueblo junto a su compañero y debe vencer la reticencia de la gente para llegar al fondo de esta compleja historia.

El escritor no sólo nos cuenta la historia de una investigación, de su complejidad, de sus frustraciones, alegrías y pasos, sino también la historia de una agente de policía de pasado convulso que debe vencer sus propias limitaciones y miedos para llevar a buen puerto su trabajo y su relación con su compañero, que además es su mentor y una especie de padre para ella. Y tampoco termina aquí, sino que explica cómo es la vida en una de estas localidades rurales lejana a las ciudades donde todo el mundo conoce las pequeñas miserias de los demás y los celos, las inquinas y otros sentimientos pasan de generación y generación y la reticencia a abrirse a "los de fuera" se complica si además los recién llegados son policías que vienen a remover todo ese sucio pozo de pequeñas mezquindades.

La novela está muy bien narrada y sabe mantener el ritmo entre la historia personal de su protagonista, Sara, una mujer joven que carga con un duro pasado y que se muestra dura y profesional, y la evolución de la investigación, durante la cual se nos presenta a los habitantes de esta población, sus vicios y sus virtudes. No solo la historia está bien hilvanada, sino que el final cierra de una forma perfecta y sin agujeros una trama redonda y completa, con multitud de pequeñas historias que gustará al lector del género. El precio del libro es más que asequible, por lo que no creo que sea un impedimento para disfrutarla. Bien por Agustín Martínez y esperaremos con ganas que llegue su próxima obra, que espero sea tan buena o más que la presente.

2 comentarios:

  1. Tiene buena pinta, Alejandra. Le echaré un vistazo a ver si puedo hacerme con ella. A nivel de género negro te parece buena?

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  2. Hola, Jose. Pues me parece más interesante como una representación de un pueblo de la llamada "España profunda" que como novela de género negro, pero se deja leer muy bien. Gracias por comentar :)

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