martes, 13 de diciembre de 2016

La llave de bronce, el cliffhanger de Magisterium

Bien, poco a poco volvemos a la rutina de las reseñas después de una semana de puente para muchos y de cantidades ingentes de trabajo para el resto entre los que me cuento. Entramos en una época del año algo convulsa por los festivos, días de vacaciones que se trabajan, horarios cambiantes, reuniones familiares y turrón, panderetas y villancicos.


Una de las últimas novedades en juvenil de estos días es el tercer libro de la saga Magisterium, esa otra historia de niños, magia, escuelas, profesores y un enemigo venido del pasado para perturbar el presente. Esto es Magisterium, otra nueva historia de niños magos enfrentados a un ser maligno cuya existencia sólo conocen unos pocos elegidos, una saga que es heredera directa del famoso niño mago.


Esta tercera entrega ha sido nuevamente editada por Destino en tapa dura con sobrecubierta a todo color donde, como siempre, se hace alusión a parte del contenido del libro en una única imagen. El interior tiene pequeñas ilustraciones al inicio de los capítulos en blanco y negro y cuenta con un total de 237 páginas numeradas.

Como es de esperar en el caso de las novelas intermedias, la metatrama comienza a hacer su aparición en esta tercera historia, titulada La llave de bronce. En ella, todo parece ir bien para el trío protagonista, pero un inesperado asesinato les recordará pronto que el mal que ellos descubrieran está más vivo que nunca y pendiente de asestar su jugada, que está preparando desde hace tiempo. Mientras los adultos intentan desentrañar lo que está pasando, sin mucho éxito como cabía esperar, Call, Tamara y Aaron intentan descubrir la verdad tras lo ocurrido a la vez que se enfrentan a nuevas pruebas mágicas y al conocimiento cada vez mayor de la magia de los makaris, aplicaciones que tan sólo unos cuántos conocen por el peligro y el temor que entrañan y se han mantenido en secreto desde entonces. Tras una historia trepidante y un final poco esperado, las espadas quedan en alto y la historia se abre a multitud de posibilidades y decisiones. La encrucijada está ante Callum Hunt, quien debe elegir qué parte de su herencia va a abrazar, y esta elección marcará su futuro de aquí en adelante.


La historia sigue lo visto en anteriores entregas pero no se limita a una historia autoconclusiva como en casos anteriores, sino que enlaza ya con la metatrama que se insinuaba en algunos diálogos y descripciones aquí y allá. Como siempre, todo gira en torno a Callum Hunt, el verdadero protagonista de esta historia, aunque sus amigos tienen un papel coprotagonista a su lado que hasta la fecha no se ha visto mermado y a su vez hay otros personajes secundarios en un nivel inferior, etc. de forma parecida a lo visto en Harry Potter. 

El giro iniciado en esta Llave de bronce tiene visos de ser la vuelta de tuerca que haga separarse esta historia de su predecesora para bien o para mal, de forma que tengo la impresión de que el cuarto libro, aún por publicar, será el que definitivamente señale el destino de esta historia juvenil y la hará convertirse en una entretenida saga a tener en cuenta o en otra de tantas "copias", por llamarlo de alguna forma, que pasen sin pena ni gloria. El cliffhanger y su resolución tienen la llave del destino de los personajes y la historia, de las autoras depende que sea de oro o que se quede en el bronce que aparece en el título de esta historia.

4 comentarios:

  1. Hola! Me gustaría saber, ¿A qué deben su nombre? Entre Scylla y Charybdis. Me llamó la atención su nombre porque no es una frase tan usual en español. No sé ustedes, a mi me recuerda a una canción llamada "Between Scylla and Charybdis" de Trivium, y al investigar me encontré con su blog. Espero no incomode mi pregunta. Saludos!

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  2. La autora del blog te podrá contestar mejor, pero "Entre Escila y Caribdis" es una expresión hoy en desuso que indica a alguien estar en una situación mala, ya que Escila y Caribdis eran dos monstruos mitológicos terribles de la Antigüedad grecolatina.

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  3. Hola a los dos. La verdad es que la expresión es la que dice Jose, es el precedente de la conocida "entre la espada y la pared" actual. Supongo que en su momento la elegí porque no pasaba por un buen momento y en cierto modo escribir me ha servido siempre de terapia para superar los malos momentos y en parte como reconocimiento a esas grandes obras de Homero, donde se dieron cita ambos monstruos para complicarle la vida al bueno de Odiseo.

    Gracias a los dos por comentar.

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    1. También, ahora que recuerdo, se debe a la situación en la que a veces se encuentra un blogger a la hora de hacer una reseña. ¿Digo esto y me echan a los perros o esto otro y me echan a los leones? Ya sabéis a qué me refiero, jajaja.

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