lunes, 12 de diciembre de 2016

Club del Pentagrama. Las Máscaras XIX

El que tal vez es el penúltimo capítulo de esta narración de la campaña de Las Máscaras de Nyarlathotep se presenta ahora ante vosotros. Los planes de los Primigenios se dirigen hacia su consecución y solo un grupo de valientes investigadores se interpone en su éxito. ¿Conseguirán su propósito?


Como siempre, advierto que quien vaya a jugar no debe seguir leyendo esta entrada pues se revelan detalles de la historia que hará que se pierdan parte de la diversión de jugarla con posterioridad. Que cada cual haga lo que crea conveniente.


Los investigadores se habían dividido en dos grupos para intentar abarcar más cosas a la vez. Uno de ellos se encontraba en una recepción del conocido magnate Ho Fong, mientras otro había regresado a Hong Kong para sacar algo más del recluido Roger Carlyle.


Tras un acercamiento al lugar donde el objeto de su interés estaba internado y que ya habían visitado infructuosamente antaño, procedieron a acceder al interior. Con tiento, cuidado y suerte, avanzaron por los pasillos hacia la zona administrativa para intentar encontrar más datos del paciente... pero con tan mala suerte que no pudieron hacerse con los archivos y sí salir de allí rápidamente para no ser descubiertos.

Mientras tanto, en la recepción cierto arqueólogo alemán parecía a punto de blasfemar en arameo por la repentina ausencia de su compatriota a causa de un breve escarceo de faldas, aunque salvaron los muebles gracias a las dotes de disfraz de su más reciente miembro en el grupo, que consiguió infiltrarse entre la servidumbre que asistía a los invitados al evento y echar un vistazo a la casa del magnate. La parte de la servidumbre no tenía nada especial, pero hacia el otro lado, organizada en torno a un jardín interior con estanque ornamental incluido, se encontraban varias habitaciones, una de ellas una capilla con una puerta secreta oculta tras una estatua de Buda. Sin embargo no pudo explorar mucho pues Carl Stanford rondaba por la zona y al verlo al intruso le pareció que sería capaz de mirar hasta su alma con un poco de tiempo, por lo que se apresuró a retirarse discretamente.


Mientras el grupo de Hong Kong regresaba, hicieron una visita al museo local, pero no recabaron información relevante para su misión, aunque todavía tenían un cabo del que tirar. El robo de los manuscritos por parte de Brady era reciente, por lo que seguir sus huellas podría ser una forma de dar con él. Ling Tangyu, el propietario de los manuscritos robados, accedió a una entrevista con los investigadores, pero una vez en su presencia no parecía desear vender nada, sino que se presentó como un coleccionista, interesado tal vez en entregar algo a cambio de otro algo. Aprovechando que tenían cierto conocimiento de conjuros, intentaron negociar con él aunque en el proceso uno de ellos sufrió una muerte rápida e inopinada por parte de los matones de aquel extraño individuo. 

El otro grupo de personajes, por su parte, preparó un vuelo de exploración a la isla del Dragón Gris, el lugar que algunas de sus pistas mencionaban como un lugar importante para aquellos extraños sectarios en el país. Mientras uno de ellos realizaba el vuelo y las fotografías que podrían darles una idea de qué lugar era y qué podrían encontrar en el lugar, el otro integrante aprovechó para buscar pistas en los barrios bajos de la ciudad. El resultado de esto fue agridulce y a punto estuvo de llevárselo por delante cuando un grupo de individuos intentó acabar con él cuando investigaba un recorte de prensa que había llegado a sus manos y que podría estar relacionado con Brady. 


Y así, unos heridos y otros deseosos de compartir información, se acerca el momento de ver qué revelan las fotos de la isla, qué tipo de compensación enviará Ling por el conocimiento del conjuro y cómo se reagruparán los investigadores ahora que han perdido a algunos de los suyos. No hay tiempo, la ayuda está lejos y esperarla tal vez dé tiempo a sus enemigos a avanzar más en sus designios. ¿Qué ocurrirá a continuación?

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