martes, 15 de noviembre de 2016

Falcó, la nueva propuesta de uno de los grandes

Hacía tiempo que Pérez-Reverte no regresaba a ese género con el que tanto éxito obtuvo desde La tabla de Flandes. En el camino han quedado sagas como Alatriste y obras más cercanas a la actualidad. Se ve que a este gran escritor de nuestro país ha tirado de nostalgia y ésta ha propiciado una nueva historia con uno de esos protagonistas que no dejan indiferente a nadie.


Falcó, nombre de esta nueva novela, está publicada en tapa dura con sobrecubierta por Alfaguara y cuenta con 291 páginas numeradas. Portada y tipografías que no dejan lugar a dudas sobre que se trata de una historia de género negro, del corte de El halcón maltés y otros tantos grandes del cine y la literatura.


Sin embargo no hace falta irse muy lejos para encontrar a protagonistas tan singulares. Pérez-Reverte presenta a Falcó, un hombre hecho a sí mismo que fue reclutado por los servicios de inteligencia de la República española y ahora vive el desarrollo de la Guerra Civil, los contrastes y la devastación que la guerra trae consigo. A las órdenes del Almirante, su jefe directo, es enviado a una operación conjunta con la Falange a territorio republicano en Levante para la que será posiblemente la misión más delicada e importante de su carrera, pero que, de tener éxito, podría cambiar radicalmente el panorama político y de la guerra que vive el país. Allí conocerá a un grupo de jóvenes falangistas que, a sus órdenes, deberán ejecutar los planes de sus superiores dentro de un complejo mundo de intrigas, planes que enmascaran otros planes y donde nada es lo que parece y la muerte ronda cada esquina, ya sea en la forma de un bombardeo o de un disparo malintencionado.

Lo primero que llama la atención es la minuciosidad con la que el escritor alza el escenario en el que van a acontecer los hechos de la historia. Cuidando los detalles, presentando una visión de las dos Españas desde ambos puntos de vista, intentando ponerse en el pellejo de las personas que vivieron los hechos y sufrieron la pérdida de familiares y amigos o que se vieron obligadas a tomar las armas y luchar en uno u otro bando, la incursión de las potencias extranjeras junto a ambos bandos enfrentados... todo esto y más puede leerse, lo que convierte a Falcó en un pequeño ejercicio de novela histórica sin serlo. En medio de este escenario se desarrolla una historia de espionaje comparable a las más interesantes del género. Falcó pertenece a este grupo de gente gris que vive todos los días al borde de la muerte, que se infiltra en territorio enemigo y que nunca será conocido por su trabajo más allá de los que le rodean. A la vez se trata de un hombre dandy, chulesco y mujeriego. Este contraste se acentúa cuando se coloca al protagonista junto a los jóvenes falangistas con los que va a trabajar, dos mujeres y dos hombres cuyos deseos, anhelos y forma de ver el mundo son muy diferentes y que causará las lógicas tensiones en las relaciones, pero que reflejan los diferentes puntos de vista de las gentes de un país en guerra y cómo viven esta realidad.

Lo único que flaquea de esta bien construida historia es su final, que parece ir contra todo lo que hasta el momento habíamos leído. Tal vez se trate de que el escritor quiere mostrar que nuestro protagonista no es sólo alguien frío y falto de escrúpulos sino que en algún lugar de su interior quedan sentimientos humanos que, tras todo lo que ha visto y en lo que ha participado, se dejan ver por fin. Falcó no dice adiós, sino hasta siempre. El final es abierto y da pie a la posibilidad de leer alguna historia más sobre este agente capaz de codearse con los espías más diestros de los gabinetes de servicios secretos más prestigiosos de Europa. 

Pese a ello es inevitable recomendar leer Falcó. Aunque el final no sea el mejor del mundo, es imposible no disfrutar con la reconstrucción de un período histórico complejo, de escuchar las voces de la gente que vivía a uno y otro lado, revivir uno de los momentos más oscuros y que sin embargo más ha marcado la historia de nuestro país en la actualidad.

2 comentarios:

  1. No he leido mucho de Reverte, pero lo cierto es que "La tabla de Flandes" me gustó bastante, y "El maestro de esgrima" también. Del Capitán Alatriste, sólo vi la película en el cine en su momento. Ésta novela que reseñas me resulta atractiva por el trasfondo del que hablas y porque puede ser un buen libro de espionaje. Además, podría dar ideas para Walküre.

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  2. La verdad es que Falcó podría formar parte del elenco de una buena campaña de Walküre e incluso del inminente Hardboiled si lo piensas bien :) Desde luego no mantiene la temática de libros como La tabla de Flandes o La piel del tambor, que son más de investigación, sino que es un episodio complicado en la vida de un espía, que resulta ser, a su vez, una persona complicada. Si lo lees, presta más atención al trasfondo que a la historia, al menos a mí fue lo que más me gustó.

    Gracias por comentar :)

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