martes, 29 de noviembre de 2016

El laberinto de los espíritus, cuando el sueño llega a su fin

Y sí, ha llegado el momento. Este pasado 17 de noviembre salía esa novela que muchos estábamos esperando, que no por haber tardado más ha sido peor recibida precisamente entre aquéllos que comenzamos a transitar por el camino hacia el Cementerio de los Libros Olvidados hace ya quince años... parece que fue ayer.


El laberinto de los espíritus es el título que se le ha dado a esta cuarta entrega de la saga iniciada con La sombra del viento. Ha sido editado por Planeta en tapa dura con sobrecubierta y cuenta con un total de 925 páginas. En portada una imagen de un niño que mira con interés y curiosidad el escaparate de una librería, como si quisiera aprehender todo lo que se expone en ella. El interior también cuenta, en el inicio de cada parte en las que se ha dividido el contenido, de una imagen de época en blanco y negro, en este caso son fotografías.


La historia se retoma desde un momento posterior a los últimos acontecimientos vistos en El prisionero del cielo, pero esta vez con idea de explicar todo lo posible y cerrar de una vez todos los cabos abiertos iniciados en el primer libro. Recordar que, como dice su autor, cada libro podría leerse de manera independiente salvo, quizás, El prisionero del cielo (bajo mi punto de vista es el único que queda in albis).  ¿Y qué ha pasado desde entonces?


Daniel y Beatriz, ya marido y mujer, han recibido la bendición de su primer hijo, al que ponen por nombre Julián. Sin embargo, esto no cierra la puerta con el pasado, ya que Daniel sigue queriendo saber más sobre la muerte de su madre, que sospecha no fue por una oportuna enfermedad, y sobre quien estuvo detrás de ello y por qué. A su vez, alguien que supuestamente murió durante los bombardeos de Barcelona regresa a esta ciudad convertida en toda una mujer y a llevar a cabo una investigación que implica a las altas esferas de esa España de posguerra. Esta investigación está, en cierta forma, ligada a la familia Sempere y a la propia Isabella, la madre de Daniel. 

Es esta investigadora, Alicia Gris, un fantasma del pasado que más parece un habitante oscuro de la noche que alguien humano, quien se encargará de iluminar esas zonas oscuras de la historia a través de su trabajo, poniéndose en peligro tanto a sí misma como a quienes la rodean. En medio de toda esta historia de intrigas palaciegas nadan los personajes secundarios que todos los lectores conocen: Juan Sempere, padre de Daniel; la entrañable Bernarda; Merceditas, don Anacleto... y tantos otros personajes que poblaron la historia desde sus mismos orígenes y que tienen su mayor adalid en el incombustible Fermín Romero de Torres, siempre dispuesto para ayudar en cualquier entuerto ya sea con su labia o su buen hacer.

Para rematar la historia, como si de una historia dentro de otra fuera, se habla de la concepción de la saga como si fuera algo que ocurriera en la historia y no en la realidad y que sería algo pergeñado por el joven Julián Sempere, el hijo de Daniel y Beatriz, que parece querer emular a su tocayo Julián Carax y convertirse en novelista. Según el libro, él sería quien se decidiría a poner por escrito toda la historia de la familia Sempere tal como comienza en La sombra del viento hasta este último libro y para ello contará con la ayuda de su ídolo, Julián Carax. La historia dentro de la historia.

Como siempre, la historia no deja indiferente a nadie. Mantiene sus giros, sus misterios, sus tragedias, sus miserias, sus actos de lealtad, temeridad y valor en cada página. La prosa de Zafón vuelve a realizar esos encajes en el lenguaje más propios de la poesía que de la prosa, usando cada palabra como una nota musical y creando una partitura que suena con su propio tempo. Este tipo de narración, poco común en la literatura actual que es menos proclive a extenderse en descripciones salvo cuando no le queda más remedio, hará las delicias de los que disfruten no sólo con el contenido sino también con el continente y puede que exaspere a los que sólo quieren que les cuenten una historia. 

Destacar, que se dan cita lugares ficticios con lugares reales y también el autor homenajea a editores y conocidos de su día a día en personajes secundarios que aparecen por entre las páginas como lo hace Alfred Hitchcock en sus películas. La Barcelona mágica y tenebrosa y la Barcelona real caminan de la mano en estos libros de una forma tan bien hilvanada que muchas veces parece que siempre es real.


En resumen, como siempre, guste más o menos, El laberinto de los espíritus está llamado a ser uno de los bestseller de esta temporada de regalos que se nos hecha encima. Millones de lectores regresarán de nuevo a la Barcelona de la posguerra a visitar a sus viejos amigos de la librería Sempere y amigos y cerrarán una página de letras de oro de una saga que comenzó pasando desapercibida y se convirtió en todo un superventas. Ahora nos queda la nostalgia al saber que no regresaremos más al Cementerio de los Libros Olvidados, que dejaremos las vidas de estos personajes atrás, que ese tiempo en el que vivimos a través de las palabras del autor toca a su fin. Y también toca esperar, porque Carlos Ruiz Zafón ha cerrado una página, pero no todo el libro y no tardará mucho en comenzar a esbozar una nueva historia, en la que conoceremos a otros personajes entrañables a los que tomar cariño. 

1 comentario:

  1. Buenos días, Alejandra.

    No he leido absolutamente nada de este autor. Las veces que he ido a la biblioteca a sacar un libro me he encontrado algunos de los títulos de este hombre, pero jamás he abierto ninguno. ¿A qué género pertenece? Da la sensación de ser una novela histórica con ese trasfondo de posguerra y altas esferas que mencionas.

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