lunes, 28 de noviembre de 2016

El Auge de los Señores de las Runas (IV): Ampliando horizontes

Y un lunes más después del episodio en mesa llega el resumen. Esta vez sin fotos, me temo. 

Recordad, esta entrada contiene información sobre la campaña El Auge de los Señores de las Runas de Devir. Si vais a jugar o la estáis jugando y no habéis pasado todavía por esta parte de la aventura no sigas leyendo, puede que te pierdas gran parte de la diversión.


Una vez superados los escollos en aquel templo subterráneo dedicado a la diosa oscura Lamashtu, los héroes terminaron de recorrer la catacumba sin encontrar nada relevante salvo la entrada a un nivel inferior sepultado por cascotes de forma que impedían la entrada, una habitación donde un conjuro de levitación todavía permanecía vigente, un libro sobre religión, un pergamino a todas luces maldito, una varita mágica y una botella de vino. También descubrieron otra salida hasta un mirador en la superficie que estaba bloqueado, pero la capa de cascotes aquí era más fina y pudieron abrirse paso sin problemas para descubrir que se encontraban cerca de los acantilados de la costa, no demasiado lejos de la fábrica de vidrio donde comenzaran su periplo hace lo que parece una eternidad.

Tras un merecido descanso, puesta a punto y recabar víveres e información, el grupo vuelve a partir, pero esta vez en dirección a Cima Cardo, el lugar donde parece ser que se están gestando los problemas para Cala Arenosa. Pero para llegar hasta esta especie de atolón en el mar tienen primero que atravesar el bosque Hortiga, una densa fronda de arbustos espinosos. Pese a ello pronto encuentran un camino en la fronda, túneles excavados en el follaje por los goblins que presumiblemente usan de forma asidua para salir y entrar del lugar. Aunque los humanos tienen que ir agachados y algo incómodos, el mago y el clérigo enano parecen estar disfrutando de no pasar por los mismos problemas ahora que su altura juega en su ventaja.


Tras un rato de exploración sin nada reseñable que descubrir, los héroes consiguen encontrar el camino hasta la boca del bosque y pueden ver el puente de madera que conecta Cima Cardo con el resto del continente. Pero en ese momento, cuando se acercan, la fronda parece estirarse y cubre por completo el camino en un abrazo vegetal. Y entonces comienzan los problemas...en la forma de un goblin armado con una espada corta flamígera y una especie de felino con rallas rojizas en el lomo que se esconden entre la maraña para atacar y los hace casi invisibles. 

Aunque temerosos por la integridad de su mago y su clérigo, que sufrieron las atenciones de estos atípicos enemigos, los héroes consiguen vencerlos y se retiran a restañar sus heridas, planear el asalto al atolón y a descansar (y los jugadores a subir un bien merecido nivel a sus personajes).

Seguiremos informando...


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