lunes, 7 de noviembre de 2016

El Auge de los Señores de las Runas (III) Un paso más allá

Proseguimos la crónica de las aventuras de un grupo de héroes que llegó a Cala Arenosa con la idea de participar en el festival de las mariposas y la consagración de la nueva catedral y acabó viéndoselas con goblins, construcciones ancestrales y quién sabe si futuras amenazas para el tranquilo lugar.


Como siempre, recordar que esta entrada contiene SPOILERS y que quien vaya a jugarla corre el riesgo de saber más de lo que debe y con ello perderse gran parte de la diversión.


Tras su breve incursión en la fábrica de cristal de la ciudad, han conseguido su objetivo: salvar a Ameiko Kaijitsu de lo que sea que parecía tenerle destinado su propio hermano, al que también consiguieron capturar. Decidieron llevar a la inconsciente posadera de vuelta a su hogar y a la par enviar a su captor a la prisión local, que mantuvieron vigilada.

Ameiko no pudo aportar demasiado salvo que había acudido a reunirse con Tsuto porque era su hermano y se preocupaba por él. Éste la había avisado de que iba a ocurrir algo malo a la ciudad y deseaba que se marchara de ésta, pero ella, terca como siempre, se había negado. Él la había empujado y ella se había golpeado la cabeza y perdido el conocimiento por lo que no sabía nada más. Al conocer el destino de su padre no pudo sino entristecerse, aunque a la vez parecía consciente de que su progenitor nunca había hecho nada por encariñarse con ella o con Tsuto. Dijo que iba a hacerse cargo de las exequias de su padre y también de la reapertura de la fábrica lo antes posible con el fin de no perjudicar el comercio y a los trabajadores locales.

En cuanto al semielfo Tsuto, al despertar no parecía dispuesto a colaborar. Por mucho que quisieron hacerle hablar, parecía decidido a no hacerlo, pues parecía pensar que no tenía nada que ganar con ello. Tan sólo cuando quedó fuera de la vista del paladín que había estado custodiándolo desde que lo encerraron y se empleó algo más que la simple charla pudieron sacarle algo de información y al final acabaron con su vida allí mismo. Básicamente, el tipo reconocía trabajar para alguien que era quien lideraba a los goblin, a él personalmente no le hacía gracia pero lo hacía por ella. ¿Y quién era ella? Una chica espectacularmente bella de cabello blanco y largo que parecía estar a punto de hacer algún cambio en su vida con el que Tsuto no parecía muy de acuerdo. Se encontraba en la base de operaciones que habían establecido en Cima Cardo, desde donde pensaban liderar a los goblins en una incursión definitiva contra la ciudad que ambos odiaban. Era este sentimiento y la atracción por la chica lo que guiaban a Tsuto. Todo esto y algunos nombres más, como quiasit, Malfeshnekor o Arrancapepitas lo encontraron en unas páginas medio quemadas que parecían algún tipo de diario.


Valeros (sí, ese nombre nos suena), fue el primero en decidir ir al lugar bajo la fábrica de vidrio a investigar. Ni Tsuto ni Ameiko parecían conocer bien qué había allí, aunque el semielfo había hablado de que eran cuevas de contrabando que al parecer su progenitor había usado anteriormente en sus negocios menos limpios. Brodert Quink, con quien consultó, le dijo que si descubría algún objeto o libro que necesitaran que investigara, que se lo llevasen y él le echaría un vistazo. Desgraciadamente no conocía nada más que pudiera serles útil.

El resto del grupo, una vez recogido el material que pensaban usar en una futura incursión a la isla del Troceador, se unieron a él en su descenso a los ignotos subterráneos...


Primero eran cuevas de contrabandistas que llevaban a la costa, pero parece que en algún punto éstas conectaron con un complejo oculto muchos siglos atrás, cuya entrada intentaron bloquear con un muro de ladrillo que posteriormente fue retirado por otras manos no hace tanto tiempo. La primera parte de este complejo parecía excavada en la roca toscamente, como toscos fueron los seres con los que se encontraron en ellas. Su camino los llevó a través de pasillos largos y profundos hasta llegar a lo que parecía un gran templo subterráneo, donde dos pozos, uno redondo y otro triangular de aguas claras y burbujeantes eran lo único destacable. En este lugar dedicado claramente al mal fueron sorprendidos por el ataque de más de aquellos seres de pesadilla y una criatura con cierto parecido a un goblin pero tres brazos que portaban peligrosas armas. También había algo más, que reconocieron una vez consiguieron abatir: un quiasit.


Este largo y complejo combate dejó secuelas en forma de heridas, agotamiento y demás en todos o casi todos los presentes. Tenían dos opciones: terminar de explorar el complejo o regresar ahora que habían destruido a aquel demonio alado. También tenían algo más entre manos, la posible futura incursión procedente de Cima Cardo donde la verdadera culpable seguía moviendo los hilos de aquella compleja y grotesca trama.

Continuará...

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