martes, 18 de octubre de 2016

Los ángeles de hielo, una historia en el tiempo

La narrativa española sigue aportando buenos autores para engrosar una lista cada vez más larga y poco a poco voy descubriéndolos y leyendo obras suyas. Esta vez le ha tocado el turno a Toni Hill.


Los ángeles de hielo es una novela publicada por Grijalbo en el presente año en tapa dura y con la nada desdeñable suma de 464 páginas numeradas.  La portada hace referencia a un hecho que se narra durante la trama y que tal vez sí o tal vez no tenga algo que ver con la historia que esconde entre sus páginas.


En cualquier caso, la novela está ambientada en Barcelona, en 1916. Esto recuerda mucho a Carlos Ruiz Zafón, aunque esta historia transcurre antes de las novelas del célebre escritor español. En ella conocemos a Frederic Mayol, cuya vida ha transcurrido entre Viena (hogar de su madre) y Barcelona (hogar de su padre) y al que regresa tras una traumática participación en la guerra vigente con el fin de rehacer su vida como civil y con la idea de escribir un libro sobre sus vivencias que cuente la verdad de lo que se vive en el frente. Esta idea lo lleva hasta un pueblo costero en la provincia donde espera trabajar como psiquiatra, algo para lo que se ha preparado durante su tiempo de estudiante. Consigue empleo en una tranquila casa de reposo, que parece dormitar plácidamente en un entorno amable y tranquilo, ideal para reconciliar a aquéllos tras sus muros. Sin embargo, se equivoca. Los ángeles que guardan el recinto conocieron antaño la escuela privada para señoritas que allí estaba ubicada y el trágico destino de ésta que llevó a su cierre. Una historia que deberá desvelar Frederic y con ello tratar de proteger a la mujer que ama, cuyo pasado, junto al de otras chicas, está ligada a lo que trató de ocultarse entonces y cuyas reminiscencias parecen llegar hasta el presente.

La historia está contada entrelazando dos historias que están destinadas a confluir en el momento actual de la novela: la historia de Frederic por un lado y sus peripecias desde su llegada a Barcelona; la historia del internado para señoritas que era antes el edificio donde irá a trabajar el propio Frederic visto a través de los ojos de la directora de dicho centro, que termina cuando el internado se cierra antes de ser rededicado a su función actual. Todo esto aparece, a su vez, narrado por alguien que lo ha puesto por escrito tal como le fue confiado, algo que pretende dar el toque de "historia real" a la novela. Como suele ocurrir en este tipo de novelas, todo gira en torno al protagonista y su forma de investigar los sucesos que están impregnadas de su visión froidiana de la psicología. También se han añadido elementos sobrenaturales en la forma de misteriosos sonidos e imágenes que obsesionan a los miembros de la institución, algo que no es extraño habida cuenta la pintoresca historia del edificio.

En general la trama está bien hilada y entretiene de principio a fin. Los saltos temporales se suceden de forma escalonada para contar lo suficiente sin cansar al lector o que se olvide de la situación que dejó atrás en la otra parte de la trama y pueda regresar para continuar con ella. Aunque el final es un poco previsible, no defrauda, la intriga en la que se mantiene la historia consigue atrapar como para que, al ser un final cerrado y lógico, no sea tan malo el hecho de que sea sencillo. 

Sin ser la mejor historia del género, debo decir que esta novela de Toni Hill es interesante y atrapará a los lectores. Tiene un precio ajustado y la longitud de la obra hará que pasemos muchas tardes pegados a sus páginas, algo que todos buscamos en un libro hoy día. Veremos con qué nos sorprenderá la próxima vez, estaremos esperando con interés.



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