lunes, 17 de octubre de 2016

El Auge de los Señores de las Runas (II) Sombras sobre Cala Arenosa

Una jornada más los esforzados aventureros se enfrentan a esta aventura que apenas ha hecho más que empezar, alzando poco a poco los velos del misterio que envuelven lo ocurrido en Cala Arenosa (Punta Arena según la traducción oficial) para desvelar la oscura verdad subyacente.


Recordad, esta entrada contiene SPOILERS, quien lo lea puede perderse gran parte de la emoción si va a participar como jugador próximamente en esta campaña.


Nuestros héroes regresaron de su expedición al bosque tras razonar que no sabían cuánta distancia les separaba de su objetivo. Tampoco tenían claro el motivo de la desaparición de los huesos del difunto sacerdote local... por ahora.


Sus pasos los llevaron de vuelta a la posada del Dragón oxidado, donde un Aldern Dedalera les daría las gracias por su intervención que le había salvado la vida, una pequeña recompensa en monedas de oro y un almuerzo a su costa. Parecía muy interesado en cómo aquel grupo de héroes había acabado reunido y expresó especialmente su interés por la más joven de sus miembros, una joven llamada Mina que era de la propia población pero que él no conocía.
Así las cosas, el día siguiente traería nuevas noticias. Aparte de que la ciudad seguía viéndoles como sus salvadores, pudieron por fin establecer contacto con el famoso sabio Brodert Quink. Este hombre no parecía muy impresionado por los conocimientos de sus visitantes y se limitó a hablarles de la Vieja Luz, la cual, según sus investigaciones, debió ser antaño una poderosa máquina de guerra del imperio thassiloniano que con el tiempo y posiblemente la decadencia de su magia o algún cataclismo había acabado por ceder y quedar en su ruinoso estado actual. Cuando intentaron recabar su ayuda respecto a lo ocurrido con los goblins, el viejo sabio se encogió de hombros: él era un erudito, no un guerrero. Si encontraban algo más sobre Thassilon que pudiera investigar sí podría serles de utilidad, pero no en esa circunstancia concreta. 


Otra cosa que atrajo la atención de los personajes fue echar un vistazo a las cercanías de la isla del Troceador, a la que aparentemente sólo se podía acceder cuando bajaba la marea y se creaba un paso natural hasta ella y que además parecía estar rodeada de altos acantilados que, de ir allí, tendrían que escalar y lo ocurrido en la casa de una familia del pueblo, que había sufrido el ataque sorpresa de un goblin, posiblemente uno de los que atacara el lugar durante la pasada celebración que se había quedado en el pueblo. Pudieron cogerlo con vida, pero no sabía mucho que fuera de utilidad, por lo que acabó con sus huesos en una prisión de la ciudad.

Esa noche serían testigos de una trifulca familiar entre la joven posadera Ameiko Kaijitsu y su padre, que acudió allí de forma inesperada y a punto estuvo de causar un conflicto con el grupo al acusarlos prácticamente de ser responsables de lo ocurrido con los goblins. La intervención de Ameiko centró la atención del adinerado Kaijitsu en ella y todo acabó algo abruptamente con las duras palabras que éste le dirigió, aunque ella supo recomponerse y proseguir su rutina.


Al día siguiente, el grupo conocería a otra famosa guardiana de la comunidad de Punta Arena: Shalelu Andosana, que había venido a traer noticias y comerciar con aquello que había cazado. Al parecer, según ella había notado, los goblins estaban comenzando a actuar conjuntamente en lugar de hacerlo por separado como hasta ahora, lo que le daba pie a pensar que había alguien que se había erigido como cabecilla de todos y eso era algo preocupante. Todavía no había podido averiguar quién era, pero no iba a perder el tiempo en hacerlo. El alguacil Cicuta, preocupado, solicitó a los héroes que quedaran a cargo de la ciudad mientras acudía a Magnimar a por más tropas para poder hacer frente a los goblins y mantener a salvo la ciudad. Esta situación propició que el grupo decidiera hacer preparativos para visitar la isla del Troceador, ya que no iban a partir próximamente hacia ningún sitio. Pero algo frustraría sus planes definitivamente. Durante esa noche serían abordados por la camarera que trabajaba con Ameiko, quien les puso en antecedentes de que ésta había desaparecido y en su habitación había encontrado una nota de su hermano que la citaba esa misma noche en la fábrica de cristal de su familia.


Preocupados por Ameiko, los personajes partieron hacia el lugar. Habitación a habitación, limpiaron el espacio de más goblins que estaban allí escondidos e hicieron un macabro descubrimiento: el cuerpo sin vida del mayor de los Kaijitsu, cruelmente cubierto por cristal. La joven posadera estaba en la planta inferior de la fábrica, en un área de túneles excavados en la roca donde también descubrieron varios almacenes y una oficina... donde un individuo que debía ser el tal Tsuto hizo un último amago de resistencia antes de ser apresado por los esforzados aventureros, aunque el lugar ardió en el proceso. Sin embargo, pudieron recuperar un pequeño alijo de objetos del propio Tsuto, incluyendo un diario personal. Ahora, a falta de que el inculpado despierte y Ameiko se recupere, los personajes tienen tareas pendientes.


¿Qué tiene que ver Tsuto con los goblins? ¿Está relacionado con lo que ha estado pasando en la ciudad estos días? Si alguien puede averiguarlo sin lugar a dudas es el grupo de héroes de Cala Arenosa... ¡en la próxima sesión de juego!

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