martes, 27 de septiembre de 2016

Alcatraz y los huesos del escriba

Después de un afortunadamente corto tiempo de espera, llegó a las tiendas (a primeros de septiembre) la segunda aventura protagonizada por el joven Alcatraz en su periplo contra los Bibliotecarios malvados y la promesa de un ritmo bimensual de publicación hasta que la edición española se ponga a la par de la inglesa (¡bien!).


La segunda entrega de la serie Alcatraz está publicada por Ediciones B en su colección B de Block en rústica con solapas, con ilustraciones tanto de portada (a color) con una ilustración referente a la aventura como interiores en blanco y negro y un total de 326 páginas numeradas. La portada vuelve a quedar en manos de la genial Marina Vidal y las galeradas han sido revisadas nuevamente por Antonio Torrubia.



¿Y dónde se ha metido el bueno de Alcatraz esta vez? Pues en esta ocasión todo se trunca cuando iba a viajar a Nalhalla con su abuelo, que tarda más incluso de lo que su Talento puede llegar a dar a entender. En su lugar se encuentra con su tío Kaz, su prima Australia y Bastille... a quien acompaña una adusta mujer vestida con armadura de caballero que resulta ser su madre. Pero pronto Alcatraz descubrirá que su abuelo se ha metido en uno de los lugares más peligrosos del mundo y, ni corto ni perezoso, hará que pongan rumbo a la Biblioteca de Alejandría para ayudarlo. En ese recóndito lugar, nuestro protagonista descubrirá a un nuevo tipo de Bibliotecarios, los Conservadores, muertos vivientes que se alimentan de las almas de aquéllos que vienen a buscar el conocimiento. A éste y otros peligros deberá enfrentarse Alcatraz a la par que va descubriendo fragmentos sobre la historia de los Smedry... o más concretamente de los Talentos familiares, incluyendo el suyo.


La historia sigue donde lo dejó la entrega anterior, aunque da a entender que ha pasado algo de tiempo o si no, no se explica la forma en que Alcatraz ya va comprendiendo su Talento y la forma de usar las diferentes gafas que porta durante la historia. Mención especial a los cortes en la historia del propio autor para confesar nuevamente su deseo de que se entienda que está contando su verdadera historia y que todo lo que se sabe sobre él es mentira. Es tal vez lo que se me hace más pesado de la narración, ya que son demasiado numerosos y dejan de ser un toque simpático para convertirse en cortes de la narración en toda regla.


Los personajes siguen evolucionando en este libro. Alcatraz ha dejado de ser el chico recién llegado a los dones de su familia y comienza a entender qué significa ser un Smedry a la vez que su conocimiento del mundo del que procede, y en el que nunca ha vivido, va expandiéndose conforme Sanderson (vale, es el mote de Alcatraz Smedry, el verdadero escritor) va extendiendo el alcance de la historia más allá de una simple ciudad, lo cual promete ser muy interesante y ya con el ejemplo de la Biblioteca de Alejandría deja con ganas de más.


En resumen, otra interesante historia de Alcatraz y sus amigos bien enhebrada y dedicada claramente a un público joven, aunque el cuidado a la hora de tratar a los personajes y de hilar la historia no dejan lugar a dudas de quién es el autor. Las ilustraciones lucen muy bien en todo el libro y si no fuera por las constantes interrupciones de Alcatraz Smedry, nuestro autor real y verídico de la historia, luciría todavía más. La historia ha quedado en un punto muy interesante, aunque la trama de este libro haya quedado perfectamente cerrada, y hace pensar que el autor sólo está calentando motores y tan sólo dejándonos ver hasta dónde puede llegar con esta historia. Y todavía queda mes y medio para el siguiente... habrá que tener paciencia.

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