lunes, 4 de julio de 2016

Club del Pentagrama: Las Máscaras XVII

Y seguimos desgranando páginas de esta conocida campaña de La Llamada de Cthulhu. Ya va quedando menos para el gran final...


Atención SPOILERS: recordad que no debéis seguir leyendo si queréis disfrutar de esta gran historia.


Primeros del mes de mayo. Los investigadores se adentran en la ciudad subterránea (al menos actualmente lo que queda es principalmente subterráneo). Más allá del generador y de la zona de barracones, el camino iluminado continúa durante un tramo para después dividirse en varias posibilidades. El grupo eligió la de la izquierda.

Tras continuar un tiempo, llegaron hasta una pila de escombros que salvaron con algunos problemas y rozaduras. Después se acercaron hasta una zona más ancha donde se abría un enorme pozo sin nada que sirviera como barrera para evitar caer en él. El sonido ensordecedor de gritos, gemidos, lamentos y demás en una cacofonía creciente al notar la presencia de los investigadores, hizo que éstos titubearan. Mientras dos de ellos se decidían a explorar un poco la zona, aunque sin acercarse a tan inquietante lugar, los otros dos retrocedieron. Esta división no fue la mejor idea. 


Surgido de las sombras, un pólipo volante fijó su atención en estos rezagados y los atacó. Una buena dosis de suerte y unos cartuchos de dinamita de por medio hicieron que finalmente mordiera el polvo, aunque les dio un buen susto.

Ya reagrupados, avanzaron más allá del pozo infernal pero descubrieron que no estaban solos y se ocultaron, preparándose para emboscar a sus enemigos. Un quinteto de sectarios armados con pistolas se acercaba, pero no duraron mucho pues no habían visto al grupo y su mortal armamento. Atraparon a uno de ellos, que les indicó la dirección aproximada en la que se encontraba el cuartel de su jefe y hacia allí se dirigieron.

El edificio de tres plantas de reciente construcción se alzaba en una zona despejada y algo más ancha que las "calles" de la ciudad. Los diferentes niveles estaban unidos por una rampa. Los investigadores fueron investigando los diferentes pisos hasta llegar al tercero, momento en que uno de ellos sufrió un ataque de locura repentino y tuvieron que noquearlo antes de que echara a correr. A tenor de esto, otro pudo distinguir que no estaban solos. Procedentes de las calles que rodeaban el complejo se había reunido un grupo de sectarios dirigidos por una característica figura de cabellos claros que debía ser Robert Huston en persona. Tras un intercambio de disparos en los que murió un miembro del equipo, los sectarios, mermados en número, se retiraron. Varios investigadores corrieron tras ellos sin ser conscientes de que su mengua no era la causa de la retirada sino más bien...

...un silbido en la quietud...

... una enorme figura que se cernió sobre ellos haciéndose parcialmente visible al atacarlos. Ellos no frenaron su precipitada marcha y aquel ser surgido de algún lugar ignoto siguió en sus intentos por acabar con ellos. No fue sin ayuda de una pistola de rayos que consiguieron y mucha suerte que consiguieron acabar con él, pues tan sólo dos de los investigadores le plantaron cara mientras el resto seguía a los fugados.

Éstos se detuvieron en la zona de barracones para reagruparse, pero el francotirador del grupo no les dio muchas opciones al eliminar de un certero disparo a Robert Huston. El resto se dio a la fuga.¡¿Victoria?!


Ya más tranquilos, los investigadores revisaron la tercera planta del cuartel general de Huston, liberaron a los prisioneros que usaban presumiblemente para hacer algún tipo de sacrificios y encontraron un diario escrito por el propio Robert en el que hablaba de que debía hacer ciertos arreglos a mediados de enero del siguiente año, algo que no daba muy buenas vibraciones a nadie. Ahora se presenta una disyuntiva, seguir investigando la ciudad o proseguir camino hacia el último lugar del que tenían constancia de que podrían encontrar información: Shangai.

Continuará...

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