lunes, 16 de mayo de 2016

Club del Pentagrama: Las Máscaras (XV)

La última sesión dejó a los intrépidos investigadores saliendo rápidamente de Kenia tras asaltar un reducto aislado en una montaña donde parecía estar a punto de llevarse a cabo un ritual de funestas consecuencias relacionado con un ser llamado el dios de la Lengua Sangrienta al que muchos nativos debían adorar y que supuestamente lideraba M'weru, la egipcia que acompañaba a la expedición Carlyle, y fue en sus inmediaciones donde la expedición desapareció. 

Recuerdo a todos los lectores que este texto contiene SPOILERS, quien no haya llegado a este punto de la historia es mejor que no continúe leyendo más allá.


Ante los investigadores se abrían dos caminos para los que tenían indicios que hablaban de movimientos de los sectarios de aquella extraña deidad de muchos rostros: Australia y China.

Aunque existen menos indicios sobre las actividades de una secta en Australia, se convierte en el primer destino del grupo de investigadores, que dirigen sus pasos a la ciudad más importante de la isla: Sidney. La capital es el lugar donde se encuentran los edificios académicos, por lo que se convirtió en la primera parada del grupo. Allí se dirigieron a la universidad, donde les informaron que el profesor Cowles seguía en América en pleno ciclo de conferencias pero podían contactar con su ayudante, el profesor David Dodge. No es difícil localizar al profesor, quien se muestra encantado de poder ayudar a los investigadores y curioso por el trabajo de su colega, del que guarda una llave de su casa para asegurarse que está en orden mientras está fuera.

Entre los papeles de la casa de Cowles tan sólo hay un diario perteneciente a McWhirr, pero habla sobre la última expedición que los llevó a descubrir una ciudad en medio del desierto y que los libros de la biblioteca nacional, a donde también se dirigen, sitúan en algún lugar en el gran desierto de arena. Lo más cercano a este lugar es Puerto Hedland, donde son recibidos por Robert BF Mackenzie, un amigo de Dodge que además es familia de McWhirr, por lo que poseía material sobre su expedición. Lamentablemente, según informó al grupo, sólo tenía las cuatro placas que entregó a Cowles, pues el resto se las llevó un americano que se presentó previamente interesado por la expedición de McWhirr y que no le devolvió. Al parecer, se llamaba "Mr. Houston" o algo parecido. Cuando los investigadores le dicen que van a ir a Cuncudgerie, se ofrece a mandar por delante un telegrama para que les preparen material para la expedición adecuado.

Cuncudgerie es un pequeño poblado minero donde apenas hay algunas edificaciones comunes: algunas tiendas y una cantina entre otros. Pese a ello es un lugar muy animado donde todo tipo de gente, desde mineros hasta mujeres de vida ligera se codean sin problemas. En la cantina los investigadores hicieron algunas averiguaciones sobre un americano chalado, John Carver, que había realizado un extraño trabajo de prospección para después despedir a todos y mandarlos de vuelta antes de haber terminado, problemas en la ruta del ganado, la existencia de un fantasma en las cataratas del Dingo y el avistamiento de unos enormes pájaros en la lejanía.

Cuando supieron que el tal Carver había comprado el material en una tienda local, se acercaron para conseguir información, pero su propietario, Mortimer Wycroft, negó rotundamente el hecho. Mentía, obviamente, pero no lograron sacarle nada y no había nada sospechoso en su tienda.

En cualquier caso, al tener todo el equipo preparado, partieron en breve con intención de hacer una parada en las cataratas Dingo para averiguar sobre el supuesto fantasma, algo lógico teniendo en cuenta el interés de su fundación en los casos paranormales. 

Aconsejados por Dodge, acamparon en las cercanías del lugar para no ser importunados por los animales salvajes que se acercaran a beber y aguardaron. En la madrugada, una figura espectral vestida como un vagabundo cansado pero sin calzado se presentó ante ellos y con un gesto les pidió que le siguieran. Tan sólo un investigador se acercó hasta las cuevas sobre la catarata, donde el fantasma le guiaba, y donde encontró un esqueleto con ropas similares a las del fantasma e igualmente sin botas. Dudosos sobre cómo proceder para que el fantasma pudiera descansar en paz, decidieron invocarlo para que contestara a algunas preguntas que les aclarasen qué era lo que deseaba. Aquel ser sólo dijo dos cosas antes de desaparecer:

"Vengaza" 
"Slattery"

Y se desvaneció... dejando a los investigadores una decisión sobre sus hombros que tal vez no estuvieran dispuestos a tomar.


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