jueves, 25 de febrero de 2016

La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes

La colección Gótica de Valdemar rara vez defrauda y hace que los interesados en la narrativa de terror puedan descubrir a autores que no conocían hasta la fecha, así como su interesante obra. De esa forma, esta colección se ha convertido en todo un referente de la literatura de terror clásica para cualquier amante de la temática. Otro de esos autores menos conocidos, y a los que Lovecraft se refiere en su ensayo sobre la literatura de horror sobrenatural es Francis Marion Crawford, a cuya pluma pertenece este libro.


Editado por Valdemar dentro de su colección Gótica, manteniendo tapa dura con formato similar al resto y un total de 221 páginas numeradas, La calavera aullante es, curiosamente, el único libro del autor de esta temática y fue editado por primera vez póstumamente, aunque antes de la irrupción de Henry James o Lovecraft en esta temática literaria.


Pese a su brevedad, el volumen reúne ocho relatos de terror sobrenatural, muchos de ellos relacionados con lo náutico. Es en estos relatos donde se pone de manifiesto el profundo conocimiento del autor sobre todo lo relacionado con esta temática, dada la amplia variedad de términos técnicos que aparecen. Los relatos son:

La sonrisa muerta
La calavera aullante
¡Hombre al agua!
Pues la sangre es la vida
La litera de arriba
Junto a las Aguas del Paraíso
El fantasma de la muñeca
El mensajero del Rey

En todos los casos, la historia está narrada a través de uno de los protagonistas que la sufre, ya sea en tiempo real o como resultado de contarla a otros oyentes. Lo sobrenatural y lo macabro se presentan de diferentes maneras en estos relatos, ya sea adoptando el típico relato de fantasmas o mediante alusiones o hechos extraordinarios que pueden arrancar un escalofrío en más de un lector. Usa un lenguaje directo, cargado de tecnicismos náuticos en aquellos relatos que se desarrollan en barcos como La litera de arriba o en ¡Hombre al agua! pero tampoco deja de lado los escenarios comunes del Romanticismo literario en relatos como Junto a las Aguas del Paraíso o La sonrisa muerta.

La antología es sorprendentemente uniforme en calidad. Personalmente puedo decir que ninguno de los relatos me ha parecido peor que otros, sólo diferentes en cuanto a temática y situación, cosa que no me ha ocurrido en otros casos. Pese a la brevedad de algunos relatos, el grado de inmersión puede ser alto, sobre todo en estas frías noches invernales. Toda una serie de historias para leer al calor de un buen fuego, sin duda, y una muestra más de la gran calidad de la colección Gótica de Valdemar.

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