jueves, 14 de enero de 2016

Pasajero 23, un thriller náutico

En su última obra, Sebastian Fitzek huye de tierra firme y se traslada al ignoto y vasto océano a bordo de uno de tantos de esos cruceros que surcan las aguas como si de una ciudad flotante se tratara. Diversión, viajes y todos los lujos aguardan a aquéllos que pueden permitirse tales placeres... aunque, ¿esto siempre es cierto?


Pasajero 23 está publicado por Ediciones B en formato rústica con solapas, cuenta con 428 páginas numeradas y una sencilla portada donde se ve el mar a través de un ojo de buey... ¿podría ser uno perteneciente al Sultan of the Seas?


Pues es a bordo de este crucero de lujo donde se desarrolla la acción. El protagonismo recae sobre un psicólogo de la policía llamado Martin Schwartz, quien todavía recuerda el momento en que perdió a su mujer y a su hijo a bordo de cierto crucero llamado Sultan of the Seas. Será la misteriosa llamada de una excéntrica anciana lo que haga que Martin rememore este antiguo caso, que se cerró como suicidio, y decida embarcar en el barco de sus pesadillas para esclarecer la verdad sobre éste y tantos otros casos que, supuestamente, ocurren durante los largos viajes. Con la promesa de saber más sobre este trágico suceso, Martin sube al barco donde descubre que el caso de su familia no es algo único sino que ocurre más de lo que parece (aunque se encubra convenientemente por parte de las navieras) y que, misteriosamente, una de las desaparecidas ha vuelto a salir a la luz: una niña llamada Anouk. El misterio que rodea a la pequeña y dónde ha estado todo este tiempo es lo que debe resolver el protagonista para purgar también sus demonios interiores. Sin embargo no es el único que debe exorcizar sus demonios en este viaje, hay otras historias que se desarrollan de forma paralela a la principal como son la relación entre una madre y una hija, la historia de un ladronzuelo oportunista, un trato de millones de dólares y la suerte de varios miembros de la tripulación.

Es esta variedad de tramas lo que hace interesante la historia, que no llega a ser ni mucho menos tan inmersiva y claustrofóbica como lo fuera El Experimento pese a desarrollarse en un entorno propicio a ello. En parte se intuye en la impotencia de Martin, que no puede hacer valer allí su autoridad como policía, o el hecho de que no haya nadie a quien dirigirse para que pueda investigar las circunstancias dentro del crucero hasta que no llegue a puerto, dejando a los viajeros en manos de cualquier psicópata que pueda estar entre ellos. Tal vez lo peor de la trama pueda ser el propio protagonista, que parece tremendamente perdido en medio de una sucesión de acontecimientos que se le escapan constantemente y sólo al final consigue enhebrar en una especie de inspiración súbita más que en una sucesión de hechos relacionados entre sí. 

Sin embargo el libro no deja de ser original por su trama y por su narración ágil y fluida, aunque con altibajos en cuanto a tensión, dejando de ser un thriller psicológico para convertirse en una novela negra y policíaca algo alejada de algunas de sus obras anteriores, más aconsejable para aquéllos amantes de este género que los que busquen la tensión y la intriga de sus obras precedentes. ¿Podría haber sido mucho más? Posiblemente sí, dado que el tema de las desapariciones en cruceros es algo poco corriente dentro de los libros del género. ¿Un impass dentro de la obra de Fitzek o tal vez un giro en sus temáticas? Algo que sólo sus futuras obras nos podrán desvelar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada