jueves, 31 de diciembre de 2015

Medio Mundo, un mar aún más quebrado

Como segundas partes sí son buenas, como ha quedado demostrado en tantas ocasiones, a menos de un mes de la publicación de la tercera y última entrega de esta trilogía, traigo una reseña navideña sobre el segundo libro de El Mar Quebrado, fantasía young adult de la mano de un escritor consagrado como es Joe Abercrombie.


Fantascy es nuevamente la encargada de la edición de este nuevo título y mantiene la rústica con solapas para un libro de 445 páginas numeradas. Portada a color, interior sin ilustraciones, mantiene igualmente ilustración de portada respecto a otras ediciones internacionales que es una composición muy original de un oleaje formado por armas que trata de engullir a un solitario barquito, en clara referencia al texto que guarda en su interior.


Medio Mundo no es exactamente una continuación de Medio Rey, su predecesora. En este caso ha pasado algo de tiempo y los protagonistas pasan a ser dos personas en principio completamente normales, una chica conocida como Espina Bathu y un joven guerrero llamado Brand. Espina es una chica que vive para la guerra y se siente llamada a convertirse en una de las pocas féminas que se dedica a tiempo completo a tal profesión. Sin embargo el destino teje con hilos torcidos y el día en que podría haberse convertido en guerrera de pleno derecho un accidente la precipita a ser declarada asesina. Sin embargo, el padre Yarvi adopta a la chica para sus propios planes. Él libra una lucha a otros niveles pero le es necesario el concurso de brazos fuertes y almas decididas como la de la propia Espina... o de Brand, uno de los jóvenes guerreros que también perdió su oportunidad de convertirse en uno de pleno derecho a la vez que la chica. El destino los embarca junto al padre Yarvi y otros personajes que aparecieran previamente en Medio Rey en un viaje que les hará recorrer medio mundo buscando alianzas contra el Alto Rey y la Clerecía, cuya cabeza suspira por someter a los gettlandeses de una vez a su religión y órdenes.

El conflicto y la sangre vuelven a protagonizar esta nueva novela de Abercrombie, una situación a la que se ven abocados todos los personajes. Quieran o no luchar, habrán de hacerlo para sobrevivir y aprender duras lecciones durante el proceso. La historia se centra en el personaje de Espina Bathu, la joven guerrera que de ser asesina pasa a ser una heroína y cuyas gestas no han hecho, aparentemente, más que empezar. Su conflicto interior, sobreponerse a todo y la constancia harán que el personaje vaya cambiando durante toda la historia hasta que, a su regreso, "ha dejado de ser niña para convertirse en mujer". Brand sufre un proceso similar. Siendo guerrero es una mácula importante que no desee combatir y matar, pero acaba por descubrir que a veces hay que ser mucho más valiente para defender la verdad a toda costa. 

El libro mantiene constante el ritmo, alternando el combate con escenas de política donde las espadas se alzan y cruzan al más puro duelo intelectual. El uso de un tamaño de letra un poco mayor de lo normal facilita mucho la lectura de una prosa en sí sencilla y directa, que introduce sólo los elementos necesarios sin entrar en farragosas descripciones. Se encuentra prácticamente libre de erratas, lo cual implica un gran trabajo de traducción y revisión, y su precio se mantiene por debajo de los 20 euros, lo cual lo hace una lectura asequible para la mayoría de los bolsillos.

Sin duda hay autores cuyas historias son muy elaboradas, como Brandon Sanderson o George R. Martin, pero Abercrombie, junto con Brent Weeks, han sabido crearse un lugar de honor dentro del género con su prosa ágil y directa, sin artificios. Gratamente sorprendida por cómo va creciendo respecto a Medio Rey no puedo sino recomendar la lectura de este Medio Mundo a todos los amantes de la literatura fantástica, pues aunque se clasifique esta trilogía como young adult, tiene más de adult que de young.

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