jueves, 10 de septiembre de 2015

Lake Falls, un lago sin agua

En mi sempiterna búsqueda de libros que realmente den miedo o al menos mal rollo, en esta ocasión decidí dar una nueva oportunidad a un autor castellano que no conocía pero cuya novela prometía bastante según el booktrailer y la sinopsis. Veamos qué ocurrió después...


Esta novela, Lake Falls, fue recientemente subida a Amazon en su versión Kindle (no indica si además hay posibilidad de adquirir el libro físicamente pero sí existe, al parecer).  Tiene un total aproximado de 270 páginas y su portada no puede ser más llamativa e interesante, utilizando la frase: "Cuando el miedo sea insoportable, recuerda: es sólo un libro". El booktrailer también es muy llamativo y deja con ganas de más. ¿Qué será Lake Falls? ¿Qué horribles experiencias ocurrirán en su interior?


Se trata de un relato en primera persona donde el narrador es el protagonista, un escritor de éxito llamado Steve Collister quien, además, escribe novelas de terror. Collister decide que ha llegado el momento de hacer realidad su sueño y construir una casa que le sirva de inspiración para escribir nuevas obras. A tal fin, compra un terreno a una familia que le parece perfecto y diseña con ayuda de arquitectos su nueva casa asemejando a tantas casas encantadas que se pueden encontrar en las más insignes novelas de terror. Pero ya durante la inauguración comienzan a ocurrir cosas extrañas. Collister ve una figura pasando por su habitación, las luces se encienden y se apagan... e incluso comienza a escuchar voces y diálogos. Aunque al principio piensa que está loco porque sólo puede escucharlas él mismo, George, su mayordomo y fiel amigo, no tarda también en ser partícipe de estos extraños fenómenos. La búsqueda de la verdad, una verdad que entronca directamente con las historias clásicas de terror, ocupará gran parte del libro, hasta llegar a su previsible final y enfrentamiento con el responsable de todo lo que pasa.

La historia en sí no es mala, el problema principal reside en las expectativas generadas y no satisfechas. Tal vez otros lectores sí sean capaces de notar que esta historia no hace referencia a una casa encantada como se puede ver en La casa infernal de Matheson o en La maldición de Hill House de Shirley Jackson, pero en mi caso era exactamente lo que esperaba y nada de eso fue lo que pude descubrir al leerlo. En todo el libro en ningún momento sentí la opresión o el agradable malestar que deja una obra de terror, sino que fue más bien como si leyera un relato escrito en la época victoriana.

El conocimiento del autor sobre los grandes clásicos de terror, especialmente la ghost history, queda ampliamente demostrado. Ya no sólo son los guiños en forma de los libros que conforman la  biblioteca de Collister, sino en cómo se apropia de una de las más conocidas historias de Poe para construir la suya, concretamente en La caída de la casa Usher, de la cual ha tomado bastantes más cosas que algunas referencias puntuales o algún detalle perceptible para quien la haya leído. Esto ya se dio cuando Drace Stoker hizo la continuación de Drácula con unos resultados no muy alentadores aunque tampoco es que Drace tomara tanto de la historia original, sino que tan sólo se limitó a hacer un epílogo sobre lo que ocurrió posteriormente a los hechos narrados en Drácula sin intentar cambiar lo allí ocurrido.

Otra cosa que no me terminó de gustar fue la narrativa. Aunque en el libro figure que el texto ha sido corregido, definitivamente necesitaría más pulido aún a tenor de la cantidad incesante de comas en las frases, que cortan constantemente el hilo de la frase hasta que (al menos yo) acabé por obviarlas. También existen algunas incoherencias en los diálogos, como el cambio de un tratamiento formal a uno de amigo dentro de la misma conversación sin que se entienda muy bien a qué se debe, algo que ocurre varias veces.

Como curiosidad también apuntar algo al respecto de la presencia de cierto libro muy conocido dentro del ámbito lovecraftiano que, curiosamente, viene acompañado de viñetas para que se pueda usar y que, pese a que los personajes no saben leerlo, son capaces de usar los conjuros que vienen dentro... increíble casualidad todo, sin duda.

Para que no se diga que todo fue un enorme disgusto, debo decir que me gustó el epílogo. Manteniendo el más puro estilo lovecraftiano, aquí el autor sí consiguió lo que en toda la obra no hizo: crear desasosiego. Una pena que tan sólo fuera al final...

Sin quitar mérito a su autor, pues escribir siempre es difícil, creo que todavía necesita más rodaje para llegar a la psique del lector e infundir el miedo que quiere crear. Sin duda todo ese bagaje de obras de literatura clásica de terror es un buen comienzo para documentarse, pero tampoco hay que olvidar a los grandes del terror actual que no aparecen mencionados (sin ir más lejos, Carlos Sisi o Manel Loureiro han escrito interesantes novelas). Supongo que su progresión es sólo cuestión de tiempo y espero con interés que su barco llegue a buen puerto... aunque a través de procelosas y tenebrosas tempestades :)

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