jueves, 30 de abril de 2015

Locke & Key. La casa de las llaves

No puedo decir que no tuviera interés en hacer esta entrada del que posiblemente sea una de mis colecciones de cómic favoritas de todas las que llevo leídas, que no son demasiadas en comparación con la enorme producción que hay de este género a caballo entre el arte y la literatura.


Locke & Key a priori no parece nada fuera de lo común, aunque si ya se echa un vistazo a sus autores comienza a levantar interés. De un lado está el dibujante Gabriel Rodríguez, un dibujante chileno que ha trabajado en Beowulf o en la adaptación de historias de Clive Barker o George A. Romero. Del otro lado está Joe Hill, un nombre que tampoco a priori dice nada, pero que esconde nada menos que al hijo del archiconocido Stephen King, cuyo deseo de ser conocido por sí mismo en lugar de medrar bajo la alargada sombra de su padre le hizo adoptar este nombre para aparecer en sus libros.



Esta conocida saga fue publicada entre 2008 y 2013 en lengua inglesa y publicada en castellano por Panini Comics en formato rústica con solapas. Los cómics son a todo color, tanto las portadas como el interior y contiene siempre al final de cada tomo una recopilación de imágenes para disfrute de los lectores. La serie está formada por seis tomos cuyos títulos son:


Bienvenidos a Lovecraft
Juegos mentales
Corona de sombras
Las llaves del reino
Mecanismos de relojería
Alfa  y omega


La historia cuenta cómo la familia Locke se muda tras la terrible pérdida del cabeza de familia a una enigmática mansión conocida como la Casa de las Llaves situada en la tranquila población de Lovecraft. Una vez en ella cada uno intenta sobrellevar su pena lo mejor posible. La mujer se da al alcohol, el hijo mayor intenta ser el hombre de la casa de la mejor manera posible y trabaja todo lo que puede en la casa y el jardín, su hermana se vuelca en las amistades del instituto y en ser popular, mientras el pequeño es quien realmente descubre lo especial que es la casa en la que viven e introducirá un elemento nuevo en escena cuando se acerque a la casita del pozo y traiga de nuevo el pasado al presente. Las llaves, unos objetos especiales que al usarlos con una cerradura crean efectos imposibles, son las protagonistas de la historia y precisamente la más especial de todas es la que busca aquél que regresó para abrir de nuevo una puerta especial, en un lugar especial que el pasado enterró. De cómo descubre esta familia torturada las llaves, el peligro que corren y el pasado, cuyo conocimiento es la única forma de conjurar el peligro presente, tratan estos seis tomos hasta llegar a la conclusión con Alfa y omega.


El dibujo es de gran calidad, las figuras muy definidas y con cierta personalidad. Su calidad y nivel de detalle no bajan ni un momento de un tomo a otro y encajan perfectamente con la historia que se está contando, haciéndose sumergirse al lector en la historia con facilidad. Tan buena es la conjugación del dibujo y el texto que realmente no necesita mucho de éste último para desgranar la historia.


Acerca de la historia en sí, decir que es de las más complejas que he leído en cómic, macabra y oscura aunque sin llegar a dar verdadero terror, absorbente y con un ritmo constante que hace desear proseguir hasta el final sin pausas. Los personajes cumplen bien, incluyendo al antagonista de la historia, y las revelaciones se van desarrollando con orden y poco a poco hasta llegar al libro final donde ya todo llega a su clímax y se resuelve. 


La edición tiene calidad. Aunque la encuadernación es algo blanda, el papel usado para el cómic es de buen gramaje, lo cual se nota al pasar las páginas y en el peso de los tomos, valen el precio que cuestan tanto por su calidad como por la del contenido, tanto gráficamente como literariamente. Aunque se aleja bastante del manga que suelo leer, no puedo sino recomendar su lectura a todos los que gusten de literatura de terror e intriga porque, aunque sea un cómic, su historia es mucho más que cuatro líneas.

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