jueves, 2 de abril de 2015

Holocausto, el desenlace de Los Señores de los Siete Tronos

En plena vorágine de nazarenos y procesiones, se abre paso esta reseña de la segunda y última entrega de la obra de Carlos González Sosa, la que pone punto y final a lo narrado durante su entrega anterior: La Puerta.


Está publicada por Roca Editorial, que parece estar apostando por obras interesantes y novedosas, o al menos me lo parece dado que hay varios autores y títulos que ya les había comprado y cada vez se suman más adquisiciones para mi biblioteca de esta editorial, ya sea de forma virtual (Amazon) como en físico. El formato es el mismo que en la edición anterior y la portada es tan ilustrativa del contenido como lo fue la anterior con Dorken, el protagonista, sobre su poderoso aliado inmortal. Tiene un total de 320 páginas numeradas y el interior no tiene ilustraciones.


La epopeya continúa... Dorken, ahora regresado del mundo de los dioses y de su enfrentamiento, debe intentar evitar que la humanidad sea destruida por la coalición de las otras razas. Para ello no sólo debe hacer frente a la poderosa coalición de yarks, elfos y orcos, sino también intentar unir a todos los reinos mortales para que presenten un único frente y sea más difícil derrotarlos. Un pacto que ha conseguido alcanzar puede ser la clave de la victoria, así como redescubrir la vida en medio de la muerte y la esperanza en pleno conflicto.

En esta segunda entrega el ritmo es bastante más frenético que en la anterior, debido a que la guerra ocupa la mayor parte de sus páginas. Mezclada con el evento principal se suceden una serie de breves historias paralelas (la misión diplomática, la misión de Leigel, por poner ejemplos) que harán que no sea tan sólo una descripción de masacres y caos por doquier. Los personajes siguen siendo un punto importante para el autor, dado que han evolucionado respecto a como fueron presentados durante La Puerta. Dorken, de idealista a pesimista pero resuelto adalid de los mortales humanos; Leigel, el traidor a su raza que descubre que no tiene por qué ser por siempre un proscrito; Laj, de niña mimada a princesa por pleno derecho que se ve puesta a prueba al tener que someterse al deber sobre su propia felicidad... y así el resto de secundarios entre los que destaca un genial Fòrdicam, que desde el principio dejó claro que no pensaba quedar como mera comparsa de la historia. El resto cumple y convence, al menos lo necesario para hacer funcionar la historia.

Me ha parecido muy interesante el giro que da la historia al final, cómo se descubre la verdad y cuán falsas eran las premisas que hasta entonces se barajaban respecto a lo ocurrido con la guerra. También es interesante el periplo del héroe, que no por ser un tópico muy repetido en todos los libros deja de gustar a los amantes del género fantástico: el idealismo de Dorken, su caída en desgracia, su redención y su salvación no dejan indiferentes. También el amor imposible aparece entrelazado con la guerra, otro tópico del género, que a mí al menos se me hizo lo más tedioso del libro dado que ahora aparece constantemente en multitud de libros juveniles, aunque más espeluznantes todavía (léase Crepúsculo u otras de ese estilo). Es decir, que en sí el libro no deja de ser otra muestra del género al que pertenece y no aporta nada nuevo que no hayan dicho otros. Pero, ¿eso es todo? No. 

Pese a que siga los tópicos de siempre, Holocausto ofrece la continuación de una saga que, en conjunto, muestra otra forma de enfocar la fantasía más cercana a las nuevas tendencias encabezadas por Rothfuss, Martin o Sanderson. No sigue las reglas tal cuales. Los elfos son egoístas y son capaces de aliarse con seres tan deleznables como los orcos o los yarks, algo impensable en otras sagas. Los humanos no son precisamente mejores, ya que son incapaces de aceptar a un aliado como Leigel sin más sólo por ser elfo. También está el hecho de cómo se presenta a los dioses y lo que al final Dorken saca en conclusión tras su visita (que no voy a spoilear aquí), pero que es un punto de vista lejano del típico dios clásico.

Como obra, Los Señores de los Siete Tronos no dejan de ser una obra de literatura fantástica que no es rompedora ni destaca por una originalidad desbordante, pero sí es cierto que tiene elementos que la hacen diferenciarse de otras más "clones" del género. Aparte la pluma del autor describe escenas con agilidad, cambiando entre unos y otros personajes para hacer más amena la lectura y presentando una variedad de personalidades que es de agradecer. No puede eliminar del todo los clichés del género, pero para cualquiera que le guste leer literatura fantástica esto es algo menor. No considero un libro mejor que otro, sino que forman un todo bastante bien hilvanado y que deja resuelta la historia que inició en el primer libro sin prisas ni eliminación de escenas, algo que sí ocurre en otras obras. Quiero pensar que no será la última vez que escuchemos hablar de Carlos González Sosa y que este autor español tan sólo nos ha dejado una muestra de su potencial, que veremos desarrollarse en futuras historias que están por llegar. Una apuesta valiente y entretenida para todos los que disfrutamos con este tipo de historias y que, como indiqué en la reseña de la anterior entrega, además viene de la mano de un escritor español.

3 comentarios:

  1. Muchas gracias, Argéntea. Te agradezco mucho esta reseña tan bien trabajada. Ojalá volvamos a coincidir entre letras. Un fuerte abrazo.
    Carlos G. SE.

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  2. Muchas gracias, Argéntea. Te agradezco mucho esta reseña tan bien trabajada. Ojalá volvamos a coincidir entre letras. Un fuerte abrazo.
    Carlos G. SE.

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  3. Muchas gracias a ti por tu libro y por pararte a dejar un comentario. Espero que sí, que volvamos a coincidir o si pasaras por aquí promocionando tus libros pueda ir a saludarte en persona.

    Un saludo.

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