jueves, 12 de febrero de 2015

El Umbral de la Eternidad

Hay pocos libros históricos que sepan llevar con tino el devenir de la época. Todo escritor, lo quiera o no, tiene su propia ideología y en algún punto acaba por verse reflejada tomando partido aunque sea sutilmente por uno u otro bando, máxime cuando no tratan de épocas pretéritas sino que se asoman al pasado más reciente, el que linda con el presente en que vivimos. Uno de los últimos grandes escritores en asomarse a este convulso siglo XX es Ken Follett con su trilogía The Century, de cuyas entregas anteriores hablé en pasadas reseñas en este blog. Ahora, tras muchas dificultades personales, he podido por fin terminar de leer su libro y puedo hacer una reseña de este broche final de su obra, que presento a continuación.



Publicado en el mes de septiembre del pasado 2014, El Umbral de la Eternidad es el tercer y último libro que compone The Century, la trilogía de Ken Follett sobre el siglo XX. Está publicado en español por Plaza y Janés en tapa dura con sobrecubierta y cuenta con 1147 páginas numeradas. El interior no cuenta con ilustraciones, tan sólo la cubierta está ilustrada con la imagen que cierra el final de una era y también de la historia de este libro con la concentración en la Puerta de Brandemburgo en Berlín.


Éste es con diferencia el libro que cubre más tramo de tiempo, o al menos esa impresión da, comenzando en 1961 y terminando en 1989.Aquí la vida de los personajes que nos acompañaron durante las dos primeras entregas de la obra da paso a las generaciones posteriores ya de forma total, quedando relegados a alguna aparición esporádica. Los jóvenes y sus ideas revolucionarias dan un paso al frente para llevar al mundo a una nueva era. Estarán presentes en momentos como el salto del Muro de Berlín, la crisis de los misiles nucleares en Cuba, el asesinato de Kennedy y Luther King, el escándalo Watergate, la irrupción del movimiento hippy y otros hechos que fueron sacudiendo la opinión  pública hasta la Perestroika de Gorvachov. Aquí las familias se diversifican, se vuelven a encontrar, se separan... según las relaciones de los jóvenes se estrechan ya sea de forma sentimental o de amistad. Follett ha intentado tocar todos los campos dentro de este mundo incierto y ha insertado personajes en gran cantidad de puestos desde la administración estadounidense hasta el mundo del cine, escritores, periodistas, etc. en los diferentes países.


Como continuación sigue manteniendo su alto nivel en cuanto a ser lo más fiel posible a lo ocurrido, teniendo en cuenta que sus personajes son inventados y que, lógicamente, los diálogos de los personajes históricos en ocasiones también lo son. Ha intentado mantener su imparcialidad en temas como los errores de algunos gobernantes en uno y otro bando de la Guerra Fría y mostrar la sociedad del momento, el movimiento hippy tan característico de este momento, la ascensión del feminismo y el auge del movimiento por la igualdad de la comunidad afroamericana en Estados Unidos. Lo complicado aquí es seguir la pista a tantos personajes, dado que los hijos han tenido hijos a su vez y son demasiados como para a veces recordar qué hacía la última vez que el lector tuvo noticias de ellos o qué relación guardaba concretamente con otro. Esta dispersión, forzada para poder acceder todo lo posible a todo lo ocurrido desde diferentes perspectivas, es tan necesaria para la concepción del libro como compleja a la hora de seguirlas. Por otro lado está el uso y abuso del sexo en la historia, más presente con diferencia aquí que en las anteriores, no sé si de forma justificada o no. No me considero una persona puritana, pero tampoco necesito que me expliquen constantemente cómo se acuestan unos personajes con otro, que además sirve apenas como un relleno pasable que corta con la narración de los hechos históricos, fundamento de este libro.


La traducción del texto es buena, la presentación y edición también y como colofón mantiene el mismo nivel que sus predecesores, salvo que es más lento en su desarrollo dado que en los anteriores trataba las Grandes Guerras Mundiales, algo que hacía que el ritmo de éstos fuera más rápido e incierto. Como lectura me ha parecido muy interesante, incluso a mí que no siento demasiado interés por la historia más reciente, aunque cuando brilla de verdad es cuando se tiene en cuenta la obra en su conjunto, es decir, los tres volúmenes. Aquí es donde The Century demuestra ser una obra de divulgación muy interesante que acerca al lector a los sucesos que marcaron el devenir del siglo pasado, con sus cambios y sus luchas, con sus muertes y sus grandes personajes, que se aleja de los ensayos históricos y lo acerca al lector de una forma más amena y atrayente. ¿Quién dijo que la historia era tan sólo un cúmulo de polvorientos libros en una vieja estantería olvidada de una biblioteca? 

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