jueves, 27 de noviembre de 2014

El Séptimo Niño una vuelta de tuerca a la intriga nórdica de Erik Valeur

El thriller es un género que nunca pasa de moda y desde la irrupción de Stieg Larsson con su trilogía tan famosa y llevada al cine iniciada con Los hombres que no amaban a las mujeres, la procedente de los países nórdicos se hizo un hueco en los corazones lectores de medio mundo y más allá. Autores como Assa Larsson o Camilla Läckberg entre otros llegaron para quedarse, trayendo consigo grandes historias y una panorámica a la vida en estos países, que siempre parecían lejanos y hasta cierto punto ajenos.


Erik Valeur es un autor danés, periodista de profesión. Ha obtenido galardones por su buen hacer ya sea en radio o televisión, y ésta es su primera incursión en el mundo de la novela. Ha tenido un gran éxito en su país y se ha publicado en más de quince países desde entonces, por lo que se augura que será un autor de éxito.

Esta edición ha sido publicada por Maeva en su serie Mistery Plus. Está encuadernado en rústica y cuenta con 752 páginas numeradas. La portada muestra el lugar más importante de toda la obra, el centro en torno al que gira todo: la sala de los elefantes. Su aspecto misterioso está bien dirigido a atraer a los lectores a sus páginas y a la historia que en ellas se oculta.

El séptimo niño cuenta la historia de un crimen sin resolver y seis anónimos recibidos por seis chicos que antaño fueran huérfanos y que compartieran durante un tiempo un lugar especial dentro del orfanato en el que se hospedaron: la sala de los elefantes. La narración se centra principalmente en la figura de Marie, la hija de la anterior directora del orfanato, y se inicia en el momento en que se acerca la fecha del aniversario del centro y se va a homenajear a su madre de acogida. Es en estas fechas que un anónimo va a hacer saltar las alarmas en el ministerio de interior y dos periodistas, también receptores de los anónimos, comenzarán a tirar del hilo de la madeja. ¿Qué secretos esconde el orfanato de Kongslund que alguien pretende destapar después de tantos años? Las vidas de los antaño niños de la sala de los elefantes van a sufrir un vuelco cuando se desvelen sus vidas incluso más allá del orfanato y descubran, en algunos casos que son niños adoptados. La clave parece ser un séptimo niño, desconocido, a quien todo el mundo busca y que puede que ni siquiera sepa quién es él mismo.

Bajo esta premisa tan atractiva arranca una novela puramente de investigación, que se ve influenciada por la profesión de su autor ya que todo es de tipo claramente periodístico. Sin embargo esta interesante premisa acaba desdibujada en cuanto comienza la historia, que alterna entre el momento presente y flashbacks, que se intercalan en la narración sin que con ello se pierda el hilo de la historia principal, pero que alargan hasta la saciedad la historia, haciendo que la intriga del crimen acabe perdida entre sus páginas y se convierta tan sólo en un pretexto. También bajo esta novela policíaca se esconde una cierta crítica social al sistema y a la sociedad parcamente escondida, por lo que da la impresión de que se usa lo que en principio debería ser la trama principal para una serie de cosas que en principio no debían ser sino contenido que ayudara a ésta y no al revés. 

Se trata además de una novela coral, donde todos los protagonistas tienen la misma importancia o casi, aunque se opte por usar la tradicional tercera persona o la primera (a través de Marie) durante todo el tiempo. Los personajes están muy trabajados, es el punto fuerte del autor, con historias bastante trágicas en todos los casos buscando la empatía del lector. Lejos de protagonistas fuertes y decididos a buscar su destino, estos personajes parecen verse arrastrados y manejados por algo superior a ellos mismos durante toda la historia, viejas marionetas obligadas a arrastrarse por su escenario de guiñol. Se echa en falta alguien cuyo destino no sea tan negro, oscuro y terrible para que ponga el contrapunto a tanta tristeza y depresión que se respira en general en toda la historia y que puede llegar a cansar.

En general la historia está bien tramada, la investigación es solvente y lógica, cosa que se echa de menos a veces, y los personajes aparecen bien trazados y definidos. Eso sí, que nadie se llame a engaño. Quien busque una novela de misterio e investigación al uso aquí no va a encontrarlo. Erik Valeur mantiene un estilo que le acerca a Stieg Larsson, aunque su trasfondo sea diferente y es la crítica social y política la que se oculta aquí por encima de lo demás. Bajo ningún concepto se puede decir que sea una mala lectura, porque no lo es, pero desde luego que la promesa que encierra su portada y su críptico subtítulo de portada no corresponden necesariamente con lo que hay más allá.

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