jueves, 25 de septiembre de 2014

La pirámide inmortal, el secreto egipcio de Napoleón... o de Javier Sierra

Otro de los recién llegados este otoño es el nuevo libro de Javier Sierra, un escritor que no es desconocido por estos lares. En este caso se trata de una revisión y reescritura de un antiguo libro suyo: El secreto egipcio de Napoleón.


Esta novela, publicada a finales de agosto del presente año, está editada en tapa dura con sobrecubierta y cuenta con un total de 352 páginas numeradas. Portada para las Pirámides de Gizéh, la pieza central de esta aventura pseudohistórica que guarda cierto paralelismo en su presentación con el Maestro del Prado, su anterior obra.


La historia presenta a Napoleón antes de que se convirtiera en emperador indiscutible de Francia, cuando estaba llevando a cabo sus campañas en Egipto y zonas aledañas. Cierto es que se sabe que este general entró en las Pirámides por alguna razón, y es ahí donde Javier Sierra aporta una hipótesis sobre los motivos que le impulsarían a hacerlo: la búsqueda del mayor poder que existe. Para ello, apoya su libro en varios personajes, históricos unos y ficticios otros, que acompañarán al francés desde su llegada hasta la conclusión. 

La narración está curiosamente enfocada a modo de flashbacks del propio Napoleón donde se van desvelando los hechos que le han conducido hasta el momento actual y se intercalan en ocasiones con hechos que suceden a la vez que lo que él recuerda y que dan sentido y complementan a estas visiones. Hay una fuerte dosis de ocultismo en este libro, pero tan coherentemente narrado y explicado que bien podría tener visos de realidad, un elemento que el autor explota con gran maestría, llegando a conectar con el enigmático y polémico conde de Saint Germain y con las logias esotéricas que existían por esas fechas en el mundo.

Los personajes se limitan a cumplir su papel, están lo suficientemente delineados como para que cada uno sea reconocible y poseen sus propias motivaciones que les llevarán a interactuar entre sí y con el protagonista indiscutible de la obra: Napoleón Bonaparte.

El libro es fácil de leer, no presenta erratas y va acompañado de láminas que ilustran ciertos lugares que visitan los protagonistas, algo que los lectores más curiosos agradecerán y que ya ocurría también en El Maestro del Prado. Como en casos anteriores, me parece una lectura entretenida, amena y que intenta aclarar un interrogante histórico con una hipótesis coherente y bien razonada que hará dudar a más de un escéptico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada