jueves, 19 de junio de 2014

El Pasajero, un thriller de Jean-Christophe Grangé

Aunque he tardado un poquito en leerla respecto a su publicación, debido a las novedades de Sanderson, la falta de tiempo por las múltiples obligaciones diarias y el sin fin de asuntos que nos tienen amarrados durante gran parte del día, al fin he podido echarle el guante a esta nueva obra de uno de los autores que, considero, están haciendo un excelente papel dentro del thriller, aportando su granito de arena para una nueva generación de lectores que quiere algo más que no sean las ya muy longevas sagas de Pendergast o Scarpetta... o precisamente que hacen un paréntesis para leer algo de su género favorito entre una publicación y otra de sus autores.


El Pasajero ha sido publicado el pasado mes de mayo. La editorial Grijalbo ha vuelto a ser la encargada de editarlo en castellano, manteniendo el formato rústica de sus obras anteriores y un total de 736 páginas numeradas encerradas bajo la sangrienta imagen de un laberinto, tan sencillo y tan representativo del thriller psicológico que se va a narrar en estas páginas que atrae la atención tanto o más que una ilustración más elaborada.


El protagonismo está dividido entre dos personajes, tan diferentes entre sí como sólo pueden serlo dos personas corrientes que se ven envueltos por tan extraños acontecimientos. De un lado está la capitán de la policía de Burdeos Anaïs Chatelet, una joven con mucho potencial para destacar en su trabajo y un nivel de implicación poco común que arrastra un turbulento pasado. En sus manos cae resolver un extraño crimen donde la víctima ha sido encontrada en la estación de tren con una cabeza de toro ensamblada sobre la propia. Sin pistas claras y presionada por las circunstancias, debe intentarlo todo para encontrar al asesino. 

De otro lado está el psiquiatra Mathias Freire, un hombre que acabó en la clínica psiquiátrica de Burdeos huyendo de sus propios fantasmas. A su cargo pondrán a un vagabundo que la anterior noche fue encontrado en la estación de trenes y no recuerda quién es ni nada de su pasado o de lo que le hizo llegar hasta allí... un hombre que es el principal sospechoso de Anaïs.

A través de este nexo común, ambos personajes se encontrarán y deberán lidiar con su pasado a la vez que se inmiscuyen más y más en este misterioso crimen, un caso que acabará por dar una vuelta de tuerca completa a sus vidas y les obligará a enfrentarse a una carrera contrarreloj para descubrir la verdad tras el macabro crimen cada uno por sus propias razones. Diferentes y a la vez compartiendo vivencias similares, embarcados en bandos diferentes, sus caminos no dejarán de cruzarse una y otra vez a lo largo de la historia mientras se recompone el puzzle que es la perversa mente de un asesino que aparentemente se inspira en los mitos griegos para asesinar.

La acción es una constante a lo largo de toda la historia, la interacción de los personajes también es interesante y está bien hilvanada. La traducción es muy correcta, lo que invita a embarcarse en las páginas de este libro con más interés. La coherencia de los personajes choca un poco con una trama algo rocambolesca, pero sin duda inquietante e interesante, que desemboca en un final perfectamente cerrado, sin duda sorprendente e inesperado. Una buena historia de persecuciones y crímenes ideal para pasar las tórridas tardes del verano que ya se ha asentado plenamente sobre nosotros.

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