jueves, 15 de mayo de 2014

La Mirada de los Ángeles, un adiós a Fjällbacka

Camilla Läckberg ve publicada su última novela de la saga de los crímenes de Fjälbacka en castellano a finales del pasado mes de abril. Ahora todavía más conocida debido a la adaptación al formato serie de su obra, que en castellano se conoce como Los Crímenes de Fjälbacka, sea posiblemente el momento de acercarse a la obra en la que está basada la serie y leerla de principio a fin sin perderse nada. Recapitulando, ¿qué ha pasado desde que La Princesa del Hielo iniciara las pesquisas de la perseverante escritora Erika Falck y su marido, Patrick Hedström?


Publicada en castellano, como el resto de la saga, por la editorial Maeva, se encuentra dentro de la serie llamada Mistery Plus. El formato elegido es rústica con solapas, aunque en esta última obra también se ha optado por sacar una edición en tapa dura con sobrecubierta, que tal vez sea porque el resto los vayan a reeditar en el mismo formato dado que tener uno de una forma y el resto de otra no hace que quien tenga el resto de los libros decida decantarse por esta opción. Posee 448 páginas numeradas y el interior no tiene ilustraciones, tan sólo está la de portada, a todo color, que representa el edificio en torno al cual va a girar la trama de esta nueva historia.


En esta ocasión, la autora vuelve a hacer converger los tiempos de la Segunda Guerra Mundial con su Suecia natal y el mundo actual cuando el regreso de Ebba a la casa donde su familia desapareció misteriosamente dejándola sola en el mundo despierta un crimen dormido hace mucho tiempo. La mansión, antaño morada de un millonario y después un internado para chicos de la clase alta, estuvo vinculada también a simpatizantes nazis. Un grupo de chicos de este internado, ahora ya adultos, fueron los únicos junto a la joven Ebba supervivientes a lo ocurrido. El interés de Erika por descubrir la verdad y del agente Gösta que antaño fuera uno de los encargados del caso, serán los factores decisivos para conducir esta investigación que se adentra hacia atrás en el tiempo, en el trágico pasado de una familia. A la par, se presentan las dificultades de Erika para lidiar con su trabajo y sus hijos, un problema endémico de cualquier mujer trabajadora, que debe elegir entre cuidar de ellos o seguir con su carrera profesional; Patrick, el amante esposo, que quiere ayudarla pero no termina de implicarse en ello; Anna, la hermana de Erika, enfrentada a los trágicos sucesos que dejó la novela anterior como epílogo y que debe reconducir su vida y su matrimonio para ser feliz; y tantos personajes secundarios, que van evolucionando a la par que se suceden las historias.

Tal vez ambas cosas sean las que puedan explicar el éxito de esta autora: su capacidad para contar una buena historia de investigación con el hecho de contactar con el lector a través de unos personajes vivos que evolucionan, ríen y lloran a lo largo de las historias, todos lo suficientemente distintos entre sí para que tengan su propia identidad e inquietudes. El texto se mantiene tan atractivo a su lectura como siempre, si bien en esta ocasión Maeva no ha cuidado tanto el pulido del escrito y hay algunos errores que afean el libro sin llegar a hacerlo ilegible o que se pierda el acceso al contenido. 

La historia intercala ambas facetas, la personal de los personajes con la investigación del caso, de forma fluida y que hace que el ritmo se mantenga bastante constante a lo largo de toda la historia, permitiendo que el lector tenga interés en llegar al final y vaya sintiendo curiosidad con forme los enigmas se van presentando y a su vez dan paso a nuevos interrogantes y pasos para esclarecer los hechos. Como siempre, gran historia para una gran escritora que tiene bien merecido estar entre las autoras nórdicas de más éxito en Europa. Aunque haya terminado con esta saga de Fjälbacka, esperamos que nos sorprenda próximamente con más historias que hagan vivir grandes momentos a sus lectores enganchados a la lectura de sus obras.

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