jueves, 13 de marzo de 2014

El Canto del Cuco, Rowling y la novela negra

Aunque publicada con pseudónimo, poco tardó en filtrarse que Robert Galbraith era en realidad la conocida autora británica J. K. Rowling, famosa mundialmente por su saga de libros sobre el joven mago Harry Potter que fuera llevado también con gran éxito a la gran pantalla. Pero la autora no sólo quiere que se la conozca por estos libros y parece que quiere mostrar a sus lectores de lo que es capaz de narrar, como resultado el libro que se expone en esta reseña.


J.K. Rowling es lo suficientemente conocida como para no necesitar presentación. Simplemente recordar que anteriormente ya escribió otra novela con pseudónimo titulada "Una Vacante Imprevista", de estilo actual de corte social que no tuvo tanto calado por parte de la crítica. Sin embargo la autora no se rindió y el pasado 2013 publicó "El Canto del Cuco" bajo un diferente pseudónimo que parece haber tenido más repercusión que su anterior obra, posiblemente porque la temática elegida también suele tener un público más extenso que la otra.


El Canto del Cuco se publicó en España de la mano de la editorial Espasa con un total de 544 páginas numeradas y se espera que tenga una continuación, ya confirmada por parte de la autora, posiblemente a lo largo del año vigente. Está editada en rústica con solapas rematada con una bonita portada a color que representa cierta descripción que aparece en el libro, aunque sin ser especialmente representativa del contenido.

La historia está dividida en diferentes partes, unidas entre sí por la trama principal que es un caso de "suicidio" que un hombre lleno de recuerdos pide a Cormoran Strike, un detective privado que ejerce como tal desde que dejó el ejército, que investigue y dirima si se trata de un suicidio o es, como él piensa, un asesinato. A la vez que Strike investiga este suceso, entra en su vida una joven secretaria que trabaja eventualmente a la espera del trabajo de su vida llamada Robin (nombre con el que es inevitable hacer todo tipo de juegos de comparativas más o menos actuales) y que tiene una secreta pasión por la investigación y la vida detectivesca. El libro mantiene un ritmo más o menos constante hasta el final, el momento del desenlace, por lo que no se hace pesado de leer pese a su gran cantidad de páginas, consiguiendo que el lector sienta curiosidad por ver qué será lo siguiente. Rowling simultanea la investigación de Strike con la narración de detalles de la vida privada de ambos personajes principales, que están bien detallados y trabajados, con lo que dibuja el tapiz del motivo que les ha llevado a estar juntos en esa oficina en ese momento, ligando sus destinos a ese caso en concreto. La juventud y la chispa de Robin se contraponen con la experiencia y la amargura de Strike de forma adecuada, creando una dualidad bien explotada.

Al contrario que otros autores que se dedican a cambiar de género literario, Rowling demuestra que es capaz de cambiar de registro, al menos a éste, sin despeinarse y sin que la calidad de su prosa se vea alterada. Obviamente esto no es Harry Potter sino algo más adulto que ya se dejaba entrever en las últimas novelas de la saga del joven mago. Los personajes son el punto central y están bien dibujados, sus personalidades bien definidas, tal como en sus anteriores obras, buscando el detalle. La trama está bien hilvanada y el final perfectamente cerrado. No añade nada al género policíaco que no hubiera ya, tampoco es que se pueda innovar demasiado en el género, pero su forma de narrar y recrear los elementos clásicos de una historia de este tipo no defrauda a nadie, permitiendo que cualquiera pueda llegar a la misma conclusión que el protagonista siguiendo los cabos que va dejando a lo largo de toda la historia. Es una obra recomendable para lectores de novelas policíacas y cualquier lector de Rowling debería también echar un vistazo a sus páginas, tal vez se lleve una agradable sorpresa.

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