jueves, 6 de febrero de 2014

El Juego de Ripper, Isabel Allende y el género negro

Y mientras seguimos esperando todas esas novedades roleras que quedan pendientes desde el año pasado con gran expectación, en esta reseña se presenta una novela donde se menciona el rol... pero no desde el punto de vista que los medios han intentado difundir, sino con una visión más curiosa aunque superficial de lo que puede llegar a ser. Viene de la mano de la conocida escritora Isabel Allende, conocida por sus novelas La Casa de los Espíritus, Hija de la Fortuna, Retrato en Sepia o Eva Luna entre otras. 


Plaza & Janés ha presentado una de las primeras obras de grandes autores para abrir el año, algo de agradecer tras la sequía navideña. Publicada en el mes de enero, El Juego de Ripper está publicado en tapa dura y tiene un total de 480 páginas y una portada tan oscura como pretende serlo su contenido dado el género.


En primer lugar, recordar que es la primera incursión de Isabel Allende en este género, cosa que se nota bastante. También es cierto que la propia autora ha dicho que pretende ser una ironía de tantas y tantas obras de este género que forman parte de los más vendidos, especialmente las más recientes publicaciones procedentes de escritores nórdicos. Si se ve El Juego de Ripper como una obra que intenta ironizar sobre el género, la señora Allende ha sabido manejarse bastante bien; si lo vemos como obra del género negro, sobran inconsistencias por todos lados.


La trama gira en torno a una serie de asesinatos aparentemente sin ningún nexo de unión que la policía se siente incapaz de resolver y que, de ser algo aparentemente lejano, se convierte en algo mucho más personal para la joven protagonista de la obra, Amanda Martín, hija del inspector jefe de la policía, gran confidente de su abuelo y principal valedor, así como Narradora del juego de rol Ripper (una de las ambientaciones de Savage Worlds para quien no lo conozca)para un grupo de amigos que se reúne vía chat online desde varios rincones del mundo. Su madre, una terapeuta que usa métodos New Age, se gana la vida en una clínica holística e intenta ser feliz buscando una nueva pareja que traiga amor a su vida. 


El libro se divide claramente en dos partes: la presentación de los personajes, con sus grandes logros y miserias, y la parte de los asesinatos, que se intercalan de forma más o menos airosa en las andanzas de los protagonistas, el punto fuerte de la novela y que se ve que la escritora domina ya tras su numeroso y cuidado bagaje como escritora. Sin embargo la parte policíaca de la obra peca de gran cantidad de inconsistencias, comenzando por la facilidad con que la joven Amanda obtiene información nada menos que del propio jefe de la policía, que debería ser expedientado por esto dado que es un hecho conocido por sus subordinados,;siguiendo por la identidad del asesino (es de chiste cuando al final explican ciertas cosas sobre él que debieron ser evidentes para según qué personaje); y sobre todo por la falta completa de conocimiento de la autora sobre lo que es un juego de rol y su funcionamiento al intentar llevar el juego como excusa para que un grupo de personas ajenas a la policía resolviera un caso sin tener ningún contacto con la escena del crimen o información de primera mano, dado que lo que tienen son las migajas de los expedientes que les describen la propia Amanda o su abuelo, convertido en su ayudante. Encima quieren hacer creer que un juego de rol se limita simplemente a presentar un caso y lanzar hipótesis sobre qué puede o no haber ocurrido, dejando a un lado sistemas o cualquier otro tipo de interactuación de los personajes con su entorno. Esto pasaría por alto como un detalle anecdótico de no ser porque se anuncia con demasiado bombo y platillo que en el libro está implicado un juego de rol... cuando no pasa de ser un recurso tremendamente desaprovechado.

El punto fuerte, por tanto, es la descripción de las vidas, inquietudes y personalidades de los personajes. Desde las inquietudes de Amanda hasta los remordimientos de Bob, el deseo de Indiana por ser querida de verdad, de su amante que se debate entre dos mundos antagónicos, etc. Ciñéndonos a esta parte de la historia, el libro es realmente atractivo, como todas las novelas de Allende. Sin embargo si queremos ver algo medianamente coherente sobre juegos de rol o trama policíaca, que nadie se engañe: no deja de ser una visión bastante irónica, inconexa y extraña de ambos mundos cogida con pinzas e insertada en una novela de Isabel Allende como un añadido pero sin consistencia. Tal vez sea porque ella quiere que sea así, pero desluce mucho lo que podría haber sido una historia mucho más profunda e interesante, falta de giros y, sobre todo, que puede desconcertar a aquellos que les guste la novela policíaca. Una novela con luces y claros pero que es entretenida de leer y puede aportar sus buenos ratos.

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