lunes, 30 de septiembre de 2013

Club del Pentagrama: Las Máscaras (XIII)

Nueva entrega de la crónica Máscaras de Nyarlathotep, que ya va llegando al final del viaje a Kenya.


Como es costumbre, recordar a los lectores que hay spoilers que un jugador no debería leer si todavía no ha jugado esta parte para vivir más plenamente la aventura cuando la juegue con su grupo.


Se cumple ya el 84º día de la aventura. Los investigadores preparan ya la futura excursión a la montaña del Viento Negro y el asunto no es baladí dado que puede ser un lugar muy peligroso. Una parte de ellos va haciendo acopio de lo necesario para la expedición: víveres, armas, porteadores y todo tipo de material complementario, mientras otros van a hablar con sir Neville, el suscriptor del periódico incendiado, para averiguar si tiene algunos números atrasados con información interesante para lo que están investigando. Mientras transcurre el camino, algunos hacen un poco de memoria. Había un cuadro en la mansión del pintor demente en Londres que representaba una montaña sobre la que se alza una figura ciclópea y gente que se dirige al templo que está en ella. Tal vez era una referencia al sitio al que se dirigen... o tal vez no, pero parece bastante probable.


El adinerado sir Neville explica que la expedición Carlyle ha sido siempre un tema de su interés y que ha investigado sobre ella. También comenta sobre la existencia de una secta llamada del gorila blanco. Su fuente son los escritos de un antepasado suyo del siglo XVIII, sir Wade Jermyn, quien fue un famoso explorador y escribió un libro no muy conocido llamado "Observaciones sobre las diferentes partes de Africa". Explica que esta secta del gorila blanco es mencionada en el libro y que Penhew conocía su existencia cuando fue a entrevistarse con él durante su visita a Nairobi. Al parecer procedían de una ciudad que se creía que era el origen de la Humanidad y Penhew quería ir allí, ya que también parecía pensar que el Faraón Negro procedía de esa ciudad. Por lo descrito en el libro y otras fuentes, él la sitúa en el Congo. Sir Aubrey estaba contratando mucha gente para la expedición pues pensaba saquear la ciudad de todo objeto de valor que pudiera encontrar. Sir Neville sospecha que la secta del gorila blanco fue la que emboscó y acabó con la expedición Carlyle para evitar que fueran allí y descubrieran sus secretos.

El siguiente punto de interés del grupo es el tal Tandoor, el mercader de especias que se entrevistaba con ser Penhew. Al parecer tiene una tienda en la calle Biashara, en el barrio moreno. Tiene su casa en la misma edificación de la tienda. El grupo se decide a entrar de noche y consiguen, con mucha suerte, tomar por sorpresa al hindú durmiendo y acaban con él de forma expeditiva. Un vistazo por la casa muestra que no hay nada relevante allí salvo una trampilla oculta bajo unas cajas en el almacén. El sótano más abajo es de tierra con una puerta al fondo donde hay unas ornacinas y un pequeño altar con una estatuilla que mira a los recién llegados, la figura es deforme y enana, empuña varias armas y se sostiene sobre tres patas. Es identificada como un pequeño reptador. Los montículos a su alrededor resultan ser tumbas de niños, presumiblemente sacrificios al ser de la estatuilla. En el armario al fondo de la habitación, encuentran un cuchillo ritual y una capa amarilla que hacen desaparecer para que no vuelvan a ser usadas antes de salir, dar un soplo anónimo a la policía y prepararse para partir al día siguiente hacia la montaña del Viento Negro.


Y así al día siguiente parten con un grupo de cinco porteadores y con la guía de Sam Mariga, que parece conocer bien el terreno. Tras tres días de viaje llegan a un poblado que es el último lugar seguro antes de internarse en el yermo maldito. Hasta los animales evitan ir allí. Ndovu es una aldea kikuyo. Durante las últimas tres semanas, cuentan a Sam, han desaparecido hombres, mujeres y niños. Están resignados a su suerte sobre todo desde que el mago de la tribu desafió a M'weru y acabó maldito y demente. El día antes de la llegada del grupo encontraron dos cadáveres de elefante muertos en extrañas circunstancias. El grupo decide echarles un vistazo y descubren que ambos cuerpos están hinchados, más de lo que deberían, y no hay carroñeros que intenten comérselos. También descubren una substancia púrpura verdosa en los cuerpos. Optan por quemar lo que queda, ya que no es sano para los habitantes del poblado que estén los cadáveres allí.

En el 89º día desde que comenzara todo, el grupo, todos los investigadores menos la médico y la periodista, llegan al lugar donde masacraron a la expedición Carlyle, pero ya no hay rastros de lo ocurrido allí y tan solo queda dirigirse a la montaña en sí, donde esperan encontrar todas las respuestas a sus preguntas... pero parece que el tiempo de la sesión de juego ha concluido y esas preguntas habrán de ser respondidas en una próxima sesión no demasiado lejana...

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