lunes, 23 de septiembre de 2013

Club del Pentagrama: Las Máscaras (XII)

Nuevo capítulo en Kenia, el primero en el que realmente el grupo de investigadores comienzan a averiguar lo ocurrido allí con la expedición Carlyle y sobre las fuerzas que operan en el país. Nuevo capítulo para la clásica Máscaras de Nyarlathotep.


Recordar, una vez más, que a partir de aquí comienzan los spoilers.


Como quien leyera la anterior entrada recordará, el grupo de investigadores sufrió un asalto en el tren a manos de unos seres conocidos como vampiros de fuego que a punto estuvieron de incinerar hasta la muerte a más de un investigador y fueron culpados de negligencia por el revisor del tren. Pese a ello pudieron llegar a Nairobi sin más problemas y dejar a la reportera, que había sido herida de más gravedad, donde pudieran darle los cuidados necesarios para su recuperación. Mientras tanto se alojaron en el hotel más importante de la ciudad y comenzaron sus pesquisas. Al primero que pudieron encontrar fue Sam Mariga, el jardinero de la estación, que recordaba a Jackson Elías y parte de su conversación con él. Al parecer fue quien le encaminó a entrevistarse con Johnstone Kenyatta en la calla Mariana o en la asociación Kikuyu, También conoce la ubicación de la montaña del Viento Negro y se ofrece a llevar al grupo allí cuando quieran.

Ya caída la tarde, se reunieron con Johnstone Kenyatta en su casa de la calle Mariana. Al mencionar a la secta de la lengua sangrienta, el hombre recuerda que su abuelo, que tenía dotes videntes, hablaba de ello a veces. Hay alguien que piensa que puede ayudar a los investigadores, una persona que Jackson Elías no entrevistó en su viaje porque Johnstone pensaba que estaba condenado y no merecía la pena que fuera hasta allí. En lugar de dar su nombre, les encarga que acompañen a un joven para que les guíe hasta él y les indica que reconocerán el lugar por una puerta pintada de amarillo.  Siguiendo al joven, les guía hasta una casa con la puerta pintada de amarillo pero, inesperadamente, no entra en la casa sino que les guía hasta un coche amarillo cuya portezuela abre. Cuando el grupo se acomodó en el interior, pudieron observar que entre el gentío había alguien que les estaba observando, un hindú que desaparece entre el gentío.

El coche les llevó traqueteando por un camino lleno de baches hasta Voyovu, una pequeña población cercana. Al llegar, su guía habla con otro joven que parece reacio a permitir el acceso del grupo al lugar y acaba por ponerles a prueba y exigiendo conocer todo lo que les ha acontecido hasta la fecha. Se queda satisfecho cuando lo averigua todo y accede a llevarles hasta la persona que desean visitar. Se presenta como Okomu, el ayudante del anciano Bundani, chamán del lugar. Comparte algunas de sus teorías respecto a lo que pudo pasar a la expedición Carlyle. Cree que a las víctimas las llevaron a la montaña del Viento Negro para sacrificarlas a su terrible dios, que se manifiesta en ocasiones para acoger sus sacrificios y es tan grande como la propia montaña. Su sacerdotisa se llama M'weru... así que al parecer es la misma mujer africana que engatusó a Carlyle para montar la expedición y dirigirse hasta allí. Ella profetizó el nacimiento del hijo del dios. Se lamenta de que alguien rompió los sellos que impedían a este salir de su encierro y su rostro se ilumina cuando le muestran el trozo del signo encontrado en la pirámide roja. Piensa que su maestro y él podrían intentar recomponerlo y aprender a utilizarlo.


Finalmente pueden entrevistarse con el anciano cuando sale del trance en el que estaba sumido. El hombre dice que la secta cada vez se muestra más arrogante y los sacrificios y las desapariciones son más numerosas conforme pasa el tiempo. No puede ofrecerles demasiada ayuda pero sí la colaboración de su ayudante si la consideran útil y dos objetos: un espantamoscas africano con mango de ébano y símbolos kikuyu que al parecer sirve como defensa contra espíritus maléficos que suelen adoptar la forma de moscas y servirá a los investigadores para defenderse del mal y encontrar sitios maléficos, forma parte de la parafernalia del chamán; el otro objeto es una cajita de madera donde hay un reptil de aspecto extraño de color marrón grisáceo al que él llama "Aquel Que No Es Lo Que Parece", abreviando "Aquel" y que deben alimentar bien con moscas vivas durante el tiempo que esté con ellos pues les hará un servicio y no será contra la magia.

Tras regresar al hotel y descansar, al día siguiente se impone una charla con el militar que investigó la masacre. El capitán Montgomery les dice que ya no está en Kenia, pero sí otro de los que trabajó en esa macabra misión, el ahora sargento leonard Bumpton. Este hombre dice que hubo varios grupos de búsqueda y que cuando encontraron la masacre no hubo dudas de que todos los de la expedición estaban muertos y hace mención a la cabeza cercenada de Hypatia Masters. El dr. Horace Starret fue quien hizo las autopsias. El lugar del hallazgo fue al noroeste de Kenia. También puede darles información sobre "Finger" Nails, que es un antiguo soldado y va mucho por el Loyal Defender, la cantina de los militares.

El mercenario, un tipo de aspecto duro, está dispuesto a hablar a cambio de una compensación. Afirma que vio a Brady en Hong Kong, en el bar del Lirio Amarillo en la calle Wuan Shing pero no sabe qué estaba haciendo ni si estaba con más gente. Por su parte el doctor Starret tampoco tiene nada nuevo que aportar al grupo de investigadores, que regresa al hotel a descansar... pero allí está esperando alguien, un hombre con un rifle para cazar elefantes y aspecto desesperado que dice ser el coronel Hendicott. El hombre es dueño de una plantación y conoce a Johnstone, que es quien le ha enviado a ellos. Al parecer se le acusa de haber incendiado el periódico local pero él sostiene que no es cierto aunque admite que sus relaciones no eran buenas porque le acusaban de ser culpable de una serie de desgraciados acontecimientos en su propiedad.

La dueña del periódico es la señora Natalia S. Forbes, quien les explica más sobre el caso que mencionara el coronel, llamado caso de la sabana. Al parecer ha habido cinco muertos, dos ingleses, un americano y dos empleados, todos encontrados en las inmediaciones del albergue y en lugares diferentes, todos parcialmente devorados y con mordeduras de animales pequeños. Se cree que fue una manada de chacales o puede que un león joven, que de hecho mataron cuando se investigó el caso. Ella acusa de negligencia al coronel y no está segura de si solo fue el león el culpable de las muertes. Al ser preguntada sobre alguien que tuviera ejemplares de su periódico, indica que sir Neville Yermin está suscrito y podría poseer bastantes números.

Lo más interesante viene cuando le hablan sobre la expedición Carlyle. Ella reconoce que pudo ver al grupo. Que Hypatia estaba mareada, sobre todo por las mañanas, y no tenía buena cara. Houston le parecía un tipo estirado. Roger Carlyle parecía nervioso y bebía "un poquito" y sir Aubrey le parecía muy juvenil, aparte de reunirse con gente que no estaba a su mismo nivel como un tal Tandoor Singh, un tipo bastante viscoso, según ella. Es un vendedor de té, todavía está en Nairobi. Se veían en el hotel.

Esto fue lo último que pudieron recabar en ese día los investigadores. Todo indicaba que Hypatia Masters estaba embarazada, posiblemente de Carlyle con quien había mantenido una relación más íntima según lo que ellos sabían, y que a sir Aubrey le había ocurrido algo que se había comenzado a manifestar en Egipto, donde Kafour le había encontrado también diferente a como le recordaba y ahora se concretaba también en ese "aspecto juvenil" que indicaba la señorita Natalia. ¿Podría ser Tandoor el tipo que les vigilaba cuando iban en el coche el día anterior? ¿Estarían relacionados los sucesos de las tierras del coronel con la masacre Carlyle? Muchos interrogantes y muy poco tiempo... tan poco que habrán de ser desentrañados en la siguiente sesión de juego.

Continuará...

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