jueves, 8 de agosto de 2013

Las aventuras de "La Mano Negra"

Aprovechando que todo el mundo está de vacaciones, ¿qué mejor que algo ligerito y a ser posible que se pueda disfrutar con los más jóvenes de la casa? Con esta idea en mente se han publicado muchos libros bajo el epígrafe de literatura juvenil o literatura infantil, relatos relativamente cortos y llamativos para acercar la pasión de leer a los más jóvenes desde que están comenzando a aprender. Antaño las colecciones de Espasa y Alfaguara Juvenil, Barco de Vapor y Gran Angular eran las preferidas, ahora hay otros tipos como Kika Superbruja  o Geronimo Stilton, sin embargo mis favoritos eran los que te hacían pensar un poco, de ahí que traiga a la palestra un libro más clásico, precedente de alguna manera al Equipo Tigre y demás. 

Hans Jürgen Press (1926-2002) fue un escritor e ilustrador de cuentos infantiles de origen alemán. Desde muy joven siempre gustó de observar la naturaleza y dibujar. Fue encarcelado durante el transcurso de la II Guerra Mundial y a su vuelta se trasladó a Hamburgo donde estudió en la Academia de Bellas Artes de Karlsruhe. Fue ilustrador en 1953 de la revista Stem, en 1965 publicó compiladas todas las tiras de aventuras de "La Mano Negra" y fue uno de los creadores del Wimmelwild, género de ilustración sobrecargado de elementos en el que se daba mucha importancia al detalle con el fin de animar al lector a investigar. Entre sus aportaciones también hay libros de ciencia y rompecabezas para niños.



La primera edición en castellano de Aventuras de la Mano Negra fue publicado en castellano en 1981 por Espasa Calpe y actualmente cuenta con unas 27-28 ediciones a sus espaldas.  La edición que tengo es una de las más recientes (tenía otra que perdí al prestarla), con un total de 134 páginas numeradas e ilustrada en blanco y negro salvo en las cubiertas. Pertenece a la colección Espasa Juvenil. 


Trata sobre las aventuras de un grupo de chicos, amigos todos, que se reúnen en un ático cuando pueden y se dedican a ayudar a resolver casos a la policía. Las aventuras están estructuradas en cuatro bloques temáticos:

  • La casa misteriosa.
  • El tesoro en el lago de los Castores.
  • El túnel de los traficantes.
  • Robo en el zoo.


Se componen de pequeñas entregas, divididas en capítulos, donde hay un relato sobre lo que está haciendo la pandilla en ese momento de una o dos páginas que concluye con una pregunta dirigida al lector junto a una ilustración que ocupa una página concreta donde hay que buscar la solución a la pregunta. En cualquier caso, para el impaciente, en el siguiente capítulo se describe la solución dentro del inicio de la siguiente parte del relato, integrando la resolución de enigmas con la lectura de una forma muy inteligente para animar la observación y la lógica deductiva del lector. Las ilustraciones están cargadas de detalle pero no es imposible encontrar la respuesta, no llega a ser algo tan rebuscado como un "Dónde está Wally" ni se pretende.


Como es natural, leer este libro con cierta edad, como la mía, no causa las mismas sensaciones que para un chaval de unos diez años. Es a este público al que está dirigido este libro y es más o menos la edad a la que lo leí yo por primera vez. Es imposible que deje indiferente, pues la narración es sencilla y amena y combinar con las ilustraciones en las que buscar pistas, entretenido como poco. Pese al paso de los años, es un libro que envejece bien y podría tener su hueco entre los nuevos lectores de hoy día, dado su apartado visual (un poco antiguo dado que es de 1956) pero siempre desafiante para los que quieren demostrar lo buenos detectives que son. Una interesante y barata propuesta para lectura infantil del verano.

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