jueves, 16 de mayo de 2013

Los Vigilantes del Faro, sombras y luces en Fjällbacka

Nueva entrega de una de las escritoras de novela negra nórdica más leída en estos tiempos. En la misma línea que autoras como Patricia Cornwell con Scarpetta, en este caso la protagonista es la escritora de novelas policíacas Erika Falk y su marido el policía Patrick Hedström. Séptima entrega de la saga que se inició con La Princesa de Hielo, ambientada de nuevo en Fjällbacka. Parece que este pequeño pueblo costero, tranquilo en invierno y bullicioso en verano, nunca puede considerarse en calma total. 


Edición en rústica con solapas de la editorial Maeva, como las anteriores, ilustración de cubierta a color en consonancia con el título del libro y 444 páginas numeradas con letra de buen tamaño para su lectura cómoda. 


La acción, no podía ser de otra forma, transcurre en nuestro conocido pueblecito costero, donde se va a inaugurar un SPA que se espera sea una nueva fuente de ingresos para la localidad. Sin embargo no todo va a salir como estaba previsto. Mats Sverin, responsable financiero del Ayuntamiento, aparece asesinado en extrañas circunstancias y parece difícil averiguar quién tendría algo contra alguien aparentemente sin enemigos ni problemas de ningún tipo. La pista lleva a una realidad social que está presente en todos sitios por desgracia, el maltrato a la mujer y a los hijos y las casas de acogida y a las mujeres que se ven azotadas por este mal. Paralelamente, el regreso de Annie, una antigua compañera de instituto de Erika y Mats, así como el hecho de que se haya instalado en la isla de Graskär hace que la escritora sienta curiosidad por la historia del lugar y descubra los rumores sobre este. A la vez que transcurre la trama de la historia, la metatrama que cuenta la historia de la protagonista y su familia sigue adelante, ocupándose de las secuelas del accidente que casi le cuesta la vida a la propia Erika y a su hermana Anna.

Como siempre, la narración no deja un momento de respiro sin llegar a ser trepidante, intercalando los aspectos de la vida personal de los personajes con lo que va aconteciendo en el desarrollo de la investigación sin que haya saltos demasiado insalvables o rupturas que puedan quebrar la lectura saltando drásticamente de un asunto a otro. Gusta mucho ver cómo la autora trata con mucha equidad a todos los personajes, que van creciendo, mostrando otras facetas que no se habían visto o simplemente cambiando según las circunstancias que están viviendo, algo que no ocurre en otros casos en los que el autor se centra principalmente en un protagonista y apenas nada en los demás. También agradan los episodios de flashback que se insertan en la historia y que, aunque al principio pueda parecer irrelevante, acaba por tener que ver exactamente con el meollo del asunto de una u otra forma. Como punto negativo queda el hecho de que usa el recurso de no revelar toda la información al lector, cosa que impide que este pueda seguir todo el desarrollo de pistas hasta llegar a la conclusión de quién cometió el crimen por sí mismo, no siendo revelada la información hasta el final cuando se produce la detención y entonces se ponen las cartas sobre la mesa.


Pese a todo sigue siendo una autora muy entretenida de leer, a la altura de otras grandes del género, sin pretender innovar demasiado (es mejor no tocar lo que funciona bien), pero manteniendo siempre nivel en las tramas y compromiso social al hablar de temas como la violencia de género, también tratada por otros autores nórdicos, con unos personajes con luces y sombras con los que es difícil no llegar a identificarse en algún momento. ¿Con qué sorprenderá en la siguiente ocasión? Esperemos que no haya que esperar demasiado para saberlo.

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