jueves, 11 de abril de 2013

Los Hijos de la Tierra, la Saga Completa

Han pasado años, muchos, bastantes, años, para que al fin pueda decir que he terminado una de las sagas más emblemáticas de la narrativa histórica. Y no es por su grosor, sino más bien porque cuando Ayla asomó por primera vez su cabecita en el mundo editorial yo no tenía ni cinco años. Sí que han transcurrido años, sí...

Procede de loshijosdelatierra.com
La autora de esta hexalogía no es otra que Jean M. Auel, nacida en febrero de 1936 en Chicago. En 1964 se unió a la asociación MENSA para personas con alto coeficiente intelectual, aunque con interés en ello, no fue hasta que tuvo cierta edad que pudo acceder a estudios universitarios, que hubo de pagarse trabajando, terminados en 1976. A partir del siguiente año sería cuando comenzara a interesarse por escribir una novela ambientada en la prehistoria y su afán de conocimiento y recabar información la llevó no solo a bibliotecas, sino también a hacer cursos de supervivencia para aprender cosas como a encender un fuego, curtir pieles o fabricar instrumental lítico. Estos esfuerzos por documentarse, reforzados por viajes realizados a Europa central y del este, cristalizarían finalmente no en un único libro sino en toda una saga. Su primera entrega, El Clan del Oso Cavernario, sería publicada por primera vez en 1980 y se convirtió en un éxito. Obviamente mucho ha llovido desde que Auel publicara esta novela, y sus continuaciones: El Valle de los Caballos (1982); Los Cazadores de Mamuts (1985); Las Llanuras del Tránsito (1990); Los Refugios de Piedra (2002); La Tierra de las Cuevas Pintadas (2011). Este paso del tiempo, por desgracia, ha hecho que algunas cosas de las relatadas en los libros hayan quedado obsoletas por la constante investigación histórica. Así y todo Auel puede presumir de haber realizado una ardua labor y escribir en un género poco trabajado, posiblemente por la escasez de datos contrastados y la gran cantidad de teorías existentes al respecto, lo cual hace meritoria su saga entre las muchas se que escriben constantemente de narrativa histórica de momentos posteriores, especialmente de la época del Antiguo Egipto hacia delante.



En España, los libros de esta sagaz autora han sido publicados por Maeva en formato rústica con solapas, resistente pese al enorme volumen de cada uno de los libros y con ilustraciones muy coloristas en tonos rojos, violetas, azules, verdes, naranjas y castaño rojizo respectivamente. Todas cuentan con un mapa al inicio del libro para ubicar de forma aproximada la zona donde se desarrolla la historia en blanco y negro y no se acompaña de ninguna otra ilustración. Aparte de esta primera edición, se reeditó como conmemoración a su primera publicación usando los mismos tonos pero apagados, manteniendo la estética aunque todavía el último de la saga no ha sido editado en este formato. También existe una edición de bolsillo de estos libros para los que busquen un formato más reducido.


El Clan del Oso Cavernario, publicado en España en 1987, 542 páginas numeradas, arranca la historia presentando a la indiscutible protagonista de la saga: Ayla, una niña homo sapiens que se convierte en huérfana a la tierna edad de cinco años por culpa de un terremoto que se llevó al resto de su gente. Sola y desamparada, herida por un león cavernario, es rescatada por un clan de neanderthales que pasaba por la zona y la adopta. La niña crece siendo consciente de sus diferencias, intentando adaptarse a su gente y superar las barreras que separan a alguien como ella de la gente que la ha acogido. Al final, tras la muerte de Creb, Iza y Brun, aquellos que más la quisieron, se ve obligada a marcharse y dejar la única vida que ha tenido, maldita por aquel que siempre la odió por ser distinta e indomable como el propio tótem de la joven, el león cavernario.


El Valle de los Caballos, publicado en 1987 y con 539 páginas numeradas, relata la vida de la joven Ayla desde su marcha de la morada del clan. Decide establecerse en un valle conocido como valle de los caballos y allí asentarse. Aprovechando algunos de sus conocimientos adquiridos durante su vida con el clan, la joven se ve obligada a desligarse de ciertos tabúes que han regido su vida para poder sobrevivir. Aprende a cazar, a contar el tiempo y comienza a tener otro tipo de amigos, animales que ella ha salvado y cuidado, de los que aprende sus costumbres y con los que comparte su vida: una yegua de pelaje amarillento a la que llama Whinney y un león cavernario que Ayla conocerá como Bebé. Será a través de este último, aunque la mujer siempre lo atribuirá a su tótem, que descubra que no está sola. El león cavernario ha agredido a dos hombres de rasgos similares a los de ella misma, uno de los cuales ha muerto pero el otro todavía vive. Curarle y convivir con él se convertirá en una experiencia completamente nueva para la mujer. La autora aprovecha de nuevo para rememorar los contrastes de costumbres, forma de ser y hábitos de uno y otro grupo humano a través de las figuras de ambos personajes, el recelo inicial y un acercamiento que forjará algo más poderoso y que la joven jamás imaginó que podía existir: el amor.


Los Cazadores de Mamuts, publicado en 1987 y con 595 páginas numeradas, narra el inicio del viaje de retorno de Jondalar, el hombre al que Ayla salvó curando las heridas que le infligió un león cavernario, de vuelta con los zelandonii, su gente. Ella, algo dudosa al principio, no puede negar la atracción que siente por este hombre rubio y decide partir con él y su inseparable Whinney. La primera etapa de su camino les lleva a encontrarse con los ramudoi y los mamutoi. Entre estos últimos, Ayla encuentra un segundo hogar cuando Nezzie y el Mamut del campamento del León deciden adoptarla, pero no todo es bueno y maravilloso. Ayla se siente atraída por el exótico Ranec, el maestro tallador de la comunidad mamutoi. Creyendo que Jondalar ya no está interesado en ella, comienza un romance con el hombre sin saber con seguridad por cual de los dos siente mayores sentimientos. A su vez, un nuevo compañero de viaje se une a su pequeña comunidad personal. Se trata de un cachorro de lobo, al que ella sencillamente llama Lobo.


Las Llanuras del Tránsito, publicada en 1991 con un total de 731 páginas numeradas, marca el impass que llevará al fin a la pareja hasta los zelandonii. Abandonadas sus dudas y afianzada su confianza, la pareja prosigue camino encontrándose con otros grupos que los considera casi dioses por sus animales domesticados, el lanzavenablos fabricado por Jondalar que es un arma desconocida hasta la fecha, y los conocimientos de Ayla sobre las plantas. Viéndose envueltos en varios conflictos, deberán usar todo su ingenio y la ayuda de sus fieles amigos animales para superarlos y poder, al fin, regresar a casa.


Los Refugios de Piedra, publicada en 2002 y 828 páginas numeradas, ve la reunión de Jondalar y Ayla con la gente de este, los zelandonii. Un pueblo nuevo, costumbres nuevas, gente nueva... conforman un mosaico de pequeñas zancadillas que la mujer debe sortear para encontrar al fin un sitio en el que vivir con aquella gente, su gente al fin y al cabo, pero personas que no entienden que el clan, los cabezas chatas como ellos les llaman, también son humanos pero distintos. Este conocimiento unido a la gran cantidad de novedades que traen consigo: los animales, el calendario, las agujas, el lanzavenablos, conocimientos de hierbas, etc. hacen que sean recibidos de forma desigual por los miembros de la Novena Caverna, el hogar del hombre. Sin embargo Ayla parece destinada a aquel lugar y también a ser alguien importante entre ellos, o eso parece decirle la Madre a la que antaño se llamara Zolena y ahora es Zelandoni de la Novena Caverna, guía espiritual y La Que Es Primera. Este conocimiento hará que Zelandoni, aparte de aprobar y hacer efectiva la relación de la pareja de cara a la comunidad, se esfuerce por hacer de la recién llegada su acólita. Sus primeros pasos en este mundo nuevo también traen consigo una nueva vida, pues fruto de la relación de la pareja viene al mundo su hija Jonayla, un rayo de luz y alegría que parece indicar que por fin las cosas comienzan a funcionar.


Por último, La Tierra de las Cuevas Pintadas, publicada en 2011 y con 798 páginas numeradas, recorre el camino de Ayla para dejar de ser forastera y convertirse no solo en la mujer de Jondalar o una zelandonii de pleno derecho sino también en guía espiritual de su gente merced a los dones que ha recibido y que no se limitan a sus descubrimientos de hierbas, calendarios, ciertas técnicas de coser, domesticar animales, su belleza, sus agudos sentidos, su velocidad, su inteligencia... sino también a su unión desde que vivía con el clan al mundo espiritual, pacto que quedó señalado por la ingestión de cierto preparado para los Mog-Ur que la condujo a aquel mundo y del que solo pudo salir con ayuda de Creb. La vida en común trae nuevas perspectivas y más si hay una niña en casa y de ese modo Ayla tendrá que superar los últimos escollos que se interponen en su realización como mujer tanto como esposa como de cara a los demás y de camino realizará un viaje por varios de los yacimientos artísticos más relevantes del sur de Francia, dejando ver al lector a través de los maravillados ojos de la mujer la riqueza pictórica de sus muros y techos.


Entrando en valorar la saga, el libro está bien escrito, aunque hay errores menores de corrección bastante más numerosos en el último libro que en el resto. También hay que reconocer el gran mérito y talento de Auel para presentar a los diferentes grupos humanos con sus peculiaridades y formas de pensar, reflejado sobre todo en el choque cultural entre los neanderthales y los homo sapiens, no solo en cuanto a físico se refiere sino también a otra serie de cosas. Obviamente es difícil de decir en qué pueda o no tener razón puesto que la falta de pruebas históricas que permita mayores datos científicos que corroboren las diferentes teorías impiden recrear de forma completamente verídica cómo era la vida en aquella época. Los libros se dejan leer, aunque pesa el hecho de que sean tan largos y se pierdan en tantos detalles que además se repiten constantemente hasta un nivel exagerado por todos los libros, especialmente aquellos que ensalzan las virtudes de la protagonista y su vida anterior. También resulta bastante idealizada la forma en que describe la sociedad de los zelandonii. Tal como la pone, creo que a todos nos gustaría vivir allí, donde todos colaboran, se llevan bien, intercambian sus productos y la vida es feliz, no falta comida ni recursos ni apenas muere nadie salvo gran catástrofe, casi todo el mundo es bueno y por supuesto los líderes son gente muy justa y honrada.

Me encuentro en una disyuntiva, aunque el libro es de narrativa histórica, tampoco quedaría mal dentro de la narrativa romántica, sin embargo creo que tanto unos como otros sabrán apreciar los pequeños detalles de la saga, especialmente los dos primeros libros que aparecen como más interesantes y novedosos que el resto. Tampoco me ha gustado el detalle de la editorial, que no es la única que lo hace, de hacer este último volumen de tamaño más reducido que el resto. No sé qué manía hay con cambiar el formato de los libros cuando queda uno o dos para cerrar la saga, pero a quien le guste leer los libros y tenerlos expuestos por el valor que tienen en sí, y observarlos y releerlos, no es algo que le convenza demasiado. En cualquier caso, que disfrutéis con su lectura si finalmente les echáis el guante :)

4 comentarios:

  1. Yo estoy a mitad del ultimo, la verdad es que en general me gustaron mas los dos primeros sobre el resto, siendo para mi las llanuras de transito el peor de la saga con un primer tercio muy aburrido, un segundo tercio soso mo siendo hasta la etapa final del viaje cuando empieza a remontar (algo que me esta pasando con el sexto que toda la parte de la gira por las cuevas se me ha hecho pesadisima)
    Ademas tienes razon con lo de reiteracion con elementos que se repiten hast 10 veces en una novela (sobre todo con escenas del principio del clan del oso cavernario)

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  2. Hola, Rubén. Ya ves, supongo que es muy difícil hacer novela histórica en general pero más aún cuando se trata de una época de la que hay tan pocas certidumbres como es la Prehistoria, pero es eso, hay cosas que nos podría haber ahorrado y las aventuras de Ayla habrían quedado mejor. Así y todo en general son bastante interesantes (las primeras sobre todo).

    Gracias por comentar.

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  3. Como puntualizacion no es que no me gusten, los cazadores de mamut en su mayoria y los refugios de piedra me gustaron (mas los cazadores de mamuts) y tiene algunas genialidades de como afronta suposiciones arqueologicas de hace 40 años con descubrimientos recientes para crear su ambientacion historica de forma coherente pero opino que hay cosas que podria ahorarse como contarte la historia de Bbe en dos paginas cada vez que se menciona en un libro (y a veces son varias veces en el mismo libro). Aun asi las recomiendo fervientemente

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  4. Yo también espero que la gente se decida a darles una oportunidad y juzguen por sí mismos.

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