lunes, 29 de abril de 2013

Club del Pentagrama: Las Máscaras (V)

No ha sido esta una de las sesiones más largas pero creo que sí de las más entretenidas. Igual es que a las horas que comenzamos, casi a la hora de cenar, y que terminamos, bien entrada la madrugada, daba pie a ese tipo de situaciones pero llegados a cierto punto ya se hacía necesario un corte, lo cual la convirtió posiblemente en la sesión más corta que hemos jugado a Las Máscaras de Nyarlathotep desde su inicio... pero menos da una piedra y como están las cosas quedar ya se va convirtiendo en un lujo cuando cada uno vive en diferentes lugares del mismo área metropolitana.


Recordad, vienen Spoilers, avisados quedáis.

Tras los infaustos sucesos que concluyeron con la deportación de todos los extranjeros del grupo y la breve implicación de los restantes en un violento episodio que llevó a los implicados a los pies del enigmático Stonehenge, la sociedad hubo de volver a reorganizarse para poder continuar con la mayor brevedad posible. Ya se habían hecho algunas gestiones al respecto, por lo que a no mucho tardar, varios miembros nuevos se congregaron en Londres para ponerse al día y comenzar las pesquisas en un nuevo lugar, esta vez en dirección al valle de Derwent, siguiendo la pista de lo indicado en un recorte de prensa del Scoob.

El lugar es un pueblo muy pequeño con una casa señorial presidiendo la escena desde un risco y casas residenciales entre las que hay como lugares destacables una clínica veterinaria, la iglesia junto a los restos de una más antigua, la comisaría, un comercio cuyo nombre es más grande que lo que contiene y la posada pub El Pony Risueño, que es la primera parada para conseguir alojamiento. El sargento Tunwell resulta estar en el pub, por lo que es en su hall donde tiene lugar la charla con él. El hombre define los ataques como de un perro asilvestrado que se supone que han matado hace unos días, colaboraron detectives de la city e incluso se celebró una vista sobre el tema. 

Tras esto, visita a los familiares de las víctimas, ya que el superviviente no está en el pueblo, es un carretero y no tiene allí su casa. Nadie quiere hablar. Siguiente parada: informe forense. En él no se habla nada más que de laceraciones e igualmente se atribuye la autoría de las muertes a algún animal de gran tamaño, sin embargo en la vista oral se habla de despedazamiento.

Esa noche, en la taberna, varios miembros del grupo consiguen contactar con John Parkins, familiar de una de las víctimas. Comenta que el padre de la chica no vio al asesino pero fue el que encontró el cadáver y está convencido de que Lawrence Vane, hijo de sir Arthur Vane, tiene algo que ver porque John Corty, vecino de los Parkins, le vio regresar apresuradamente desde esa dirección con aire abstraído. Desde luego fue interrogado pero no hay pruebas y podrían estar protegiéndole. También el reverendo Jeremy Stratton vislumbró a la bestia una de las noches de los ataques.

Al día siguiente, una parte del grupo fue a hacer una visita a El Pico, el lugar en el que se cree que moraba la bestia, mientras el resto va a hablar con el reverendo. Desgraciadamente el hombre se muestra tan hermético como el resto, pero parece que oculta algo. Alguien confirma que hay algo extraño en el reverendo, concretamente esta amable señora, Sarah Bright (la vieja'l visillo para algunos), que dice que el vicario se encierra en su despacho desde que comenzaron los ataques durante las noches aparentemente para trabajar.



Eso hizo que por la tarde, mientras un grupo se dirigía a ver a sir Arthur y su hijo en el castillo Plum, el experto en infiltración se colara en la casa del hombre durante la hora de misa. Por suerte, Sarah tampoco estaba y pudo echar un vistazo, encontrando un buen fajo de cartas y un libro en griego que por ahora nadie sabe descifrar. Las cartas hacen referencia a que el reverendo era el secretario regional de la orden del druida dorado, un grupo aparentemente inofensivo que trata de reunir artefactos y reliquias de la época prerromana en las islas. Dado que ha sido imposible hablar con los nobles, las dudas no dejan de asaetear a los miembros del grupo. ¿Será alguno de los nobles el culpable de lo que ocurre? ¿Sabe algo el vicario? ¿Al final podrán verificar la existencia de los míticos hombres-lobo como todo parece apuntar?...

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