lunes, 1 de abril de 2013

Club del Pentagrama: Las Máscaras (IV)

Un mes desde la última sesión de las máscaras no es precisamente poco tiempo. Tal vez sea eso lo que ha hecho que desde lo ocurrido en esta ocasión, mucho de lo hecho se haya borrado de las mentes de todos los participantes en la sesión presente. Esperemos que no vuelva a haber intervalos de tiempo tan amplios entre sesión y sesión, porque si no costará mantener más o menos al día la información. Recordaros que a partir de aquí comienzan los SPOILERS así que si estáis jugando la campaña, mejor no leáis lo que sigue.



Después de recordar más o menos el estado de las cosas, quedaba claro que solo había dos vías posibles para avanzar: una pasaba por seguir investigando los sucesos de la Pirámide Azul y ver si estaban ligados a lo ocurrido en Devonshire; la otra pasaba por la fundación Penhew y su director, Gavigan. Por mayoría, se optó por la segunda opción y se dio paso a la "operación fundación". Previamente, se enviaron muestras de los materiales de los viales a un químico y el pergamino egipcio a un experto en jeroglíficos para que lo tradujera, todo procedente de la casa de Tewfik.

Carla, periodista intrépida, intentó recabar previamente más información sobre el lugar en sí acompañada por Daniel, el policía federal, pero sin éxito. Es más, finalmente fueron descubiertos pero pudieron eludir a sus perseguidores. No había muchas más opciones para descubrir el secreto que asaltar directamente el lugar y la noche era el momento perfecto para ello.

Un grupo de tres personajes entró subrepticiamente en la fundación durante la noche tras la entrega en los almacenes de un cargamento. Tras eliminar al guardia de la planta baja, siendo conscientes de que lo que buscaban debía estar en ella o como mucho en el sótano, comenzaron a buscar. En el despacho de Gavigan no había nada de interés salvo la caja fuerte, y esta estaba provista de un sistema de seguridad que ninguno sabía romper. También investigaron los almacenes. Las cajas que habían traído procedían de China, por lo que al parecer había una conexión con Shangai porque, ¿a cuento de qué una sociedad egiptológica traía piezas chinas hasta Inglaterra? El lugar de contacto se llamaba Importaciones Fong situado en el número 15 de Kanyang Road, Shangai.  En el otro almacén, de aspecto más descuidado, había un sarcófago que llamó la atención de todos los presentes. Estaba claro que era un mecanismo y los resortes estaban en los ojos pero nadie sabía cómo activarlo. El asunto se dejó para el final y el grupo pasó al almacén. Allí no pudieron sino constatar que una parte estaba acotada y no había entradas a ella, por lo que la única entrada debía estar relacionada con el sarcófago. Finalmente, tras bastante tiempo dándole vueltas, casi de casualidad encontraron la forma de abrir la entrada y pudieron acceder a la pequeña habitación a nivel de almacén que había en el museo.

Se trataba de un pequeño gabinete con una mesa, libros y figuras, varias cajas y una mesa. Las cajas parecían contener más piezas procedentes de otro lugar nuevo: Naviera Randolf, Puerto de Darwin (Australia) Territorio Norte. La apariencia del contenido hizo que más de uno sufriera un escalofrío. En las estanterías pudieron encontrar varios libros, pergaminos, un estuche con dos dagas ceremoniales y un recipiente con un polvo dentro. Instados por el arqueólogo del grupo, a quien llamaron para que les ayudase a catalogar el fondo, sacaron de allí los pergaminos, dos libros, las dagas y el recipiente con el polvo, quemando el resto y cerrando la entrada secreta para que el fuego fuera descubierto lo suficientemente tarde como para que no fuera posible salvar nada de lo grotesco y malvado que habían encontrado. Antes de irse, uno de los miembros del grupo recogió las cosas de la caja fuerte, haciendo saltar la alarma pero con tiempo como para salir corriendo de allí.

Apenas pararon en el hotel para recoger las cosas que les quedaban y partieron en coche hacia Devonshire, pero al parecer la larga mano del destino les había alcanzado pues alguien había dado un chivatazo y se había montado un control de carreteras en la dirección que ellos iban, por lo que fueron detenidos y sus cosas confiscadas. La cosa parecía que se iba a poner realmente mal porque nadie tenía una coartada sólida de modo que estarían en prisión una buena temporada. Al parecer los billetes habían sido la causa de que fueran seguidos y encontrados. Fue precisamente el que los sacó de la caja fuerte quien acabó por confesar, falsamente, que era el causante de todo con dos desconocidos. Aunque no era la solución perfecta, sí sirvió para evitar que todos acabaran en la cárcel o peor. Los extranjeros fueron todos deportados y solo quedaron en Londres los dos miembros británicos del grupo que restaban: el arqueólogo y el mercenario. Aparentemente estaban fuera de juego. Sin pruebas no podían ir a por Gavigan, quien al parecer hizo que robaran el alijo de objetos del grupo asesinando a varios policías en el proceso, pero tampoco ahora mismo él iba a cometer un error. La casa de Tewfik fue incendiada y aparentemente las desapariciones de la Pirámide Azul también cesaron. Solo quedaba ir a Devonshire, recomponer el grupo con nuevos miembros y esperar a volver para ver si entonces había surgido algo que les permitiera tomarse la revancha.

Continuará...

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