jueves, 28 de febrero de 2013

Latidos Mortales, Dresden en Problemas

Nueva reseña que sigue avanzando en la saga de Harry Dresden, publicada en castellano por La Factoría de Ideas y que continúa todavía abierta, en proceso de publicación, tanto en Estados Unidos como en España, aunque con una diferencia de unos cuatro libros de distancia para ir a la par.


Latidos Mortales se publicó en 2005 pero no llegó hasta 2011 a España. Mantiene el formato de rústica con solapas que caracteriza la saga, así como sus omnipresentes citas indicando que es un best seller al otro lado del charco. Es innegable que se trata de uno de los autores más vendidos de la literatura fantástica moderna americana, aunque puede que no haga falta que sigan recordándolo a los lectores. La estética de la ilustración mantiene las tonalidades oscuras de sus predecesoras, el protagonismo de la figura del héroe de la historia en su composición y el formato sigue siendo rústica con solapas con una extensión de 349 páginas en total.


Y la lucha sigue cuando Mavra, que no ha sido vencida ni mucho menos, regresa para poner en peligro a personas que le importan muy y mucho a Harry, quien no podrá evitar verse envuelto en una búsqueda contrarreloj para localizar la llamada "Palabra de Kemmler", el objeto que la vampira de la Corte Negra ha pedido para dejar en paz a quienes amenaza. Pero en esta búsqueda Harry no está solo. No se trata tan solo de la reaparición de Billy y los Alphas o de la ayuda del atento Butters, forense, o de su hermano Thomas, ni siquiera de su perro Ratón, ya todo un personaje a tener en cuenta; se trata de otros oscuros individuos que también buscan La Palabra y pretenden conseguirla antes de Samhain para sus malvados propósitos. Por si esto no fuera poco, el mago tiene que luchar también contra sí mismo. Él se considera íntegro, capaz de renunciar a todo por defender sus ideales y su lucha por proteger a todo el mundo, no solo de Chicago sino  también al resto. Pero las fuerzas que le rodean no le van a permitir continuar su cruzada en solitario, está enredado en demasiadas luchas de poder, en demasiadas hebras de diferentes grupos que buscan conseguir sus propios fines y que le obligarán a tomar una decisión, que se posicione y que deje de apartar de sí a los suyos, la mayor fuerza con la que en realidad puede contar.

Introspectivo, no decae en cualquier caso en cuanto a ritmo durante toda la historia. Butcher mantiene su aguda pluma en cuanto a la acción desenfrenada y apenas se permite un respiro durante todo el tiempo. Sin embargo la historia vuelve a tener los mismos claroscuros que las anteriores solo que más agudizados. La excesiva exposición del protagonista a estar a punto de morir, sobrevivir de pura suerte y estar destrozado durante más de media novela sin que su ritmo apenas se resienta se convierte en algo excesivamente trillado y exagerado, llegando a lo absurdo. Salvan la novela de nuevo la acción y unos secundarios que no dejan de ser sorprendentes y brillantes en cuanto a su evolución y reacciones. 

La historia encantará a los fieles seguidores de las aventuras del extraordinario mago pero no llega al nivel de sus dos precedentes en cuanto a profundidad y frescura. Es natural que no siempre se pueda mantener el listón igual de alto y es bastante probable que en el futuro aguarden nuevas sorpresas, pero también es de recibo decir que esto es un mal del que adolecen las sagas largas: la fluctuación de la calidad de la trama de una a otra. Así y todo es inevitable mencionar la gran frase de la novela, una de esas que no se pueden dejar a un lado:

¡La polca no morirá!

Y creo que el señor Dresden tiene cuerda para rato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada