martes, 11 de diciembre de 2012

El Club del Pentagrama de vuelta a Las Máscaras

Aunque sea un día más tarde por problemas de salud, no podía dejar pasar el narrar nuestra nueva sesión de rol. Volvemos con Las Máscaras... y que los dioses Primigenios nos cojan confesados...


Después de un breve "descanso" en las agrestes y boscosas tierras escocesas, nuestro aguerrido grupo de investigadores pone rumbo de vuelta a Londres para retomar el asunto principal que les trajera hasta las islas británicas, concretamente lo ocurrido con la fallida expedición Carlyle que investigaba Jackson Elías antes de  sufrir una espantosa muerte en una habitación de hotel, donde lo encontraron los investigadores.



Actualmente hay dos bajas, afortunadamente no es que los investigadores hayan muerto pero han quedado tan mal parados que no podrán salir del hospital hasta que pasen al menos cinco semanas... mucho tiempo para quedarse sentados esperando. De ese modo fueron trasladados a un hospital londinense donde pudieran estar más cerca del resto del grupo y de la civilización (tal como la conocen los personajes). Tocaba echar un vistazo, una vez superados los tristes sucesos de la muerte de Drake y lo ocurrido en el Mauritania, a la fundación cuya tarjeta obraba en poder de los investigadores: la fundación Penhew. El arqueólogo ser Aubrey Penhew era uno de los integrantes de la expedición, por lo que allí debería haber alguna información relevante.


Pero antes, un vistazo a los diarios del día. Al parecer están de moda los cuadros macabros, tanto que suena a que hay algo raro detrás de esas imágenes tan extrañas que define el periódico. Habrá que darles también un vistazo. Aprovechando que hay suficientes miembros del grupo presentes, se dividen para cubrir más área en menos tiempo. Mientras unos van a la fundación, otros irán al periódico Skubb, que podría saber sobre este asunto dado que se dedican a ese tipo de temas, a hablar con Mickey Mahoney que fue el reportero que abordó al grupo al bajar del barco.


La fundación en principio no aportó ningún dato. Los trabajadores no recuerdan a Jackson Elías y el director parece que oculta algo referente a la expedición. El hecho de que diga que no enviaron ninguna pieza relevante y que se quedaron pasando la temporada estival en Kenya da que pensar por dos razones: podrían haberse quedado en Egipto en lugar de irse más a territorio agreste; si no había nada relevante allí, ¿para qué se quedaron? Además según el director, sir Aubrey no se había embarcado por algo en concreto, sino como asesor. Pero, ¿qué sentido tendría que este hombre laureado fuera a perseguir quimeras habiendo obtenido ya fama y gloria por sus trabajos anteriores?


Mickey Mahoney, por otro lado, no estaba disponible en el momento en que los investigadores fueron al Scubb, aunque una visita a los archivos de la entidad al menos proporcionó unos extraños recortes de prensa. Parece que hay más cosas extrañas de lo que parecía en Londres, aunque no parecen relevantes en tanto en cuanto la investigación. Habrá que esperar a hablar con el propio periodista. Por último el mismo grupo que estuvo en la redacción del periódico se encaminó a la exposición de cuadros, que resultó estar en la casa del propio pintor y ser su madre la persona encargada de recibir a los interesados y llevarlos a la sala donde los tiene expuestos. Toda una galería de horror se desplegó a los ojos de los atónitos investigadores, que no podían asimilar que algo así pudiera haber surgido de una mente humana. Tan impresionados quedaron que decidieron echar un vistazo al estudio del pintor, ausente en aquel momento por suerte, pero la visita iba a salir peor de lo que se esperaba. Allí había un lienzo sin terminar, y lo destaparon para mirarlo. Entonces, de sopetón, uno de los dos que observaba el cuadro desapareció... para reaparecer dentro del cuadro. Asustados, volvieron a tapar el cuadro y salieron rápidamente de allí.

El grupo al completo salvo el fotógrafo
Como colofón, breve sesión de fotos previa a la cena, porque la partida nos llevó toda la tarde y ya toca reponer energías.


Y así, con un investigador menos y muchas dudas, terminó la sesión de rol. Tras la cena, la habitual sesión de juegos de mesa, esta vez con una buena dosis de Zombicide, uno de los últimos del catálogo de Edge. Muy divertido, echadle un ojo.

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