lunes, 1 de octubre de 2012

Club del Pentagrama: Nueva sesión de cumpleaños

Hacía tiempo que no hacía reseñas de nuestras sesiones y no es porque no haya querido sino más bien porque no ha sido posible quedar en todo el mes hasta el penúltimo día. Esperemos que no haya tantas pausas porque se echa de menos poder tener esas veladas con los amigos de dados, refrescos, chucherías y risas varias, diversión sana que cada vez es más difícil de mantener debido, como siempre, a los imperativos de la vida real y a otros compromisos adquiridos. Pero había un buen motivo que añadir a los que siempre tenemos y era que teníamos varios cumpleaños situados en un breve intervalo. ¿Qué mejor forma de celebrar que todos juntos y con una quedada?



Hacía falta un recambio en la pantalla del máster para jugar a algo diferente y en este caso Titoaur fue el encargado de llevar las riendas de la primera partida de Z Corps del Club del Pentagrama. Los personajes se crearon anteriormente y a los que faltaban por crear se les asignaron los valores de los arquetipos pregenerados en el manual que los jugadores eligieron para facilitarles unirse rápidamente a la acción. El grupo no podía ser más variopinto: un macarra, un camionero, un motero, un empollón friki, una animadora y un escritor en busca de inspiración que se dan cita casualmente en un mismo lugar en un muy mal momento.


Un coche se estrella en el exterior, aparentemente ha sufrido un accidente y el conductor ha muerto en el impacto. Digno de mención tan solo que parece algún tipo de científico porque lleva una bata blanca y una placa que menciona a una empresa llamada One World (que suena a algo así como la prima de Umbrella, una pena que los pjs no puedan pensar eso porque sería metajuego). La policía llegó a hacerse cargo de la situación, pero aquí no era el único lugar con problemas y el sheriff pronto tiene que marcharse dejando a su ayudante a cargo de la escena del crimen. Los parroquianos regresan dentro del local donde intentan no pensar mucho en lo que está pasando. 


Disparos en el exterior, algo pasa. ¡El muerto no estaba tan muerto y está atacando al alguacil! Las noticias no dejan de transmitir que hay problemas en otras ciudades cercanas y además se produce una tremenda deflagración que, por su situación, parece venir de la gasolinera de la ciudad. Lo que sea que está pasando es grave y tiene pinta de alcanzar hasta aquel destartalado local en el que está todo el mundo por lo que es hora de improvisar una retirada. Algunos están preocupados por sus familias, otros lo están por su integridad física, el caso es que quedarse no es seguro y se forman dos grupos. El motero y el friki van por delante en moto para echar un vistazo y el resto viaja en un coche y una pic up con comida enlatada, agua embotellada y algunos enseres que puedan ser útiles para un viaje hacia quién sabe dónde.

El ejército redirige a todos hacia el aeropuerto de una ciudad cercana para evacuar, pero para llegar allí con garantías de tener tiempo para que nos saquen de este infierno en el que se ha convertido la región es preferible ir campo a través y nada menos que abriéndonos camino por un maizal, quien no pueda evitar acordarse de Los Chicos del Maíz que levante la mano... 

Efectivamente, habemus premio. Hay gente muerta que ha vuelto a la vida, zombies de toda la vida, en el maizal. Tras hacer perder el equilibrio a la moto y poner en riesgo a sus dos ocupantes, todo el mundo tiene que detenerse y echar un cable. Varias de las animadoras que iban con el personaje de la jugadora caen a manos de esos bichos mientras el resto se intenta poner a salvo. El friki, qué valiente es este tío, intenta ayudarlas a llegar a la pic up y casi se lo comen antes de que pueda ponerse a salvo. Menos mal que cuenta con algo de ayuda del camionero que sale en su auxilio o no sale del maizal. Así y todo está hecho una pena, pero por ahora resiste. Al menos lo suficiente como para llegar al aeropuerto, donde a todos les desinfectan como si hubieran sido expuestos a radiación o a contaminación biológica y los sacan de allí vía aire. Con esta resolución parcial ha terminado el primer asalto del Club del Pentagrama contra los zombies del Z Corps. Ahora toca lamerse las heridas y ver qué van a hacer con los supervivientes donde sea que les llevan. ¿Será el inicio de una "bonita amistad" con los zombies?

Como conclusión al juego decir que el sistema parece muy asequible, permite ser asimilado con facilidad y las fichas de personaje se crean prácticamente al vuelo. El tema del dado comodín añade un punto de  azar diferente al que estamos acostumbrados en otros juegos de rol, ya que una pifia no significa muerte instantánea sino que puede sustituirse por un suceso inesperado al azar que prime la interpretación por encima de la mecánica. Lo que puede desanimar a algunos es que es tan sencillo que no permite una personalización o especialización que sí se puede conseguir en otros juegos, ya que no hay dotes ni nada que prime el ser una profesión o similar sobre otras. Bajo mi punto de vista esto no es malo sino simplemente distinto, una concepción de juego que intenta ser menos "reglista" para primar más otras facetas del mismo.


Regresando al cumpleaños, aparte de la bonita tarta que hizo Buntke y que decoramos como se verá más abajo,tuvimos tanda de globos que trajeron mis cuñados junto a una remesa casi infinita de regaliz de fresa y bombones (caja roja de Nestlé, ahí es nada), llegó el momento de los regalos... y hubo para todos, claro.


Unos dados recién salidos del horno de Pathfinder para uno de los homenajeados, aunque falta la bolsita que también se compró y que la tienda todavía no nos ha remitido, supuestamente por falta de stock aunque en su web pone que tienen más de 10 unidades...


Un libro de literatura fantástica y falta también un simpático Viva Piñata que llegará cuando la tienda lo mande y Correos lo traiga a casa.

Procedede de CarlosRuiZafon.com

Y otro libro más, este ya un clásico entre los clásicos de la literatura en castellano para la tercera cumpleañera. 


Así, con unas partidillas al Scattergories, al Castillo del Diablo y al Trivial, terminamos una tarde redonda que espero podamos repetir en breve sin necesidad de cumpleaños que buena falta hace con la que está cayendo en España disfrutar de ocasiones así, tan fantásticas y con tan buen rollo.

2 comentarios:

  1. No nos podemos quejar de cómo salió todo (al menos yo).

    Gracias por comentar :)

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