jueves, 25 de octubre de 2012

Catedrales, una especial visión de Miguel Sobrino

Tras un largo peregrinaje al fin arriba a casa el viajero después de posar su mirada sobre tantas y tantas obras del arte de la arquitectura que se yerguen desafiando al paso del tiempo por todo el territorio nacional sin entender de lenguas o nacionalidades, de conflictos o tratados, rosas de piedra cuyos secretos muchos apenas pueden atisbar y que siempre se tratan como algo ajeno al resto de su mundo, desde una perspectiva tan fría como poco realista dado el papel aglutinador y motor económico que fueron estas maravillas de la construcción medieval en su época, sin contar con su importante papel espiritual. Catedrales, un mundo impresionante por descubrir, publicadas en una curiosa monografía de Miguel Sobrino cuya reseña traigo hoy por estos lares.

Procede de esferalibros
Miguel Sobrino González, nacido en 1967 en Madrid, es dibujante y escultor. No es extraño por ello que haya publicado muchos artículos sobre arte y arquitectura ya sea en libros como en otros medios especializados ya sean de carácter técnico o divulgativo. Ha trabajado para prestigiosas instituciones tales como el Instituto de Patrimonio Histórico, Instituto Cervantes, Fundación de Cultura Islámica, Museo de las Ferias de Medina del Campo, Museo Arqueológico de Vitoria, Instituto Gran Duque de Alba o los Ayuntamientos de Madrid, Córdoba y Santo Domingo de la Calzada. También imparte conferencias, clases y cursos, incluyendo la asignatura de Taller de Cantería en la Escuela de Arquitectura de Madrid. Entre otras   obras ha publicado: El lenguaje de la arquitectura románica; el arte del Renacimiento en el territorio burgalés; palacio árabe de la Alhambra; el arte en el camino. Un recorrido artístico por el Camino de Santiago. Por citar tan solo algunas.


La portada y el título de este libro de gran tamaño editado por Espasa en esta segunda edición el año 2009, no dan pie a mucho engaño. Sobre un fondo rojo oscuro, se delimitan alzados de catedrales, las grandes protagonistas de esta obra. Como detalle, se añade la leyenda de "incluye más de 400 ilustraciones inéditas" y al pie de la imagen "las biografías desconocidas de los grandes templos de España". Esta frase a pie de imagen, junto con el texto de la parte posterior del libro, crean una imagen falsa de lo que se relata en las 833 páginas numeradas que componen esta obra, dado que no es ni mucho menos un tratado de curiosidades, enigmas históricos o esotéricos que pueden encontrarse en otro tipo de libros. En este caso se trata de una aproximación de una forma menos ortodoxa desde el punto de vista de la Historia del Arte convencional a la historia de la construcción de estos insignes edificios donde se intenta no solo detallar las diferentes fases y procesos que llegaron a sufrir los templos para convertirse en lo que son ahora, sino también explicar lo mejor posible su papel real en cuanto a su entorno.


Donde los tratados de Historia del Arte se ciñen a estilos artísticos, nombres, fechas y amoldamiento tan solo a los datos, Miguel Sobrino intenta explicar y enseñar cómo se sucedieron las fases, se cambiaron de lugar cosas, desaparecieron otras y se integraron las restantes hasta llegar a la situación actual. Ninguna historia es perfecta, nada es tan canónico como se suele enseñar en las Universidades, pero estos cambios no siempre están sujetos al capricho de unos pocos, sino que son a veces el resultado del cambio de funciones de los edificios, de su ciudad y de los avatares a los que fueron sometidas. Con un punto de vista muy personal, el autor traza un recorrido por un total de 25 catedrales, las más significativas dentro de territorio nacional, aunque obviamente hay bastantes más, explicando todo tipo de detalles, que no por ser menos reales son menos interesantes dado que no son temas que normalmente se expliquen o se puedan encontrar. Usando un punto de vista bastante personal, gran cantidad de bocetos e ilustraciones, presumiblemente realizadas por él mismo, sobre edificios, remates, contrafuertes, portadas, esculturas y todo tipo de elementos de interés, ilustra con profusión de imágenes en blanco y negro toda la monografía de forma muy racional, siendo muy interesante a la hora de leer el texto poder tener una muestra de lo que el autor trata de decir. Es curiosa sobre todo la visión que tiene el autor de las restauraciones que se han llevado a cabo en distintos momentos históricos y su impacto en el edificio en sí. Por suerte o por desgracia no puedo sino estar de acuerdo con él, siendo mis conocimientos en el tema sin duda menores, en que intentar arreglar siempre estos maravillosos templos de piedra con cemento no es precisamente la mejor solución ni para su conservación en óptimas condiciones ni por respetar su estética. Este tipo de cosas, que normalmente ningún autor comenta, es otro punto interesante a tener en cuenta.


Como suele ser común en este tipo de libros, también incluye fotografías a todo color de todos los templos que se trata en la obra y que se sitúan en un todo en la parte central, cada una con su pie de foto donde se detalla lo que contiene la imagen. 


Mención especial a la bibliografía que acompaña a cada capítulo para profundizar sobre el tema, citando algunas obras clásicas pero tomando muchas ya del presente siglo, proporcionando una buena cantidad de fuentes bastante actualizadas capaces de satisfacer la curiosidad de cualquiera. También al detalle de incluir un plano numerado con su correspondiente índice de términos al comienzo de cada capítulo, así como una imagen en altura de la misma catedral a tratar, catedrales que han sido ordenadas alfabéticamente para así mostrar una mayor objetividad a la hora de tratarlas y no dar pie a pensar que el autor pueda tener preferencias por unas frente a otras. Pese a que pueda ser una larga lectura, digerible para algunos en pequeñas dosis, su división en capítulos cada uno dedicado a una catedral facilita su lectura. También al final del libro se encuentra un glosario de términos ideal para cualquier neófito en la materia que se haya acercado a este libro y le aclarará multitud de términos arquitectónicos que posiblemente ahora le sean más que familiares.


Las bonitas ilustraciones de las hojas de guarda del libro, a todo color, redondean una cuidada edición en tapa dura con sobrecubierta con solapas de calidad, dado que pese al trote que ha sufrido el libro en mis manos, no se ha resentido un ápice.


Como único "pero" comentar que el autor tiene pequeños lapsus históricos en el libro, pequeñas confusiones como la identidad del rey que fue a Córdoba a tratarse por los médicos musulmanes que no fue Sancho III sino Sancho I, o la identidad del hermanastro que se enfrentaría a Pedro I, que no era Enrique IV sino Enrique II. Aun así, su fluida prosa, la cantidad de detalles respecto a los templos, sus funcionalidades ocultas para el gran público que aquí se exponen y toda la información que despliega cual mago frente a su público hacen de esta lectura una interesante aproximación no convencional al mundo de las catedrales, una de esas lecturas que hacen que más de uno pensemos en dar una nueva vuelta por estos grandiosos edificios para verlos con nuevos ojos, desde una perspectiva nueva, buscando ver en sus venerables piedras esos momentos duros que sufrieron y también la gran riqueza que siempre han alojado y cuya conservación en el mejor estado posible y sin aditamentos debería ser una prioridad para un país con una riqueza monumental impresionante no solo en cuanto a catedrales se refiere, sino también respecto a restos arqueológicos de tantas y tantas culturas que aquí vinieron, se asentaron y dejaron tras de sí un legado tan único como numeroso, algo que el turismo intenta explotar y que podría todavía estar mejor organizado y preparado para unos turistas deseosos de conocer tantas y tantas historias que contienen. Se trata, por tanto, de una interesante lectura para todo aquel que quiera acercarse a una historia diferente, bien escrita y que sitúa el edificio en su contexto y en su lugar, no tan solo como un monumento artístico sino como un ente vivo y con personalidad propia que todavía tiene mucho que enseñar a todo aquel que contemple con curiosidad sus sillares, sus fachadas, sus pilares, sus bóvedas y su decoración.

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