lunes, 20 de agosto de 2012

El Club del Pentagrama en la Tumba... Egipcia

Bien, bien, nuevamente lunes y por suerte nueva entrada de la partidilla del fin de semana de nuestro grupo. Continuando con la partida de Savage Worlds, nos disponemos por fin a revelar lo que se oculta en las cámaras interiores de la tumba del pérfido faraón Setmosis y a buscar el Ankh de Set y la momia que nos han encomendado. Fuera quedó uno de los miembros del grupo, lisiado tras el anterior encontronazo con los guardianes de Osiris, pero el resto sigue adelante... hasta el final.


En la anterior ocasión, los personajes habían entrado en una sala decorada con escenas y escritos del Libro de las Puertas, aquel que contiene las palabras apropiadas para que el alma pueda superar las puertas que le llevarán a la Duat sin perderse en el camino y permitiendo que los guardianes le franqueen el acceso sin problemas. Sin embargo, como en las anteriores, el nombre del faraón no aparece, el cartucho real está vacío, aparentemente con el fin de que su alma se quede allí y no marche a su descanso eterno y a gozar de las dichas de los dioses. A la izquierda, un estrecho pasillo revela una sala lateral y, al fondo, tres grupos de peldaños llevan a través de tres puertas a una sala más allá en la que se entrevén hasta tres sarcófagos, dos colocados en posición vertical y uno en horizontal al fondo.


En primer lugar el grupo se adentró en la sala de la izquierda. Al hacerlo, el investigador que iba abriendo camino descubrió que, en la parte posterior de la entrada que acabábamos de cruzar, antes de internarnos en el pasillo, había un bajo relieve donde estaba más rebajada la figura de un cayado y un ankh. Aquello debía significar que ambos objetos debían ser puestos allí por algún motivo, pero ahora mismo no había motivo para darle más vueltas. La pequeña habitación solo contenía una estatua a tamaño natural del dios Set en piedra negra, posiblemente basalto, pero nada más digno de mención pese a que se investigó a fondo.

Imagen de Wikipedia
Una vez ascendidos los peldaños y habiéndose internado en la cámara más allá, los investigadores se encontraron ante una nueva sala, esta ya sin pilares, con una nueva entrada a la izquierda y otra al fondo, más pequeña. Dos sarcófagos descansaban junto a las tres entradas y el otro al fondo tenía esculpidos los cartuchos reales y esta vez sí el nombre del faraón en su interior. Recelosos por ahora sobre la necesidad de abrirlos, cosa que sin duda activaría la supuesta maldición o quién sabe qué en su interior, el grupo comenzó por investigar las habitaciones contiguas.

Procedente del blog Terrae antiqvae

La habitación del fondo contenía una gran colección de objetos colocados sin mucho orden y sin hacer diferencia entre aquellos valiosos y los de la vida cotidiana. Había amuletos, asientos, el carro del faraón cuidadosamente desmontado, estatuas de diferentes tamaños, joyas, cetros rituales, muebles diversos, tarritos con inciensos de diversa procedencia y muchas más cosas que quedaban ocultas y no había tiempo de catalogar. Sin embargo, al pisar la habitación un sonido lejano de piedra deslizándose indicó lo peor, hecho constatado cuando el grupo regresó sobre sus pasos para averiguar la causa: la puerta había sido sellada y tan solo colocando el cayado y el ankh volverían a abrirse, de ahí los bajorrelieves rebajados para colocarlos. 

Imagen procedente de Archaeology Archive

Dado que en la habitación del tesoro no había nada, solo restaba investigar la otra. En ella, un resalte contra las paredes, que rodeaba la habitación, servía como soporte a una gran cantidad de ushebtis, todos alineados observando al recién llegado con sus ojos pintados y sus nombres colocados en algún lugar de la estatuilla para que fueran llamados a servir a sus señores también en el más allá. A la derecha, al fondo de la estancia, un nicho contenía la estatua a tamaño natural de Setmosis, portando en sus manos el cayado y el ankh. Desgraciadamente solo el cayado podía ser extraído de la estatua, por lo que el ankh debía estar guardado con la propia momia. De la habitación se recogieron tres ushebtis distintos del resto y se guardaron, por lo que pudiera pasar, antes de regresar a la sala de los sarcófagos y hacer lo último que los investigadores tenían interés en hacer: levantar la tapa y liberar a la momia.

Los héroes no, pero los muertos sí tienen figuritas adecuadas, está claro
No hizo falta ni siquiera abrirlo por completo para que la tapa del sarcófago real y de los otros dos, cayeran, rompiéndose en mil pedazos e inundando el ambiente de fragmentos que golpearon a todos los presentes sin hacer demasiado daño. Las tres momias salieron inmediatamente. La del faraón, portando en una mano el ankh negro y en la otra un kopesh de aspecto mucho más sólido y afilado de lo que debería tras milenios de reclusión y abandono. El combate que siguió fue feroz y enconado por ambas partes. Los investigadores lograron destruir a las dos momias de los sirvientes con una combinación de golpes certeros y suerte, pero la del faraón era otro cantar. Casi imposible de ser golpeada, menos todavía con armas de fuego, manejando con mortal soltura su espada e invocando sus hechizos, entre ellos uno que hacía surgir de sus manos un enjambre de escarabajos carnívoros que se cebaron, en ambos casos, cada vez con un investigador. El combate duró tres horas, en las que fue imposible abatir al engendro, por lo que al final los investigadores fueron vencidos y el Mal triunfó. Quién sabe qué nuevo mal se ha despertado en las arenas de Egipto y qué oscuridad traerá ahora sobre el Mundo. Desde luego los difuntos ya no podrán averiguarlo, sus cadáveres perdidos para siempre en la remota ubicación de la tumba, un lugar desconocido para todos salvo los guardianes de Osiris...

Y así termina una crónica que por una vez no se culminó con la victoria. Las dificultades de diferente índole lo hicieron imposible. Esperemos que no se convierta en algo usual, pero sí es cierto que unas veces se gana... y otras se pierde.

1 comentario:

  1. Ha sido un problema la falta de experiencia en el sistema por mi parte. Creo que anda algo desequilibrada la aventura y lo personajes deberian salir con mas nivel al comienzo de la aventura. Se podría intentar continuar la aventura, pero creo que el sistema no ha cuajado lo suficiente entre la peña.

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