jueves, 9 de agosto de 2012

Apartamento 16, terror by Adam Nevill

En esta estación de fuerte calor, playa para aquellos afortunados que tienen vacaciones y sueño en cantidades industriales, hace falta cambiar, buscar algo que lleve a otras latitudes, que produzca sanos escalofríos y que te obligue a mirar tras de ti una y otra vez, una lectura que a la vez que amena, haga que nos olvidemos de este calor que tan solo parece soportable metiéndonos en la nevera y cerrando la puerta. Una opción bien podría ser este Apartamento 16, la primera novela de Adam Nevill que llegó a nuestras librerías de la mano de Minotauro.

Procedente de readhorror.co.uk

Adam Nevill es un autor inglés nacido en Birmingham en 1969. Su vida ha transcurrido entre su Inglaterra natal y Nueva Zelanda. Se hizo un devoto admirador de la literatura de intriga y terror merced a los cuentos y relatos que su padre le contaba antes de dormir. Es gran fan de M. R. James, lo cual hizo que su literatura derivase hacia el clásico relato inglés de fantasmas, pese a lo cual también se introdujo en la novela erótica con el sobrenombre de Lindsay Gordon, escribiendo hasta un total de nueve obras de esta temática. De temática de terror y sobrenatural existen tres publicadas actualmente: Banquet for the Damned (2008); Apartment 16 (2010); The Ritual (2011). En castellano están publicadas tan solo las dos últimas de las tres que ha escrito en temática de terror, ambas editadas por Minotauro.


La edición de Minotauro está hecha en rústica con solapas y se publicó en octubre de 2011 en castellano. Su portada no es sino una prolongación del título, pues el edificio en sí recuerda a los clásicos edificios de apartamento que suelen aparecer en las historias de terror y suspense y que muchos imaginamos cuando nos acercamos a este tipo de libros cuya trama se desarrolla en edificios. Es sugerente la frase que acompaña a la imagen:

"Algunas puertas deberían permanecer SIEMPRE cerradas..."

La historia acerca al lector a sus dos protagonistas, que irán protagonizando capítulos alternos en los que verán el asunto que se aborda desde su propia perspectiva, intercalando algunos en los que aparecerán juntos, donde igualmente se separan las partes en las que todo se ve desde los ojos de uno de la que se ve desde los ojos del otro. Ambos protagonistas no podrían ser más dispares. De un lado está Seth, estudioso de Arte y que se ha buscado trabajo como portero de noche en un exclusivo y lujoso bloque de apartamentos situado en una de las zonas más antiguas y caras de la ciudad. Alguien que, según se desprende de la lectura, perdió su inspiración y mientras se decide a comenzar a pintar y no, tiene que ganarse la vida de forma honrada para seguir manteniendo su libertad. De otro lado se encuentra Apryl, la sobrina nieta de una de las inquilinas del edificio que viaja desde América para hacerse cargo de la herencia y venderla, permitiendo a su madre y a ella tener una vida holgada en lugar de malvivir como hasta ahora han hecho y que ven esta herencia como algo caído del cielo.

Procedente de scyla.com
La llegada de Apryl la pone en contacto con la extraña muerte de su tía abuela, que investigará hasta llegar a su raiz, un suceso acaecido hace mucho tiempo que posiblemente pudiera también propiciar la muerte de su tío abuelo y otras personas, un hecho que tuvo lugar en el mismo edificio en el que ahora está ella. Seth, por su parte, pasa noches inquietas de guardia por los sonidos y olores que le llevan de forma irremisible hasta el apartamento 16, desocupado desde hace muchos años. Cansado de que no se le tome en cuenta y armándose de valor, decidirá hacer frente a lo que oculta, haciendo que un pasado que debería haber seguido enterrado vuelva a la luz. La historia va intercalando la búsqueda de datos de Apryl, sus intentos por desentrañar la muerte de su pariente y lo que ocurrió en el edificio con la caída en espiral de Seth hacia una oscuridad que parece tener vida propia y manifestarse a través de su arte. Inevitablemente, las historias de ambos van a encontrarse, casi al final, dando una última oportunidad a la maltrecha consciencia de Seth y acercando a Apryl al ojo del huracán, algo que acabará por decidirse, como no podría ser de otro modo, en el propio apartamento 16 con un final gratamente sorprendente.

El libro en sí está bien narrado, recuerda mucho al estilo de Stephen King y su gusto por describir la psique humana, su maldad innata, su decadencia y su ruindad. También en el uso de seres grotescos y deformes, salidos de una pesadilla peor que una visita a Silent Hill, y que se pasearán constantemente por los párrafos de esta novela para intentar, y conseguir, asustar a protagonistas y lectores. Mención especial a los personajes secundarios, sobre todo al jefe de porteros, cuya importancia solo se aprecia del todo casi al final de la historia. También al desarrollo de las personalidades de los dos protagonistas, distintas y unidas por un mismo fin aunque sus motivaciones sean completamente distintas. Pese a que como relato es entretenido, debo decir que no asusta demasiado. Después de leer grandes obras como La Casa Infernal o El Misterio de Crickley Hall, donde el sobresalto era algo casi continuo, esta obra parece algo descafeinada, desapareciendo la intriga casi al momento de comenzar y sin haber nada especialmente misterioso o sobrecogedor que pueda hacer que el lector mire inmediatamente a su espalda o no se decida a levantarse de su asiento. La temática es de terror, pero de una forma más light, recordando claramente en ciertos aspectos a los relatos clásicos de fantasmas y a la vez añadiendo a esos seres que más que miedo dan algo de tristeza por su situación.

Se trata, por tanto, de un libro entretenido de leer. Sencillo y rápido llegar hasta el final por su buen hacer, está bien escrito y no pierde el ritmo, lo cual ayuda al lector a no perder el norte ni dividir su atención en varias tramas o historias secundarias pese a tener numerosas páginas, pero algo flojo si se buscan sustos o un miedo real, que toque el presente. ¿Algún valiente lector quiere darle una oportunidad?

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