lunes, 18 de junio de 2012

El Club del Pentagrama Regresa a las "Buenas Costumbres"

Después de un lapso en el que la vida real se impuso al ocio, hemos vuelto a las andadas con las sesiones de rol que tanto nos gustan. Más breves que antaño, el cansancio del trabajo se nota y el calor no ayuda mucho, vamos avanzando lenta pero decididamente hacia la consecución de nuestro periplo.


En esta ocasión hemos regresado a las andadas a La Llamada de Cthulhu, concretamente a la partida extraída de Mansiones de la Locura, que ya habíamos comenzado anteriormente y que había terminado con un tiroteo y la visión de una serpiente con una media luna en su piel... 

...el siguiente paso lógico era pasar el puente de una vez y registrar los bolsillos del muerto, un tipo que llevaba un fusil y una mordedura de serpiente venenosa en la pantorrilla izquierda. ¿Habría sido cosa del animal que uno de los miembros del grupo había visto antes de acercarse lo suficiente al cuerpo? Todo apuntaba a que sí y no parecía existir ningún motivo para demorar el viaje y llegar por fin a la mansión colonial propiedad actualmente de Caleb Gis y asistido por su mayordomo, Ben, y su doncella, Ely.

La casa era plenamente una muestra de arquitectura colonial, aunque deslustrada y estropeada por la falta de cuidados y restauración. En la entrada aguardaba, como si conociera la visita, un criado con librea que se encargó de abrir las puertas y anunciar que el señor esperaba en la galería. Otro apunte curioso eran los guardias que vigilaban una de las chozas de los trabajadores de color de la plantación, pero no había tiempo de pararse a indagar más, sino que los pasos del grupo conducían hacia el tal Caleb, un tipo atractivo a su manera pero que no hizo ningún intento de ocultar su desagrado ante la inesperada visita, ofreciendo con cierto desdén un paseo por la plantación antes de la hora de cenar que no aportó demasiadas novedades salvo la visión de las extensas zonas de cultivo de algodón y un camino aparentemente poco transitado que dijo conducir a un olvidado embarcadero en el río.

Imagen procedente de Fragmentos de Tornavuelta
Mientras se instalaban, a los investigadores les llamó la atención una puerta cerrada en la planta superior, en la zona de habitaciones. Poco más tarde, aprovechando la aparente soledad del lugar, decidieron echar un vistazo y el hedor a cerrado y a animales, similar a un zoológico, casi hizo que vomitaran allí mismo. Dentro no había demasiado por ver, aparentemente tan solo un cesto con algunos materiales que podrían usarse para un ritual Obeah y un trozo de piel apergaminada perteneciente a una serpiente, tal vez un resto de la muda de piel de uno de esos animales. El otro lugar interesante era el estudio de Caleb, donde también se dirigió Albert Gis. Lo único llamativo allí era una colección de cuatro libros que, al parecer, tenían las tapas despegadas y ocultaban otros títulos más escabrosos, pero era imposible sacarlos de allí sin que se supiera por lo que hubo que dejar de lado su estudio para otra ocasión más propicia. Albert dijo que siempre habían pertenecido a la familia pero que él no los había leído, tal vez su hermano sí y eso explicara su extraño comportamiento.
Imagen procedente del blog El Baúl de Josete
Al día siguiente, dado que no había mucho más que ver en la casa y tras un infructuoso acercamiento a Ben y Ely, el grupo partió hacia el camino al lago dando un rodeo para pasar por el lugar donde habitaban los trabajadores negros. Tal vez ellos, más lejanos a la casa grande, pudieran dar más información sobre lo que estaba pasando y qué tipo de ritual se quería hacer. Desgraciadamente un tipo vino a estropearlo todo. Por su voz, todos pudieron reconocer en él al hombre que había visitado a Albert Gis en su casa de Miskatonic justo antes del tiroteo que se produjo. Por su forma de comportarse, bien parecía un sheriff en su condado, pues no tuvo ningún reparo en carearse con el grupo y prácticamente echarlos, impidiendo con su mera presencia que el resto se atreviera a hablar sobre lo que en realidad pasaba en el lugar.
Procedente de Wikipedia
Fue el camino al embarcadero el que proporcionó algo sorprendente. En el camino, descubrieron una choza y a alguien mirando fijamente las llamas de una fogata previamente encendida. Se trataba de un tipo pintoresco, de color y con un sombrero de copa, alguien totalmente fuera de lugar en un paraje perdido como aquel. Aquel tipo parecía saber todo sobre lo que ocurría en el sitio, así como la realidad de los proyectos de Caleb hasta un nivel que no habían podido descubrir hasta ahora. Sin embargo decía no estar a favor de sus prácticas pues iban en contra de la deidad a la que él servía: Shambala. También decía que el grupo de investigadores ocasionales había sido elegido por esta deidad para acabar con lo que estaba a punto de ocurrir allí, que Caleb hiciera un sacrificio a favor de un ser que aquel tipo, el "señor Obeah", llamaba "la cosa del pantano". No quería dar muchos detalles, limitándose a informar que las únicas opciones eran infiltrarse en la ceremonia o esconderse a esperar en el lugar, o bien quizás engañar a Caleb haciéndole ver que estaban en el mismo bando. Durante la ceremonia debían abrirse agujeros en la realidad, que debían intentar atravesar antes de que se cerraran para acceder al lugar donde estaba aquella cosa a la que Caleb adoraba, creyendo que era Shambala, Una vez en aquel "plano", debían acabar con él por la voluntad de la deidad.

Todo aquello parecía un disparate, una misión imposible, pero como siniestramente apuntó el tipo aquel tipo que parecía saberlo todo y poseer poderes sobrehumanos, rehusar y marcharse significaría la muerte para ellos. Él estaría allí, esperando, observando que todo sucediera como debía. Ahora la pelota estaba en el tejado de los investigadores. ¿Cómo debían proceder para conseguir su objetivo y, aparentemente, el de aquel extraño individuo? La solución en la próxima sesión ;)


No hay comentarios:

Publicar un comentario