lunes, 25 de junio de 2012

El Club del Pentagrama. Las Máscaras nos llevan a Londres

Como hay que ir turnando para no perder comba de ninguna partida y que se olviden los detalles, en esta ocasión la partida regresó de nuevo a esa campaña memorable llamada Las Máscaras de Nyarlathotep, para La Llamada de Cthulhu. También había que terminar la parte que transcurría en América y cerrar esa parte, ya que el fin de semana que viene un pequeño parón hacía que fuera más interesante cerrar partes sueltas antes que iniciar otras nuevas o continuar alguna partida, como la de la semana pasada, donde faltaba algún integrante del grupo de personajes. Antes de eso, una partidita rápida a un juego fantástico que hemos descubierto gracias a Titoaur llamado All Things Zombies! desde aquí lo recomendamos.


Como suele ocurrir con esta campaña, la sesión no defraudó y terminó de forma totalmente inesperada como pronto pasaré a narrar. También aviso que, como en todas estas entradas, hay SPOILERS, así que mucho ojo si alguien está a punto de jugar esta aventura como personaje o perderá el encanto de la sorpresa.


Y es que al noveno día del inicio de este periplo, el grupo todavía tenía una pista que investigar antes de tomar el barco que les llevaría a Londres. Eligieron el Mauritania, un navío de lujo, aprovechando que varios miembros del grupo tenían suficientes recursos económicos para poder permitírselo y pagar el pasaje a los demás. De camino podrían tomarse un descanso, disfrutar del viaje y del lujo de uno de los barcos más grandes que cubrían la ruta del Atlántico.


La ponencia, que estaba anunciada en el panfleto encontrado en el libro de uno de los muertos abatidos durante la persecución en el hotel, había transcurrido en Arkham, y allí se desplazó el grupo. Localizaron pronto al erudito gracias a los contactos de algunos miembros del grupo en la universidad, pero aparentemente el hombre no pudo darles demasiada información que pudiera ser útil a priori. Al parecer, la ponencia había girado en torno a los Murciélagos de la Arena, una secta, y leyendas asociadas con la zona de la Polinesia. En cualquier caso todavía era difícil decir qué era importante y qué no, de modo que después de terminar aquella rápida visita regresaron para tomar el barco y encaminarse a su siguiente destino.

Imagen procedente del site de Candyelsy

El puerto está muy concurrido, algo natural dada la cantidad de pasajeros que están embarcando en el lujoso trasatlántico. Hay varios personajes que llaman la atención del grupo: un noble de apariencia rusa con un séquito de guardaespaldas bastante nutrido, presumiblemente un noble; un sacerdote también de apariencia desaliñada; y un erudito cargado de libros que a punto estuvo de dar con su valiosa carga en el mar. Durante ese primer día, transcurrió como punto importante la cena del capitán para los pasajeros de primera clase y allí pudieron averiguar que el ruso era un conde Romanov y que el erudito se llamaba Alvin Morley Patterson. El hombre pareció bastante interesado en una de las integrantes del grupo, a la que no paró de colmar de atenciones a partir de ese día hasta el punto de contar a la mujer que poseía una interesante colección de libros de ocultismo y que iba a Londres a ver a un familiar antes de hacer un viaje por Europa para estudiar la arquitectura medieval in situ. También tuvieron ocasión de charlar con un grupo de investigación de Arkham, compuesto por tres personas, dos alumnos y un profesor, que se dirigen a Jerusalén para investigar también asuntos al parecer relacionados con el ocultismo y que se mostraron muy interesados en la sociedad a la que pertenecen los investigadores dado que también han vivido experiencias "paranormales".

Las cosas se comenzaron a complicar en el undécimo día de viaje, cuando un atentado estuvo a punto de cobrarse la vida del conde Romanov. Afortunadamente los investigadores acudieron en su ayuda, propiciando que varios de los esbirros cayeran y uno pudiera escapar, precisamente aquel sacerdote de aspecto desaliñado. Esa noche además Alvin invitó al grupo a su camarote: iba a aprovechar para realizar un ritual de uno de sus libros y quería aprovechar la presencia de otra gente que compartía sus intereses para llevarla a cabo con garantías. Lamentablemente no todo salió como debía pues, una vez realizado el ritual, en lugar de aparecer aquel a quien los investigadores querían ver, un rostro cubierto de tentáculos fue lo que hizo su aparición y unos ojos de mirada imposible de sostener se fijaron por un instante en ellos antes de que Alvin, horrorizado, consiguiera romper el contacto.


El día siguiente no trajo precisamente la tranquilidad. Al ir a buscar al investigador, el grupo descubrió que el desgraciado Alvin se había ahorcado en su camarote y que, en su nota, pedía que se quemaran sus libros y se entregara el resto de sus posesiones a su familia en Londres. Los investigadores apenas tienen tiempo de poner a salvo los libros ocultistas de Alvin (Las Tablillas de Zanthu y Cthulhu en el Necronomicón) antes de que llegue la tripulación y se haga cargo del asunto. Todo el mundo está bastante afectado, pero tienen pendiente una comida con el noble ruso, quien les agasaja y les hace regalos agradeciéndoles profusamente su intervención.


Decimotercer día, tan solo quedan dos más antes de llegar a Southampton. Alguien vigila a uno de los investigadores y este se da cuenta. Comienza una persecución en el que las dos féminas del grupo también se ven envueltas al llamarlas el otro durante su carrera. El camino lleva a la sala de máquinas y más allá, a una habitación llena de vapor que dificulta la visión donde se encuentran con tres marineros armados con cuchillos. El combate no es fácil pero finalmente los disparos de los dos investigadores armados consiguen reducir a los supuestos marineros y los tres investigadores descubren una puerta más allá. No hay tiempo para regresar y traer ayuda, si está ocurriendo algo tienen que intervenir antes de que sea tarde. Dentro, un grupo de individuos vestidos con túnica está abriendo lo que parece una grieta en la realidad y de ella aparece algo... tiene dientes y un aspecto grotesco. Uno de los sectarios, porque todo apunta a eso, señala a los investigadores. Solo hay una salida, salir de allí YA. El ser les sigue causando estragos en el barco hasta donde se encuentra ya con el grupo de investigadores reunido, que abre fuego sobre la abominación. Aunque consiguen abatirla, la victoria es pírrica pues la criatura, antes de desaparecer, consigue llevarse consigo a uno de ellos, una nueva pérdida que se une a las que ya han sufrido, un nuevo varapalo que a la vez también les llena de resolución. Esto se va convirtiendo en algo más personal, algo que no pueden dejar sin resolver... y con estos oscuros designios cerniéndose sobre los investigadores, transcurren los días que faltan y llegan a Southampton. Siguiente parada: Londres.

4 comentarios:

  1. All things Zombies yeah¡¡¡ A ver si recibo ya los nuevos tableros y montamos una mega partida llena de mega zombies.
    Y respecto a las Mascaras...que haremos ahora sin saber hablar Gaelico?? XD

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  2. Que bien ha quedado el resumen de la partifa. Lástima lo del erudito que sabía gaélico, lo mismo le esta enseñando un poco al bisho. Fuera bromas, la primera baja en la campaña. Por cierto agradecer el trabajo de Tektokronos en su blog con la campaña completa y sus narraciones.

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  3. Se hizo lo que se pudo XD. En fín, volveremos a la brecha pronto.

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  4. Qué sorpresa veros a los tres comentando. Gracias por leer el tocho y por comentar ;) Arreglé el subrayado en blanco que no sé por qué lo ha puesto el programa solo... desde luego algunas veces parece que hay fantasmas en internet y todo.

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