jueves, 31 de mayo de 2012

La Tumba Perdida, de Nacho Ares

Hace tiempo que descubrí que tenía ganas de leer algún libro histórico. No un manual, ni siquiera del estilo del último que he tenido entre manos como fue el que trataba de los caballeros que reseñé no hace tanto. Entre las múltiples ofertas que hay en el mercado, de todo tipo y condición, tenía interés por acercarme a esta obra concreta pues su autor es alguien a quien suelo escuchar gracias al podcast todas las semanas. Este programa, Ser Historia, me ha parecido interesante desde el principio tanto por temática como por forma de abordar los temas y por sus intervenciones comprendí que la persona que lo dirige, Nacho Ares, está muy relacionado con todo lo que es el Egipto antiguo de modo que, ya que había escrito un libro ambientado en esa época tocando a su vez el descubrimiento más importante de todos los tiempos, fue el elegido. Y no me he arrepentido...

Imagen procedente de llegirencasdincendi.es
Ignacio Ares nació en León en agosto de 1970. Se licenció en Historia por la Universidad de Valladolid y comenzó su periplo de divulgación e investigación del Egipto esotérico. También por esas fechas se matriculó en la Universidad de Manchester para estudiar Egiptología. Artículos suyos se pudieron ver en revistas como Misterios de la Arqueología, Más Allá, Año Cero o Enigmas. También ha trabajado en televisión, en programas para Antena 3 o Telecinco. Actualmente dirige su propio programa de radio, Ser Historia, y colabora con el periodista Iker Jiménez tanto en Milenio 3 como en Cuarto Milenio. Ha escrito más de quince libros dedicados sobre todo al conocimiento esotérico del antiguo Egipto: El Valle de las Momias de Oro (2000); El Guardián de las Pirámides (2001); Tutankhamón. El Último Hijo del Sol (2002); La Historia Perdida I y II (2003); Egipto Insólito (2003); Egipto el Oculto (2003); El Enigma de la Gran Pirámide (2004); Éboli. Secretos de la vida de Ana de Mendoza (2005); Egipto, Tierra de Dioses (2006); Arqueología de los Dioses (2007); El Retrato (2009); La Tumba Perdida (2012).


www.casadellibro.com

Como en esta ocasión adquirí una edición digital, no puedo hablar demasiado sobre las características del libro físico. Publicado por Grijalbo, en tapa dura con sobrecubierta, cuenta con una portada perfectamente ilustrativa sobre lo que se va a tratar, tema relacionado con el Egipto antiguo, así como algunas ayudas en forma de un mapa donde se señalan emplazamientos de la época y algún que otro extra más. 

Ya entrando en materia, el autor se embarca en una obra de ficción histórica en la que entrelaza los relatos de los dos grandes protagonistas del que sería el descubrimiento más importante para la Egiptología de todos los tiempos: la tumba del faraón Tutankhamón. De un lado, Howard Carter acaba de llevar a cabo el descubrimiento más importante de su vida y de Egipto gracias al inestimable mecenazgo de lord Carnarvon. Sin embargo ciertos datos en la forma de un ostracon antiguo le hacen sospechar que el Valle de los Reyes esconde algo más todavía que no ha sido descubierto y que en sus años de trabajos previos todavía no ha encontrado, una tumba perdida que bien podría ser un lugar que no deba ser encontrado... y que muchos tratarán de hacer apartando al arqueólogo de escena para poder apoderarse de sus supuestas riquezas y el prestigio de su descubrimiento. Del otro lado, el faraón Tutankhamón sabe que su joven vida no durará demasiado. Enfermo y rodeado de los enemigos de su padre, lucha al menos porque su memoria no sea profanada y pueda librarse al fin de la persecución que le llevó a la muerte en vida y que podría costarle la eternidad. Para ello no duda en arriesgarse a sí mismo en una pugna con el clero más poderoso del país con tan solo la ayuda de su consejero del tesoro, hombre de confianza de su padre, y la connivencia con su hermana y esposa Ankhesenamón, que no ha podido garantizarle descendencia que le suceda al trono. 

Imagen procedente de nocturnar.com

De forma un tanto arbitraria pero estudiada, el autor va simultaneando episodios de ambos momentos históricos, mostrando en ambos casos la situación social del Egipto de la época, ya sea el periodo de convulsiones políticas en la época de excavaciones de Carter y las dificultades con las que se encontró en su periplo por desentrañar los secretos que todavía se ocultaban en el antiguo lugar de enterramiento de los faraones; por otro lado, la vida en el Egipto de la época, un momento también complicado debido al regreso a los antiguos dioses tras el paréntesis que supuso el reinado del conocido como Faraón Hereje, Akhenatón. La persecución de los seguidores de Atón, el abandono de Aketaton a las arenas del desierto y las dudas en torno a la verdadera lealtad del faraón por parte de un clero que no desea ver cómo el poder vuelve a escaparse de sus manos y está dispuesto a cualquier cosa por conseguirlo. De una forma imaginativa pero bastante acertada se va avanzando en ambos casos hasta culminar con los últimos momentos de la hija de lord Carnarvon en Egipto, que regresará tras la muerte de Carter, y a la vez con la muerte del faraón niño atropellado por un carro.

Imagen procedente de egiptoturismo.es

Obviamente los diálogos son todos ficticios, así como algunas escenas y situaciones, pero no se puede negar la base histórica y de investigación que tiene la obra. El descubrimiento y los problemas de Howard Carter fueron reales, así como su marcha y regreso llamado por las autoridades del país posteriormente. También lo es el hecho de que una de las hipótesis más extendidas sobre la ascendencia del faraón Tutankhamón es que se trataba de un hijo de Akhenatón y posiblemente una de sus hermanas, así como la hipótesis de que su muerte debió deberse a que un carro le pasara por encima, formulada a partir del estudio de su momia, conservada hoy en el museo de El Cairo junto a otras de otros grandes faraones. Es por ello que el libro, ameno y fácil de leer, se convierte también en una obra divulgativa que acerca al lector a uno de los momentos más interesantes de la Historia de Egipto. También es muy interesante destacar el uso de las grafías más cercanas a la forma de transliterar y pronunciarse los nombres de la época egipcia, en el caso de las partes del texto referidas al momento del reinado del faraón Tutankhamon, que le dan un aire más antiguo y verosímil a una historia bien narrada y definida, a la que no le sobra ningún punto o coma, y que hará las delicias y causará curiosidad de aquellos interesados en la cultura faraónica. Sin duda, una lectura amena que hará más llevaderos los calurosos días del verano que se aproximan.

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