lunes, 9 de abril de 2012

El Club del Pentagrama Juega a... Savage Worlds

Como lo prometido es deuda, aquí va nuestra más reciente sesión de juego. En esta ocasión la aventura corre bajo el sistema Savage Worlds de Pinnacle Entertainment, un juego indie de reglas con diferentes ambientaciones de la más diversa temática: Deadlands, futurista, Solomon Kane, Cthulhu, medieval fantástica, etc. En esta ocasión, estamos jugando a Rippers, ambientada en la época victoriana durante el tiempo de las andanzas de Jack el Destripador.



Todo comienza en otoño del año 1892 en Londres, la joya del imperio británico. El grupo de aventureros pertenece a una logia de cazadores de brujas que tiene su sede en uno de los clubs de caballeros que por entonces proliferaban por toda la geografía inglesa. Conforman un grupo heterogéneo y recién iniciado a este tipo de sociedades de cazadores y lo conforman cuatro individuos: Axel Morrison, investigador; Brian, soldado; Ryan Peddlerton, médico; y Edward Castleham, detective. 


Nathaniel, su mentor y padrino en la logia contactó a los cuatro para encargarles un delicado asunto que les pondría a prueba como miembros de su logia. Al parecer un tal Peter Davis, arqueólogo estadounidense, afirma saber de la existencia de un poderoso artefacto llamado el Ankh de Set, perteneciente al faraón Setmosis I, un gobernante poco conocido y de mala reputación. Debido al uso que podría darse al ankh, han pensado que debería estar en la cábala junto con la momia del faraón y Davis junto a un grupo de colaboradores marchó a Egipto para recuperar los objetos antes de que cayesen en otras manos. En uno de sus telegramas, el arqueólogo hablaba de que había conseguido verificar la existencia de ambos objetos, encontrado parte de un mapa y que iba a visitar a un nuevo contacto para obtener más datos. Desgraciadamente hace tres días se recibió un comunicado en el que decía que Davis había sido internado en un manicomio del país y urge encontrar los objetos antes de que se adelante un tal Imhotep. Es por ello que si el grupo acepta tendrá reservada plaza en un barco que partiría al día siguiente de Southampton hacia Alejandría y después de tomar un barco hacia El Cairo se reunirían allí con un contacto que conocía a Davis, un tal John Steward, anticuario de nacionalidad inglesa.

El viaje transcurrió sin incidencias hasta la llegada a El Cairo, donde en el puerto una anciana abordó al grupo mascullando crípticamente que la muerte esperaba y que cuidado con el signo de la vida. Como ninguno es especialmente supersticioso, decidieron no prestar atención a ese asunto, concentrándose en buscar al contacto. Steward no estaba muy lejos y con él se encontraba su ayudante, miss Daphne Monroe. Mientras el grupo se dirige al hotel House Mena, Steward aporta más datos sobre la situación. Al parecer a Davis se le tiene como principal sospechoso del asesinato de sus tres colaboradores al haber sido encontrados todos dentro del museo egipcio de la ciudad, los tres muertos y al propio Davis enajenado y cubierto de sangre con el arma del crimen en sus manos. La policía sospecha que entraron allí para robar, aunque no descubrieron que algo hubiera sido sustraído. No se ha localizado a ningún familiar del arqueólogo, aunque saben que estaba casado su esposa está en paradero desconocido.


Dado que Davis se aloja en el mismo hotel que el grupo, decidieron comenzar sus pesquisas por la habitación del presunto asesino. Steward sobornó al recepcionista para conseguir la llave y al entrar descubrieron que todo había sido revuelto y desordenado, dejando la habitación hecha un absoluto caos. El buen doctor se quedó fuera vigilando que no viniera nadie mientras el resto intentaba encontrar algo útil que los asaltantes hubieran pasado por alto, pero entonces un grito vino a complicarlo todo...


...Y comenzaron las tortas. Cuatro tipos con aspecto de cultista armados con cuchillos atacaron al doctor, que se defendió como pudo pero sin la intervención de Bryan y Axel posiblemente hubiera terminado sus días nada más comenzar la aventura. Ryan también fue herido, pero el doctor curó las heridas de ambos sin mucho contratiempo. Las miniaturas obviamente no son cultistas, pero como tampoco tenemos gran variedad  hubo que conformarse con imaginarlos.


En cualquier caso hubo suerte y escondido en un marco de foto apareció un papiro cuidadosamente doblado. Al desplegarlo también con mucho cuidado se encontraron con un trozo de mapa y signos jeroglíficos tanto en la parte superior como inferior (aunque no estén en el dibujo, existen).

Imagen procedente de la web El Mundo hacia 1840

Al día siguiente, algo más recuperados de los eventos del día anterior y el viaje, el grupo acudió a comisaría para indagar sobre lo que pudieran tener allí relacionado con el asesinato. Para conseguir no levantar sospechas, el buen doctor ayudado por el hábil palique de Axel se hizo pasar por un primo del arqueólogo acusado del crimen. El inspector encargado apenas pudo aportar nada más a lo que ya sabían salvo que en la escena del crimen había una estatua rota del dios Set y que el arma del crimen era de asta y grande. 


Y así llegaron al último lugar que querían indagar durante ese día, el sanatorio mental. Un lugar poco aseado y mucho menos vigilado regentado por el doctor Jules de Patre, de obvia ascendencia francesa. De nuevo usando la pantomima del primo lejano, el doctor explicó que Davis sufría shocks agudos y episodios cercanos a la catatonia. Aunque se mostró algo reacio, al final permitió que se visitara al paciente. El desgraciado arqueólogo estaba preso en una habitación acolchada y bien sujeto por una camisa de fuerza. En la habitación no hay nada anormal, aunque el hombre pide que le dejen en paz y que no quiere que lo cojan ellos. Así y todo cuando se acerca a la mirilla comienza a murmurar algo bastante más sorprendente. Susurra que la voz al viento le llamó, él los mató a todos, el dios oscuro vive, Ibn-Gaza lo vio todo, que el mapa le pertenece y su esposa lo busca. Sus últimas palabras son para añorar a su esposa, Sally la llama. El doctor pide que se marchen y así lo hacen.

De modo que con todo tipo de interrogantes sobre Steward, que bien podría ser quien traicionara a Davis, la esposa de éste y la incertidumbre sobre el paradero del otro trozo de mapa y la identidad del tal Ibn-Gaza se terminó la sesión, no sin antes embolsarse cada pj 2 pxs por cabeza. Todo queda pendiente para la próxima sesión. 

¿Qué os ha parecido?

4 comentarios:

  1. Parece una partida de Cthulhu, sin ánimo de entrar en comparativas o comparaciones.

    A ver en que acontece. Por cierto, muy curioso lo de jugar a esto con minis también :-P

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  2. Recomiendo a todos este juego, y ademas Rippers es uno de los entornos que mas me gusta. Este módulo esta muy conseguido. Me recuerda a mis correrias en Las Máscaras de Nyarlahotep con una pizca de La Momia, la peli.

    De todas formas les voy a hacer la vida imposible. Digan todos conmigo:

    Imhotep!!! Imhotep!! Imhotep!!!....

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  3. Yo personalmente me lleve una grata sorpresa con el Savage y la partida me esta gustando bastante y que quede en acta que gracias a mi idea despues del tiroteo en el pasillo del Hotel la policia ni siquiera nos detuvo y nos hizo preguntas las minimas XDDDD

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  4. Mejor así, ¿no? Gracias por comentar a los tres :)

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