lunes, 30 de abril de 2012

El Club del Pentagrama... Sesión especial de Cumpleaños


Como todos los lunes, aquí tenéis nuestra sesión de juego, esta vez con motivo de un evento especial que solo ocurre una vez al año: el cumpleaños de nuestro máster, Buntke, que aunque no es hasta este próximo miércoles, como cae en mitad de la semana era imposible celebrarlo el mismo día. Antes de arrancar, en conmemoración a este feliz acontecimiento, aunque a algunos no les guste tanto, llegó un regalito inesperado y muy friki: una flamante torre de dados para que pueda seguir tirando sus dados con maldad pero con más estilo.




Ya una vez todos reunidos y sentados, tras comer tarta y tomar café, con un aforo tremendo e incluso con dos personas nuevas que estamos intentando "captar como nuevos sectarios", nos pusimos manos a la obra. En esta ocasión se trata de una aventura pensada para que sea entretenida para los expertos y atractiva para nuestros neófitos, elegida de entre el mucho material existente para La Llamada de Cthulhu y, concretamente, del suplemento Mansiones de la Locura, inédito en castellano aunque altamente recomendable que los incansables miembros de La Biblioteca de Pnatokos han traducido al castellano. Gracias mil!!!

Imagen procedente de Biblioteca de Pnatokos
1924, la primavera va dando paso al verano. Tras algunas aventuras y desventuras, nuestro nutrido grupo de personajes se va de picnic, regresando rápidamente cuando al caer la tarde borrascosas nubes anuncian que el clemente tiempo va a cambiar de forma radical. Todo parece tranquilo y corriente hasta que uno de los coches casi atropella a un chiquillo negro que se cruzó en ese momento en el camino.


El chico no sufrió ningún daño de consideración aunque el grupo le evacuó rápidamente al hospital, donde corroboraron que no tenía lesiones graves. También parece que llevaba tiempo correteando por ahí dado que estaba descalzo, sucio y con la ropa raída. Cuando se avino a responder a las preguntas que se le formulaban dijo llamarse Joe y que venía de Carolina del Sur porque algo malo está ocurriendo y tiene que encontrar a alguien llamado amo Gis. Pensando, pensando, uno de los miembros del grupo deduce que puede tratarse de Albert Gis, un profesor de psicología invitado por la Universidad de Miskatonic. El chico dice que no sabe exactamente dónde buscarlo, pero que tiene presentimientos y a veces puede ver "cosas", fueron estas visiones las que le trajeron hasta allí y se niega a dar más información hasta que le ayuden a encontrar al amo Gis.


Joe es capaz de dar con el camino, como si supiera en qué dirección ir, hasta llegar a una granja donde abre la puerta el propio Albert Gis. Una vez ante su presencia, Joe comienza a relatar extraños hechos que tratan sobre el hermano de Albert, Caleb, un hombre extraño procedente del sur y rituales oscuros en el pantano, el rapto de su familia y cómo él pudo escapar para venir a pedir ayuda a la única persona que pensó podía dársela. Albert no parece pensar que ocurra nada del otro mundo, más bien achaca a lo supersticioso de estas gentes todo esto y al mal carácter de su hermano, con el que no se lleva demasiado bien. Una llamada interrumpe la conversación y el dueño de la casa se aleja a abrir la puerta. Desde donde está el grupo, se atina a escuchar que es alguien que acusa a Joe de haber robado algo. El chico intenta huir por una ventana, aunque uno de los miembros de nuestro grupo, más rápido, consigue pararle antes de que lo haga. El hombre se marcha gruñendo para sí...

Cuando el máster comienza a pintar, el peligro está cerca

...Y vuelan las balas. Resultado, afortunadamente un solo herido, un gran susto y muchas sospechas porque el hombre que vino anteriormente era un capataz de la plantación de Gis, el lugar de donde viene Joe. Obviamente el lugar no es seguro por lo que todos se trasladan lejos de allí para al día siguiente comenzar un viaje que les llevará a la América Confederada, donde las antiguas rencillas siguen bien vigentes. Antes de acometer la empresa, los expertos comienzan a asesorarse sobre esos supuestos rituales y parece que están asociados con el Mojo, también llamado Obeah, ritos y magia procedentes de África Occidental traídos por los esclavos negros. Siguiente parada: la estación de tren.


El viaje hasta Charleston es bastante accidentado. Hay gente que vigila al grupo y cuando finalmente algunos se deciden a seguir al sujeto hasta los vagones de carga, les espera una sorpresa con la forma de un tipo negro de al menos dos metros de alto, ancho a juego y un puño que ni Mike Tyson, como puede atestiguar uno de los desgraciados personajes que a punto estuvo de perder la vida a sus manos. Por suerte no hay más incidentes hasta llegar a la estación, donde siguen estando vigilados por grupos de uno o dos individuos que se van turnando. Aprovechando que el grupo está cerca de la plantación, es el momento para acudir al periódico local y buscar algunas referencias de hechos sobre el sitio al que vamos. Bingo, en el News and Courier hay premio.


Tras la cena, la aventura continúa. Albert presenta a un amigo, el diletante y dandy Elihu Winsworthy, quien les acompaña a ver al sheriff local para continuar las pesquisas. Mientras intentan sacarle algo de información, alguien quema el coche de uno de los investigadores, ¡nada menos que un Mercedes, qué dolor! Más apretaditos pero también más decididos a poner fin a esto y coger a los que están haciendo todo esto, parten hacia la plantación. Próxima parada, la gasolinera y el almacén general que lindan con su territorio. Allí un sacerdote vuelve a insistir al grupo sobre los peligros de ese lugar porque "allí moran poderes de Satán", como si eso fuera capaz de hacer dar la vuelta al grupo a estas alturas.


Siguiente problema, alguien ha debilitado la estructura del puente que lleva a la casa de la plantación. Cuando todos se disponen a volver a poner los tablones en su lugar, alguien comienza a disparar. Por suerte, es rápidamente aniquilado, pero la visión de cierto animalito pone a nuestra intrépida reportera los pelos de punta. ¡Es la serpiente que vio en sus pesadillas, la de la media luna en la frente!


Y con este último sobresalto culminó, pasadas las tres de la mañana, una larga e interesante sesión que esperamos haya animado a nuestros intrépidos nuevos jugadores a repetir la experiencia y terminar la aventura y que continuaremos cuando se presente la ocasión, aunque por problemas logísticos habrá que posponer hasta que la mayoría pueda consensuar horarios. Continuará...

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