martes, 21 de febrero de 2012

El experimento, por Sebastian Fitzek

Para variar un poco de tanta alta fantasía y juegos de rol, hice un pequeño kit kat con esta obrita que ha supuesto un soplo de aire fresco y renovador a mis lecturas. De un autor que apenas conocía nada, por no decir nada pese a que hace algunos años se publicó otra obra suya en castellano, no puedo más que decir que tenemos mala suerte. Es como si en algunos casos costara traer nuevos autores y darles un empujón para que los lectores se animen a acercarse a su obra. Éste ha sido el caso de Fitzek, que con este El Experimento está siendo promocionado al menos ya en cuñas de radio, una suerte pues fue eso lo que hizo que me interesara por él y echara mano de su novela. Aquí tenéis mis conclusiones.

Sebastian Fitzek nació en octubre de 1971 en Berlín (Alemania). Estudió Derecho en la Universidad berlinesa y se doctoró en derechos de autor. Después trabajó como director y editor de varias cadenas de radio alemanas. Ya desde su infancia se sintió atraído por la obra de autores como Enid Blyton y Michael Ende, cosa que le haría interesarse por comenzar su carrera como autor, aunque después su obra estuviera más cerca a la de sus escritores preferidos más actuales como Stephen King, Michael Crichton y John Grisham. Su primera obra fue La Terapia, escrita en 2006 y que alcanzó buenos resultados de ventas y fue nominada para el premio Friedrich Glauser al mejor debut literario. Posteriormente alcanzaría cierto reconocimiento por otras obras como "Amokspiel" (2007), "El Niño" (2008), "El Experimento" (2008) o "Los Ojos de los Cazadores" (2011). También tiene en vistas adaptar al cine sus dos primeras obras, de hecho en 2008 escribió como coguionista la adaptación de "Terapia", su propia y exitosa obra que llegó a ser editada en castellano por Ediciones B en 2008.



El Experimento (o La Trituradora de Almas, que parece ser la traducción del título original), es un libro de 300 páginas publicado por Planeta dentro de su línea económica Booket en rústica. En él nos encontramos una historia dividida en tres líneas que convergen, un método original que viene subrayado por el uso de diferentes tipos de letra para cada una. Estas tres historias convergentes son, por una parte la historia original que es relatada en un expediente psiquiátrico en la que se relata el episodio de un hombre desmemoriado encontrado en las afueras de una prestigiosa clínica alemana y que se verá inmerso en una noche de pesadillas cuando el actual némesis de la policía, llamado el Destructor de Almas, irrumpe en el centro durante una noche en que la tempestad de nieve ha aislado el sitio de cualquier posible ayuda ya sea a pie o por teléfono. La segunda historia pertenece a aquellos en la actualidad que están estudiando este expediente, un profesor y varios alumnos que se disponen a realizar un curioso experimento tomando como base cierto edificio de historia inquietante y perturbadora. En tercer lugar están los fragmentos de memoria del hombre del expediente, los flashes y recuerdos que irán acudiendo a su mente a lo largo de aquella fatídica noche llena de acontecimientos.

Bajo esta premisa y estos tres puntos de vista se trata de una historia de psicothriller, algo que parece que el escritor sabe conducir bien, manteniendo al lector inmerso y en tensión en la trama mediante el bombardeo constante de acontecimientos que se suceden sin descanso hasta llegar al final. Hay ciertos parámetros en la obra que no son nuevos ni mucho menos, como el hecho de que el amnésico protagonista sea más que un simple desgraciado rescatado por el guarda del complejo. También decir que la trama está bien hilada y permite a un buen observador leer entre líneas y deducir quién está en realidad tras los extraños casos del Devorador de Almas, cosa que por desgracia no siempre ocurre por la tendencia de los escritores a no dar toda la información con la que cuenta el investigador protagonista a sus lectores. En mi caso no fui capaz, pero tampoco me esforcé demasiado por ello. El libro está bien escrito, correcto en las formas y fluido en el lenguaje, tal vez peque un poco de no dar un respiro, pero eso se agradece cuando se busca una novela de este tipo y no es demasiado larga. El final es apropiado, dejando en el aire muchos aspectos como si de una obra de Stephen King se tratara. Y es que, ¿realmente ha terminado todo o solo está conteniendo el aliento a la espera de que todo comience de nuevo? 

La edición es sencilla, como corresponde a un libro de bolsillo. La ilustración de portada cumple su función, siendo atrayente pues ya la imagen deja bien a las claras ante qué tipo de temática se encontrará quien decida echarle un vistazo al contenido, aunque merece la pena resaltar un detalle que en principio pensé que era una errata.


Sí, esto no era una errata aunque cuando estaba leyendo me lo pareció. Está relacionado con el texto que está justamente encima de la nota adhesiva pero resulta más un engorro que otra cosa pues al levantarlo para leer el texto de detrás te llevas parte de la tinta de las letras del texto... lo que en principio es un interesante detalle, después se convierte en un pequeño inconveniente para quienes les gusta tener el libro en perfecto estado. Así y todo se trata de una muy interesante obra del género a un precio estupendo que merece la pena leer, aunque los más voraces puedan terminarlo durante una tarde en una única aunque inmersiva lectura, ideal para leer en una tarde o noche lluviosa tan típica de estas fechas.

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