sábado, 4 de febrero de 2012

Duma Key, arte y terror de la mano de Stephen King

Tras un tiempo de mucho manual de rol y antes de echarle mano a mi deseado nuevo libro de Brandon Sanderson, decidí que tenía que terminar con un libro que llevaba bastante en mi poder pero no me decidía a hincarle el diente. Lo vi por primera vez en el Hipercor cuando salió y desde entonces no dejaba de mirarlo de reojo, pensativa. De alguna forma pensaba que era un libro que me podía gustar, incluso cuando la mayoría de los escritos por Stephen King no me agradan. Al final me decidí y lo compré, pero quedó relegado en una montaña de libros que tengo en mi mesita de noche pendientes de leer, aguardando su momento con paciencia. Por suerte  puedo decir que su espera ha terminado y además que ha sido toda una sorpresa constatar que mi intuición sigue tan afilada como siempre... pero mejor me dejo de historias y pasamos a hablar del libro en sí.

Stephen Edwin King nació en Portland, Maine, en septiembre de 1947. Tras sufrir la marcha de su padre siendo muy pequeño, la familia se mudó a Durham. King sufriría una experiencia que parecía predestinada a embarcarle hacia la oscuridad y el horror cuando presenció el accidente de un amigo suyo que quedó atrapado en las vías del tren y sería arrollado antes de poder liberarle. Comenzó a escribir también precozmente e incluso vendiendo sus cuentos entre sus compañeros antes de, al fin, comenzar a enviar sus trabajos a editoriales y publicaciones a la edad de trece años. Fue en 1965 cuando un relato suyo fue al fin publicado en la revista Comics Review. Posteriormente estudiaría inglés en la Universidad de Maine y en su biblioteca fue donde conoció a la que sería su esposa, Tabitha, con la que contrajo matrimonio en 1971. Para pagar sus estudios, llegó a tomar empleos a tiempo parcial donde podía y consiguió finalmente concluir la licenciatura y los títulos necesarios para dar clase en secundaria. Durante ese periodo la familia tuvo que sobrellevar la experiencia de vivir en un remolque y el problema de alcoholismo de Stephen, que duró aproximadamente unos diez años. En esta época escribió notables historias que le haría conocido como Carrie, El Resplandor, Salem's Lot o Tommyknockers. El punto de inflexión lo marcaría el accidente que sufrió en verano de 1999 cuando fue atropellado por un vehículo mientras caminaba por el arcén de derecho de la ruta 5. Sufrió hasta cinco operaciones antes de poder comenzar a recobrarse. Fue en esa época que escribiría Buick 8, donde su temática refleja imágenes relacionadas con su propio accidente. Pese a afirmar en 2002 que iba a retirarse porque sus lesiones le resultaban molestas para escribir, prosiguió con su oficio aunque a un ritmo más lento, enriqueciendo su obra (tanto en obras bajo su nombre como con pseudónimos) hasta el nada desdeñable número de 70 novelas publicadas y continúa... También ha recibido una gran cantidad de premios y sus obras han sido llevadas tanto al cine como a la televisión, siendo quizás las más conocidas El Resplandor, Salem's Lot y El Cementerio de Animales.



Duma Key se publicó en 2008 por primera vez y un año después en castellano por la editorial Plaza&Janes en formato cartoné con sobrecubierta. La ilustración, que continúa en la parte posterior, está relacionada con el contenido, aunque en un primer momento no da esa impresión por la gama de colores y objetos inconexos que forman parte de la composición. Aunque la imagen corresponde a una edición inglesa, se ha reproducido fielmente en la edición castellana, un buen punto a favor de la editorial. 

El protagonista, Edgar Freemantle, ha sufrido un horrible accidente que le ha hecho perder un brazo y gran parte de la movilidad en la pierna del mismo lado. En la época posterior, mientras lucha con una dura rehabilitación, su cordura pende de un hilo y su matrimonio se disuelve tras una tensión insoportable. Por recomendación de su terapeuta, Edgar decide "cambiar de aires" y marchar a un lugar tranquilo lejos de lo que conoce donde pueda abandonar el odio y el rencor que siente en su interior y comenzar una nueva vida. De entre todos, elegirá Duma Key, un lugar extrañamente poco explotado y casi virgen, en la costa de Florida. Poco a poco, Edgar descubrirá que un antiguo hobby suyo, el dibujo y la pintura, son la mejor cura para su mal, así como la amistad de los excéntricos habitantes de aquel lugar, la señora Eastlake y Wireman, su asistente. Desgraciadamente lo que prometía ser una idílica vida de sol, playa, arte y amistad se truncará conforme el oscuro secreto del lugar alcance al recién llegado. Edgar tendrá que luchar contra un mal desatado hace años y apenas contenido, algo que intentará arrasar su familia como antaño lo hiciera con los antiguos propietarios del lugar y que pretende alcanzar y poseer la parte más oscura de su alma para desatar todo su poder.

La novela está en primera persona, muy bien escrita y se aprecia un gran trabajo por parte del traductor y el editor, pues King juega mucho con las palabras en inglés, creando expresiones que no pueden ser trasladadas al castellano pero que éstos intentan siempre mencionar en las notas a pie de página que acompañan al texto, así como señalar las palabras en español original que aparecen repetidamente durante los diálogos con el uso de la negrita. El texto aparece limpio de erratas en general, estructurado y con tipografía de tamaño adecuado para su lectura sin problemas. Los personajes son muy interesantes, destacando a los secundarios como Elizabeth Eastlake y su asistente, Wireman. Ellos conforman el núcleo de la trama pese a ser Edgar el narrador y protagonista principal. Las historias de la isla, las historias de cada uno que han acabado por confluir en este lugar y este punto, son el principal aliciente de la lectura de este libro. La lectura es amena e interesante, aunque le cueste arrancar un poco a la trama debido a que el autor prefiere narrar con mayor detalle al principio el día a día y los cambios progresivos y lentos que van haciendo que Edgar pase de su destructivo comportamiento hasta el superviviente que es al final. Aunque se puede calificar como una novela de terror, no se trata de un terror convencional sino de algo sutil, la amenaza en el ambiente y lo sobrenatural queda parcialmente marginado. La amenaza no es tan solo algo intangible sino también la propia mente, un tema que suele aparecer en todas las obras de King, una mente que crea monstruos y les otorga vida y poder sobre el mundo real. Reunir este terror con el mundo de la pintura y la imagen forma una exquisita pareja con excelente resultado en esta novela.


Sorprendida me hallo por haber sido capaz de terminar sus más de setecientas páginas en tres días, sin dedicarle todo el tiempo a la lectura claro está. He de confesar que engancha una vez el ritmo comienza a acelerarse y los acontecimientos a sucederse hasta llegar a un final algo flojo pero adecuado al menos para cerrar la trama. Muy interesante para aquellos que sean fans de Stephen King y una buena historia para amenizar adecuadamente estos días fríos que invitan a no moverse de delante del brasero.

3 comentarios:

  1. Una curiosidad. Misery fue publicado en 1987, mucho antes de su accidente de tráfico.

    Por otro lado, me encanta tu página.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Gracias por el apunte, tienes toda la razón (mea culpa). Es más bien que por temática se acerca a ese momento tan delicado en la vida de King que supuso el accidente, por fecha fue mucho antes del accidente. Lo corrijo ;)

    Gracias por seguir mi página, también por comentar, y espero que te sigan gustando las reseñas.

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